Un vistazo al informe de la OEA sobre política de drogas

El viernes pasado la Organización de Estados Americanos (OEA) publicó un informe sobre el futuro de la política de drogas en las Américas. La OEA recibió el mandato para producir este documento en la Cumbre de las Américas que se realizó el año pasado en Cartagena, Colombia, donde algunos presidentes expresaron su frustración con la guerra contra las drogas e incluso sugirieron que la legalización era una alternativa con la cual se podía combatir a los carteles.

El documento está basado en premisas sólidas:

  1. La violencia relacionada a las drogas es uno de los retos más importantes al cual se enfrentan los gobiernos de la región.
  2. La estrategia actual es un fracaso no está funcionando.
  3. Se necesita discutir e implementar nuevas alternativas.
  4. El consumo de drogas seguirá siendo importante en el año 2025.

Estas premisas podrían parecer un tanto obvias, pero cuando se trata de política de drogas, afirmar lo obvio no ha sido la norma para aquellos que creen en el estatus quo. Por ejemplo, en 1988 la ONU patrocinó un evento titulado “Un mundo libre de drogas: podemos hacerlo” (el consumo de marihuana y de cocaína ha aumentado en un 50 por ciento desde entonces). O la última Estrategia Nacional de Control de Drogas de EE.UU. (en inglés), que dice que el mayor logro de la Iniciativa Mérida en México ha sido “el fomento mutuo de la seguridad, la protección y la prosperidad” (no importa que en los últimos seis años hayan muerto 60.000 personas por la narco-violencia en ese país).

El informe de la OEA evita caer en esos cuentos de fantasía. También evita hacer recomendaciones, dada la falta de consenso entre sus autores acerca de la dirección en la que debería dirigirse la política de drogas durante los próximos 12 años. En cambio, el documento presenta cuatro distintas interpretaciones del “problema de la droga” y muestra los escenarios de cómo debería ser la reacción a estas. El informe también presenta los desafíos a los que se enfrenta cada escenario (el nombre de cada uno en negrita):

Juntos: En este escenario, el problema no son las leyes de drogas sino las débiles instituciones de los países latinoamericanos. Se prevé más cooperación entre los gobiernos en las áreas de seguridad e inteligencia, más gasto en seguridad y organismos judiciales y leyes más severas para combatir la corrupción, el tráfico de armas y el lavado de dinero.

Es cierto que los países latinoamericanos sufren de instituciones débiles. El problema con este escenario es que la prohibición de las drogas de hecho exacerba dicho flagelo ya que infla los márgenes de ganancia de los carteles a niveles estratosféricos, aumentando así su poder corruptor y violento. En 2010 todos los países centroamericanos en conjunto gastaron cerca de $4.000 millones en sus aparatos de seguridad y justicia (un incremento del 60 por ciento en cinco años). Y aún así eso estuvo muy por debajo de los ingresos estimados de los carteles mexicanos y colombianos que, de acuerdo a un reporte del Departamento de Justicia de EE.UU. (en inglés), podrían llegar hasta $39.000 millones al año.  

El informe prevé otra desventaja de esta estrategia: una disparidad entre los países en sus esfuerzos por fortalecer sus instituciones, lo que podría derivar en el efecto globo de actividades criminales. Esta es tal vez la principal característica del negocio de la droga en las Américas: su alta capacidad de adaptarse a circunstancias cambiantes. Por ejemplo, a principios de los noventa, conforme la presión sobre los productores de coca aumentó en Perú, estos se trasladaron a Colombia. Actualmente, luego de una década de programas de erradicación en ese país, están regresando a Perú. En general, la región andina continúa produciendo la misma cantidad de cocaína que producía hace 20 años.

A lo largo de los años el denominador común de la guerra contra las drogas en América Latina ha sido el intento por exportar el problema a los vecinos. Una mayor cooperación, una coordinación de los esfuerzos y un fortalecimiento de las instituciones a una misma velocidad parecen todos objetivos poco realistas.

Caminos: En este escenario el problema no son las drogas sino su prohibición. Se presagia un creciente número de presidentes en la región haciendo un llamado a adoptar un mercado legal para ciertas drogas, empezando con la marihuana.

De hecho, el futuro ya está aquí. El presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, ya hizo un llamado por la legalización de las drogas. Uruguay está considerando una ley que legalizaría el cannabis. Incluso en EE.UU., los estados de Colorado y Washington han legalizado el consumo recreacional de la marihuana.

