En Venezuela, titulares que parecen broma

INN05. MANIZALES (COLOMBIA), 30/05/2014.-Fotografía del 11 de marzo de 2014 de empleados de la compañía Pugg 621. Esta empresa de la ciudad colombiana de Manizales se ha propuesto competir en el mercado mundial de la ropa interior masculina, liderado por marcas como Armani, Hugo Boss y Calvin Klein, con piezas que combinan diseños arriesgados e innovaciones para los diferentes clientes. Calzoncillos clásicos, con olores o confeccionados con telas especiales, bóxers, pantalones de pijama, bañadores y camisetas básicas forman parte de las creaciones de Pugg 621, que ya exporta a ocho países y facturó 64.000 dólares en 2013. COLOMBIA.INN/CHRISTIAN ESCOBAR MORA

Hace poco empecé a seguir la cuenta en Twitter del diario venezolano El Nacional. De repente vi en mi timeline un titular que parecía más de la cuenta humorística “Chiguire Bipolar” que de un diario de prensa tradicional. El titular decía “Costureras tienen más trabajo: venezolanos mandan a ajustar la ropa por dieta forzada“.

Al leerla todo se percibe todavía más surreal:

Desde que el venezolano se vio forzado a cambiar la dieta debido a la escasez y a los altos precios de los alimentos, muchos han perdido peso y han recurrido a las costureras para arreglar la talla de sus prendas porque comprar ropa nueva les resulta muy costoso. “Lo que más hacemos es el cambio de talla a una más pequeña. Un cliente bajó tres tallas con el cambio de dieta porque la comida está muy cara”, dijo Eufemia Abreu, encargada de un negocio de costureras en Altamira.

Hacia el final del artículo una costurera indica que aunque tienen más clientes, a estos cada vez se les hace más difícil asumir los costos de sus servicios, por los cuales las costureras se ven obligadas a cobrar más debido al alza generalizada de los precios (inflación). Una de ellas explica: “Subimos cada vez que aumentan los materiales, alrededor de cada dos meses. Cuesta conseguir hilos y cierres”. Otra costurera dice que es difícil obtener los materiales para realizar los ajustes, por ejemplo, los cierres y los hilos: “Se ponen escasos. Hace unos meses un hilo estaba en 200 bolívares y ahora en 1.000. Las agujas pasaron de 50 bolívares por unidad a 1.400. Los paquetes de 10 agujas de 120 bolívares a 4.000”.

Este episodio del “boom” de las costureras también sirve para ilustrar que simplemente crear más trabajo no necesariamente enriquece a las personas. Aunque las costureras tengan mas trabajo, parece que ni ellas ni la sociedad en su conjunto se están enriqueciendo. De hecho parece que aunque las costureras tengan más trabajo –y también lo tengan otros obligados a remendar cosas que en sociedades más ricas no necesitaran ajustes por dietas forzadas (sin mencionar la obvia incomodidad de estar sometidos a una dieta forzada) o simplemente serían sustituidas por una nueva compra– su “bonanza” particular es evidencia del empobrecimiento de la sociedad en su conjunto.

Y lo mismo sucede con los zapatos y, es de suponer, con muchísimas cosas más que en casi el resto del mundo damos por sentado.

La indigna actuación de la FAO en Venezuela

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La FAO es la organización de las Naciones Unidas que se ocupa de la alimentación y la agricultura a nivel mundial. En los pasados cuatro meses les he enviado cartas a la oficina central en Roma, a la oficina de Washington y a la Oficina de Caracas, sin obtener respuesta alguna. Le envié dos mensajes al Sr. Bernardo Kliksberg, quien es asesor de este organismo para América Latina, sin que este señor tuviese la elemental cortesía de un acuse de recibo.

¿De qué se trataban mis cartas? De la indigna, parcializada y poco profesional conducta de la representación de las FAO en Caracas, a cargo del Sr. Marcelo Resende desde hace varios años. Para la representación de las FAO en Venezuela el gobierno de Hugo Chávez, primero, y ahora de Nicolás Maduro, han sido un ejemplo de eficiencia en obtener para el país soberanía alimentaria y en establecer eficientes sistemas de distribución de alimentos para la población venezolana. La prensa ha citado al Sr. Resende diciendo lo siguiente en Marzo de este año, ver: Resende, delegado de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), felicitó al gobierno venezolano por crear “el mejor sistema popular de distribución de alimentos”.

