Cuando Hayek se planteó resumir el socialismo en una sola palabra, dijo “arrogancia”. Fue una idea acertada, porque lo característico de los enemigos de la libertad es suponer que son seres superiores. ¿Cómo, si no, justificarían arrebatarnos la libertad y la propiedad?
Un ejemplo es don Jesús Caldera, que describió en El País el famoso “nuevo modelo productivo por el que hay que apostar”. Lógicamente, cuando habla de apostar se refiere a apostar con nuestro dinero, no con el suyo. Lo que él despliega de verdad no es su dinero sino su arrogancia, que le lleva a señalar los sectores de futuro –dice “estratégicos”, igual que en el franquismo– que garantizarán la sostenibilidad económica, social y medioambiental. Nada menos. No habla de la sostenibilidad política, que es la que posiblemente le interesa.
Todo es mentira, propaganda, humo, corrección política: “La lucha contra el cambio climático y la protección del medioambiente abren, además, nuevas oportunidades de empleo en la economía española”. Ni una palabra de la libertad, de los recursos de las mujeres y hombres de un país libre. Aquí los socialistas nos dirán cuáles son los “sectores clave para el futuro”. Dirá usted: no tendrán tanta cara. Pues sí que la tienen. Por un lado, agárrese: construcción, turismo y transporte. Y eso después de despotricar contra “la economía del ladrillo”.