Dos retos se vienen a la mente al considerar este escenario. Primero, el debate sobre la legalización (o regulación, como prefieren llamarla algunos) se ha enfocado casi exclusivamente en la marihuana. En realidad, el ímpetu hacia un mercado legal de la marihuana parece irreversible: una encuesta reciente muestra que el 52 por ciento de los estadounidenses favorece legalizar dicha droga. Además, en una reciente entrevista publicada en el periódico colombiano El Tiempo, William Brownfield, Subsecretario de Estado para Asuntos Internacionales de Narcóticos, dijo que legalizar la cocaína, la heroína, la metanfetamina, y las drogas sintéticas constituiría cruzar una “línea roja” para Washington. Curiosamente, Brownfield dejó por fuera a la marihuana. Como indica (en inglés) Mark Kleinman de UCLA, parece que los prohibicionistas en la administración Obama podrían haber decidido que “la Batalla del Cannabis está perdida, y están intentando retroceder hacia una posición más defendible”. Sin embargo, el problema en la región andina, en Centroamérica, y en gran medida México, no es la marihuana, sino la prohibición de la cocaína. Y el informe, de manera realista, prevé una resistencia muy fuerte por parte de la opinión pública en la mayoría de los países a un mercado legalizado de cocaína.

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El lobby de Lula en Costa Rica

Lula y Laura

El tema caliente del momento es la cesión del contrato de concesión de la carretera a San Ramón a la constructora brasileña OAS Ltda. Diversos medios de comunicación, liderados por CRHoy, han venido exponiento las múltiples irregularidades y abusos detrás del contrato: informes técnicos del CONAVI sobre cómo ampliar la carretera con un aumento pequeño del peaje fueron ignorados, el contrato de concesión de hecho no involucra mayores obras de ampliación de la carretera, etc.

Sin duda alguna esto huele feo. Lo que no ha sido mayormente reportado en la prensa es el lobby político que vino a hacer el ex presidente brasileño Luis Inácio “Lula” da Silva a favor de la constructora OAS. En agosto del 2011, da Silva vino a Costa Rica a “dar una conferencia sobre desarrollo económico y social de los países latinoamericanos”. El viaje fue patrocinado por la constructora brasileña OAS, como informara en ese momento La Nación.

Aprovechando el viajecito, Lula da Silva se reunió en Casa Presidencial con la presidenta Laura Chinchilla, probablemente para discutir también sobre el “desarrollo económico y social de los países latinoamericanos”. Año y medio después se anuncia, en medio de múltiples interrogantes, que OAS asumirá la concesión de la carretera a San Ramón.

¿Lobby político por parte del ex presidente brasileño? Pues durante su gobierno, Lula adjudicó a OAS millonarios contratos de infraestructura en Brasil. También, tras reuniones con su par boliviano Evo Morales, OAS también recibió jugosos contratos en Bolivia a pesar de diversos cuestionamientos de órganos fiscalizadores. Desde que salió del poder en el 2010, Lula ha viajado a diferentes países representando los intereses de la constructora brasileña (o a dar charlas sobre desarrollo económico pagados por la empresa, al menos). Casualmente, OAS es la patrocinadora de la película “Lula, O Filho do Brasil” (Lula, el hijo de Brasil).

Saquen Uds las conclusiones…

ACTUALIZACIÓN: En un tuit reciente, el ministro de Planificación, Roberto Gallardo, afirma que si Lula vino a hacer lobby al país, no le funcionó puesto que el contrato para la ruta a Chilamate (en la que OAS era oferente en ese momento) se le adjudicó a otra empresa. Bueno sí, la obra por $52 millones a Chilamate no la ganó, pero luego se haría del contrato por $552 millones para la carretera a San Ramón. No hay que ser muy muy ágil para ver cómo perder un contrato vale la pena si luego vale para hacerse de uno 10 veces más grande. Más cuando el primero involucraba de hecho construir una carretera y el segundo ni siquiera exige construir nuevos carriles.

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El récord de Sebastián Piñera en Chile

En una visita a Chile la semana pasada invitado por la Fundación para el Progreso, tuve la oportunidad de conversar con el Diario Financiero sobre el récord del presidente Sebastián Piñera, quien entra a su último año en el Palacio de La Moneda. La entrevista salió publicada aquí.

A pesar de un sólido ritmo de crecimiento económico, muy baja inflación y desempleo a un nivel históricamente bajo, el presidente Piñera es altamente impopular. Lamentablemente, como explico en la entrevista, su obsesión por ser querido por la gente lo ha llevado a tomar posiciones y proponer políticas económicas y sociales que no son propias de un gobierno de centro-derecha.