Resende manifestó en una reunión con el ministro de Alimentación Rodolfo Marco Torres: “Felicito al pueblo de Venezuela y su gobierno por crear la mejor red pública para distribuir alimentos y también los felicito por lograr una activa participación y organización social de todo su pueblo”. En abril, 2015, este personaje agregó que Venezuela “era un ejemplo de políticas públicas en materia de alimentación” y dijo que en “Venezuela no existía hambre gracias a los esfuerzos del gobierno”, celebrando la existencia de MERCAL, PDVAL y los Abastos Bicentenarios.

Estas declaraciones han sido hechas en abierto contraste con la realidad venezolana, ejemplificada por los saqueos a mercados, el espectáculo de las largas colas para adquirir lo poco que pueda encontrarse en los mercados y la reciente estampida de miles de venezolanos hacia Colombia a comprar comida cuando el régimen se digna abrir la frontera cerrada desde hace largos meses. En otro escrito muy elogioso para el gobierno (ver aquí), El Sr. Resende, representante de las FAO en Caracas dice (mi traducción):

“No solamente Venezuela ha logrado cumplir con las metas del Milenio en materia alimenticia sino que sido capaz de eliminar completamente el hambre en la región gracias a su cooperación internacional… Venezuela y las FAO creen firmemente en la meta de cero hambre”.

Agregó Resende que la cooperación con el gobierno de Venezuela está basada en el Plan de Acción de Hugo Chávez para erradicar el hambre en la región.

El gobierno de Chávez y de Maduro le dio a la representación de las FAO en Caracas doce millones de dólares para este programa, lo cual explica los elogios desmesurados de la representación de ese organismo hacia el régimen venezolano. Ello le ha permitido a la prensa mercenaria del régimen hacer creer que no hay problemas de alimentación en el país. Venezuelanalyisis, pasquín virtual del gobierno en inglés reprodujo hace pocos días un escrito que menciona la complaciente melosidad de las FAO con el régimen (mi traducción):  “La distribución de alimentos ha permitido la disponibilidad de renglones alimenticios básicos a precios subsidiados…. Estos esfuerzos han hecho posible logros históricos en seguridad alimentaria, de acuerdo a lo que testimonia las FAO”.

Publicado originalmente en el blog Las armas de Coronel (EE.UU.) el 17 de julio de 2016.

Cultura y subvención estatal

Yo sería un beneficiado de la subvención del arte y la cultura porque me gusta la literatura, la música y el teatro. Y aquí se viene un gran error, la idea de que rechazar la subvención del Estado a la cultura es estar en contra de la cultura. Semejante proposición es similar a decir que postular la separación entre Estado y religión es equivalente a estar en contra de la religión. Y en la misma y equivocada línea argumental andan quienes afirman que sin Estado no habría cultura, lo cual es equivalente a decir que no habría lenguaje, ni cuentos, ni tradiciones, ni buenos modales, ni valores.

Me parece fabuloso que las personas y las organizaciones privadas apoyen a la cultura. Solo podemos felicitar a las empresas e instituciones que promocionan y sustentan al arte y los artistas, porque lo hacen con su dinero. Pero el Estado maneja el dinero de todos, con el agravante de que obtiene ese dinero mediante la fuerza (nadie paga impuestos de buena gana). Entonces, debería, en primer lugar quitar lo menos posible el dinero de los ciudadanos y en segundo lugar, gastarlo en las cosas absolutamente indispensables y cuyo beneficio sea más o menos equitativamente distribuido.

Pero para no quedarnos en lo abstracto, quisiera dar un ejemplo. Chaplin Show es una fábrica de talentos y produce humor excepcional. Personalmente me gusta mucho y creo que pocos estarían en desacuerdo su calidad y trayectoria. Chaplin Show, según lo que ellos dicen al inicio de sus espectáculos, recibe el auspicio de la gobernación o el municipio (no recuerdo de cual), es decir del Estado. Ahora ¿qué público asiste a Chaplin? Me animaría a decir que el 95% es gente con condiciones económicas por encima de la media. Entonces, el Estado, como un Robin Hood al revés, quita a los pobres (impuestos), para beneficiar a los ricos, mientras la educación pública es una vergüenza y la salud pública es un martirio y el transporte público es incipiente.

Finalmente, a juzgar por lo que uno escucha, pareciera que todos estamos de acuerdo en que los políticos son en general ladrones y corruptos. Entonces, la prudencia y el sentido común nos llevarían a concluir que a los políticos (que al final son los que tienen el control del Estado) uno debe darles lo mínimo posible en recursos para que hagan las labores indispensables de la sociedad. Quienes admiten la corrupción de los políticos y a la vez piden un Estado más grande, involucrado cada vez más en los asuntos de la gente, no tienen claras sus ideas.

Santa Cruz de la Sierra, 15/05/16

¡Cuidado con los líderes carismáticos!

Muchas personas se asombran de que Venezuela, siendo un país tan rico en recursos naturales, esté sumida en la pobreza más atroz. Allí escasea hasta lo más elemental para poder llevar una existencia digna. La carestía abarca desde el papel higiénico hasta los alimentos más indispensables e incluso, los medicamentos. La conjunción de los dos últimos factores mencionados ha provocado la muerte de algunas personas, primordialmente de niños pequeños.

Los que se asombran de este estado de situación, provienen esencialmente de los países subdesarrollados porque en los culturalmente avanzados, hace siglos que han comprendido que la prosperidad es hija de las ideas, hábitos y leyes que caracterizan a un pueblo. En otras palabras, proviene del espíritu de la nación.

La mentalidad científica es una de las notas distintivas de los países desarrollados. La experiencia pasada por el tamiz de la razón, es lo que orienta el accionar tanto individual como de los gobernantes. No se asumen como verdades las “palabras seductoras” sino aquello que ha sido investigado rigurosamente y corroborado en los hechos.

Montesquieu afirmó que las leyes son las grandes responsables de la calidad de vida que hay dentro de un territorio. La buena legislación incentiva el progreso, tanto individual como del país en su conjunto; la mala, miseria generalizada. Las normas jurídicas a su vez, hunden sus raíces en las costumbres y doctrinas dominantes de ese pueblo.

Es importante resaltar que para llegar a esa conclusión, este autor no hizo filosofía barata, sino que investigó y comparó las leyes que tenían diferentes comunidades de su tiempo (siglo XVIII) con los resultados obtenidos tanto económicos como de libertades.

Por su parte Max Weber analizó las características de diferentes tipos de personas que han alcanzado –para bien o mal de sus conciudadanos- una posición política encumbrada. Fue él quien describió a los líderes carismáticos. Este autor define el carisma, como un atributo de ciertas personalidades que sobresalen, por salirse de lo común de una manera difícil de imitar por otros.

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La Secretaría del Buen Vivir en Ecuador

Estos son extractos de programas realizados por la Secretaría del Buen Vivir, organismo estatal con rango de ministerio en Ecuador, donde aparece el ministro de dicha cartera recomendando actividades que comprenden el “buen vivir”. Aquí les dejo un par de extractos en el que el Secretario del Buen Vivir Freddy Ehlers nos recomienda hacer siesta y abrazar árboles. Creo que esto solo debe pasar en Ecuador…


Todo esto, por supuesto, se deriva de la muy anti-liberal idea de que al Estado le corresponde promover la felicidad de los individuos.

Adam Smith sobre esos profesores “aburridos”

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Encontré este pasaje acerca de la educación superior en el Libro V de La riqueza de las naciones y me sentí plenamente identificada, pues a lo largo de una vida estudiantil desde pre-kinder hasta la maestría, salvo las brillantes excepciones de profesores valiosísimos, tuve muchos profesores que se merecían esta crítica:

“En vez de explicar él mismo a sus alumnos la ciencia en la que se propone instruirlos, puede leerles algún libro; y si este libro está escrito en una lengua extranjera y muerta puede traducirlo a sus alumnos o, lo que le causaría menos problemas, puede hacer que se lo traduzcan ellos, y al dejar caer algún comentario aquí y allá puede fantasear con la idea de que está dando una lección. Podrá hacerlo con un mínimo de conocimiento y esfuerzo, y no se expondrá al menosprecio y la mofa, ni a decir nada que sea verdaderamente tonto, absurdo o ridículo. La disciplina del colegio, al mismo tiempo, le permitirá obligar a todos sus alumnos a que asistan regularmente a sus seudolecciones, y a que se comporten con la máxima decencia y respeto mientras dure su actuación”.

Smith explicaba que estos profesores eran el resultado de un sistema en el que los incentivos estaban pervertidos, pues cada vez más el profesor dependía menos del estudiante para obtener su ingreso, todo lo cual mermaba una rendición de cuentas efectiva del profesor ante sus estudiantes. Él escribía en una época en que estaba disminuyendo la práctica de que los estudiantes le pagaran directamente al profesor y aumentando aquella de pagarle a una universidad por un “paquete” de profesores. La educación universitaria gratuita en aquellos países donde todavía no existe, terminaría cercenando la conexión, al menos indirecta, que existe entre el profesor y el estudiante en las instituciones de educación superior.

¿Habrá nuevo techo para la deuda?

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El debate sobre el límite al endeudamiento público empieza a encenderse en medio de la crisis de recursos que atraviesa el Gobierno. Y dado que en los últimos meses del año es cuando el déficit fiscal se presenta con fuerza, se acentuará de aquí a diciembre. Suenan dos caminos dentro del Régimen: el aumento del techo de la deuda pública (40% del PIB), y una nueva colocación de bonos de deuda externa por $1.000 millones. El primero se camuflaría con la construcción de la Refinería del Pacífico, el segundo se trataría de una reapertura de los Bonos 2020.

Por lógica financiera es común que la falta de recursos empiece a sentirse conforme se aproxima el fin del periodo fiscal. Pero este año el Presupuesto General del Estado ha empezado a sufrir esos estragos muy fuerte y con mucha anticipación. El déficit apareció en mayo, antes de la mitad del año, con un monto bastante elevado de –$772 millones, y al cierre de junio ya supera los $1.148 millones. Esto equivale a casi el triple del déficit registrado el mismo mes de 2014 y 2015 cuando recién empezaba a aparecer.

Aún más, en el presupuesto anual (codificado) el déficit ya es más de $4.609 millones, que sumado a lo que se necesita para el pago de deudas da como resultado un requerimiento financiero de $8.883 millones. Por eso se empieza a debatir sobre el límite de endeudamiento. El Gobierno necesita nuevos desembolsos de por lo menos $4.000 millones para el resto del año y el ratio deuda/PIB se encuentra en 35%.

La otra opción es ajustar el gasto público, pero para el oficialismo eso no es una opción por el severo impacto económico recesivo que ocasionaría y que le pasaría factura en las próximas elecciones presidenciales de febrero de 2017. Por esta razón, el Gobierno tratará a toda costa de mantener el nivel de gasto público. Incluso ha proyectado gastar $2.869 millones más (+10%) de lo presupuestado inicialmente ($29.835 millones). Este escenario solo deja un camino, mayor endeudamiento a como dé lugar. Eso explica la necesidad de esos $4.000 millones, ya sea con nuevos desembolsos provenientes de China y/o una nueva emisión de bonos de deuda externa. Ante esta situación es previsible que el Presupuesto del 2017 empiece con una millonaria deuda por los atrasos que queden pendientes del 2016. La nueva deuda es inminente.

Totalmente consciente de esto el Gobierno ya piensa en un plan para los próximos años. Al ser año electoral el Presupuesto del 2016 regirá hasta el 2017 hasta la llegada del nuevo régimen, justo en mayo cuando comienzan los problemas fiscales. Pero asumiendo que el oficialismo continúe en el poder, les sería imposible considerar 1 solo dólar de déficit. Pues no sería posible financiar el Presupuesto con el límite actual de endeudamiento. Peor si tomamos en cuenta que la economía se contraerá este año y el próximo, incrementando el ratio deuda/PIB muy cerca del límite (40%) y dejando prácticamente sin opciones al Gobierno. Por eso el Gobierno busca la salida fácil: subir el techo de la deuda. Reforma que busca justificar legalmente asociándola al financiamiento para la Refinería del Pacífico. Es un hecho que 2017 tendrá un nuevo techo de deuda pública de por lo menos 50% del PIB.

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Publicado originalmente en el blog Panchonomics el 1 de julio de 2016.

Bolivia no es Suiza

Cuando Evo Morales asumió la presidencia de la República de Bolivia, afirmó que en 10 o 20 años el país estaría mejor que Suiza. Ya van 10 años de su mandato y el PIB per cápita boliviano es de $us 3.150, mientras que el PIB per cápita suizo es de US$83.718. Si consideramos el PIB per cápita con paridad de poder adquisitivo, acortamos la diferencia: US$6.449 de Bolivia versus US$51.578 de Suiza, pero seguimos lejísimo de igualar a Suiza económicamente y lo peor de todo es que estamos yendo por el camino contrario al desarrollo.

Un sencillo concepto, propio del sentido común, es que uno debería imitar las prácticas de los países que generan mayor riqueza y desarrollo y evitar las prácticas de aquellos países que no salen del subdesarrollo y la pobreza. Entonces, si la meta de Evo Morales es igualar y superar a Suiza, uno imaginaría que sería secundada por medidas políticas y económicas similares a las que tiene Suiza. Lamentablemente Morales ha mirado a Cuba y Venezuela para orientar sus políticas. Es de tontos suponer que vamos a estar como Suiza siguiendo las recetas de estas dos tiranías; más sensato es suponer que siguiendo a Cuba y Venezuela, en 10 años vamos a estar igual que Cuba o Venezuela.

Una rápida comparación en el Índice de Libertad Económica 2016 elaborado por la Fundación Heritage y el Wall Street Journal muestra que el país alpino tiene un puntaje de 81 mientras que el país andino 47. Mientras Suiza se ha mantenido e incluso a mejorado su puntuación en los último años, Bolivia ha decaído desde los 68 puntos que llegó a tener en 1998, con lo que podía considerarse un país moderadamente libre hasta donde estamos ahora, en la categoría de los países con libertades económicas reprimidas. Mientras que Suiza ocupa el 4to puesto en este ranking, Bolivia ocupa el puesto 160, por debajo de Ecuador, aunque por encima de Venezuela (puesto 176) y Cuba (puesto 177).

¿Cuáles son las cosas que deberíamos imitar de Suiza? Sólidos derechos de propiedad, una baja corrupción con un gobierno fuerte pero limitado en sus poderes, bajo gasto estatal, facilidad para abrir y cerrar negocios, leyes laborales flexibles. En general, la premisa, comprobada una y otra vez a lo largo de la historia, es que si damos libertad a la gente para progresar, la gente lo hace y en dos o tres generaciones puede estar substancialmente mejor. En cambio, si dejamos el progreso a cargo del Estado, progresan quienes manejan el aparato estatal, a costa de la mayoría de la población. En Bolivia los nuevos ricos lo saben muy bien y no piensan soltar la mamadera.

Publicado originalmente en el blog de Javier Paz el 24 de abril de 2016.

Hambre en Venezuela

Protestas de oposición en Caracas

Protestas de oposición en Caracas

El hambre es muy una palabra fuerte. Esta evoca imágenes de la hambruna y la miseria en las naciones fallidas al otro lado del mundo. Yo era reacio a utilizarla para describir la situación en Venezuela. He visitado ese país cuatro veces en los últimos siete años y he presenciado su declive económico de cerca. Durante un viaje a la ciudad industrial de Barquisimeto, en noviembre de 2014, vi por primera vez los efectos de la escasez, con cientos de personas haciendo fila fuera de una farmacia para conseguir papel higiénico y pasta de diente. Yo sabía que las cosas se habían deteriorado aún más, dado a los informes de escasez generalizada de alimentos en todo el país. Pero, ¿hambre?

Regresé a Venezuela el mes pasado esperando multitudes caóticas y filas en todas partes de la ciudad. Y ciertamente ese fue el caso: Vi líneas afuera de supermercados, farmacias, panaderías y, reveladoramente, embajadas (personas que tratan de conseguir su papeleo listo para salir del país). Pero no estaba preparado para descubrir que mis amigos y colegas están luchando para comer adecuadamente. Ellos no lo dicen abiertamente. Después de todo, los venezolanos son un pueblo orgulloso. Pero después de mis primeras interacciones con ellos, me di cuenta de que el tema principal en todas las conversaciones era la comida: ¿Cuándo fue la última vez que comieron carne? ¿Cuánto tiempo han estado sin beber leche, etc.?

Es cierto que en este viaje no interactué mucho con venezolanos pobres. Mis amigos y colegas son de clase media, o lo que queda de ellos: el salario mínimo es de sólo $ 33 por mes, y los salarios de la clase media no son mucho más elevados que eso. Aún así, me horroricé al darme cuenta de que si las personas que conozco están luchando para comer adecuadamente, los más pobres de hecho pasan hambre.

Esta semana el New York Times publicó un reporte desgarrador acerca de la magnitud del hambre en Venezuela. El país que recibió cerca de $1 billón (“trillion” en inglés) en ingresos petroleros durante la última década y media, ahora sufre una crisis humanitaria de proporciones significativas. No olvidemos nunca, o permitamos que otros olviden, que este es el resultado final de todavía otro fracasado experimento socialista.

Zootopia y la actitud liberal

Walt Disney está conformando una colección formidable de películas que presentan de manera entretenida un mensaje liberal. “The Incredibles” (2004) es una celebración de la individualidad y una condena de lo mediocre o uniforme, “Toy Story 3” (2010) es una defensa de la propiedad privada como un mecanismo para asegurar la prosperidad y la armonía social, y ahora “Zootopia” (2016) viene a ser una fina crítica a varias facetas del Estado moderno y un tributo a la mentalidad de crecimiento. Consideremos varios temas abordados en esta última.

Jeffrey Tucker de la Foundation for Economic Education (FEE) considera que “Zootopia” nos presenta una crítica al estado grande e hiper regulador que hoy está presente en muchas de las grandes ciudades. Un estado que aún siendo así, no llega a sofocar todos los emprendimientos y si logra que las personas pierdan mucho tiempo mientras que genera conflictos entre ellas.

“Zootopia” constituye una crítica al papel que juega el Estado en tratar de promover la convivencia pacífica en centros urbanos con una población altamente diversificada. A lo largo de la película hay una burla velada de las políticas estatales de acción afirmativa y de la corrección política en cuanto a los estereotipos. El Estado en la película no es un agente que promueve la paz social, sino más bien todo lo contrario. Vemos como funcionarios públicos estaban involucrados en un plan para fomentar el conflicto entre los distintos segmentos de la población.

También en la película vemos como el Estado suele ser ineficiente incluso para aquellas tareas que casi nadie cuestiona que le corresponden: la seguridad y la regulación del tránsito. En cuanto a la seguridad, vemos que el capitán de la policía antepone sus gustos personales –que no estén los conejos a cargo del trabajo de la policía– a las necesidades de los ciudadanos de Zootopia –que se encuentren las personas misteriosamente desaparecidas. Otro ejemplo de esta ineficiencia –y uno de los momentos más cómicos de la película— es la escena en la que la conejita Judy Hopps, la protagonista, descubre que el Departamento de Tránsito está manejado por osos perezosos. Para agregarle insulto a la ofensa, uno de ellos se llama “Flash” y viola el límite de velocidad con su auto personal.

Pero el mensaje principal de la película y el que encuentro de mayor relevancia para sembrar principios liberales en niños es uno que también es recomendado por expertos en desarrollo infantil para lograr el éxito en sus vidas. En el libro Mind in the Making: The Seven Essential Life Skills Every Child Needs, Ellen Galinsky destaca la importancia de inculcarle a los niños desde sus primeros años una “mentalidad de crecimiento”, de que no importa quién seas, con esfuerzo y concentración siempre puedes mejorar. Esta mentalidad se opone a la “mentalidad estática”, según la cual si importa quién eres, pues naces con ventajas y desventajas de nacimiento que en gran medida determinan tu destino. La conejita Hopps, a diferencia de sus padres y muchos otros personajes en la película, posee una mentalidad de crecimiento y está convencida que con esfuerzo y determinación logrará ser la primera coneja policía. Esa mentalidad de superación personal, de romper esquemas, de desafiar estereotipos entronizados en una sociedad, es claramente parte de una actitud liberal.

Otro mensaje de la película es aquel de la tolerancia, y no una versión idealizada de esta, sino una versión aterrizada en la realidad. Incluso las personas con la más buena fe, como Hopps por ejemplo, albergan estereotipos en contra de ciertas minorías. Lo importante es que el Estado garantice igualdad ante la ley y, en lo personal, mantener la mente abierta a nuevas experiencias y estar dispuesta a intentar distintas cosas con distintas personas, como lo hizo Hopps con su amigo el zorro Nick –con todos los costos y recompensas que este proceso de prueba y error comprende.

Al final triunfan quienes creen en un orden social complejo y diverso, donde las distintas especies, lejos de exterminarse, aprenden a cooperar. La cereza encima del pastel es la canción interpretada por Shakira “Try everything“, cuya letra refleja la humildad tan inherente en la actitud liberal: todos nos equivocamos, todos aprendemos de nuestros errores, si nos caemos tenemos que levantarnos y volverlo a intentar, tenemos que asumir los retos aún cuando parezca que hay probabilidades de fracasar (habilidad #6 en el libro de Galinsky: asumir retos).