En particular, no me preocupa tanto el impacto macroeconómico de las que sin duda son políticas clientelistas y asistencialistas de Piñera. Sí, el llamado “bono marzo” (la entrega de un bono único por aproximadamente $85 a cada familia de bajos recursos porque marzo es un mes donde “hay muchos gastos”) se comerá un 25% de lo recaudado en el último paquete tributario, el cual supuestamente era necesario para financiar la reforma educativa del gobierno. O el aumento del salario mínimo al equivalente de $423 probablemente tenga un efecto negativo marginal sobre el desempleo juvenil, que no ha disminuido tanto como el desempleo general.

Mi mayor preocupación es el impacto que este clientelismo tendrá en la discusión política chilena en el mediano plazo. El presidente Piñera ha querido robarle el flanco izquierdo a la Concertación en políticas sociales, con el único resultado que la Concertación se ha movido más a la izquierda en estos temas. En lugar de aplaudirle el bono marzo, ha pedido que sea más grande y cubra más familias. En lugar de apoyar el aumento del salario mínimo, ha dicho que debe ser significativamente mayor. Cuando Piñera aumentó (innecesariamente diría yo) de manera temporal los impuestos a las empresas para financiar la reconstrucción del terremoto y tsunami del 2010, la Concertación pidió que el aumento fuera permanente. Cuando Piñera propuso hacerlo permanente, la centro-izquierda pidió tasas impositivas mayores. Es un juego de gato y ratón donde el asistencialismo y el populismo siempre ganan.

Parte del temor que palpé por parte de mis amigos en la centro-derecha chilena sobre el regreso de Michelle Bachelet y su muy probable triunfo en las próximas elecciones presidenciales es que esta será una Bachelet más tirada a la izquierda que la que gobernó en el 2006-2010. Creo que eso es, en parte, responsabilidad de Sebastián Piñera. Me es difícil no hacer paralelos con lo ocurrido en EE.UU. bajo la administración de George W. Bush, quien llegó al poder con un discurso de “compassionate conservatism” que en realidad se tradujo en “big government conservatism”. Bush intentó robarle el flanco izquierdo al Partido Demócrata en temas como la educación y el gasto gubernamental, con el único resultado que movió a los demócratas más a la izquierda. Hoy, el Partido Demócrata de Barack Obama es mucho más populista que el de Bill Clinton.

Esto no quiere decir que todo sea negativo en la adminitración Piñera. En la versión impresa de la entrevista (que no está disponible en la electrónica), destaco tres grandes iniciativas del gobierno que me parecen extraordinarias:

  • El impulso a la Alianza el Pacífico: Esta unión comercial y económica entre México, Perú, Colombia y Chile, países que, en mayor o menor medida, han apostado a ser democracias con economías de mercado, en contraposición con la creciente autarquía y autoritarismo de los países del ALBA. La Alianza del Pacífico es el futuro de América Latina, y en buena hora países como Panamá y Costa Rica también están interesados en unirse cuanto antes.
  • Abolir todos los aranceles para el 2015: Chile se convertirá en el único país del cual tengo conocimiento en abolir todos los impuestos a sus importaciones. Ya el arancel promedio chileno es bastante bajo, así que el impacto económico será poco. Sin embargo el simbolismo de un país que declara apertura unilateral absoluta al comercio internacional es poderoso y constituye un ejemplo para todo el mundo.
  • Implementar la regla de que para abrir un negocio solo se requiera un día de trámites: En América Latina nos hemos hecho expertos en ponernos la soga al cuello en regulaciones y trabas al emprendimiento. En promedio se requiere de 56 días para poder abrir un negocio en la región —el más alto del mundo. Siguiendo el ejemplo de Nueva Zelanda, la administración Piñera ha impulsado legislación para que abrir un negocio tome únicamente un día. Otro ejemplo a seguir en la región.

Finalmente, quiero aclarar un punto de la entrevista que se presta para malentendidos. Cuando afirmo que no hay un debate en la centro-derecha chilena sobre la necesidad de una defensa abierta y sin complejos de los principios de libre mercado, me refiero exclusivamente a nivel político. A nivel intelectual hay un vibrante debate al respecto, que empezó con fuerza en el 2009 con el libro La fatal ignorancia de mi amigo Axel Kaiser, ahora director ejecutivo de la Fundación para el Progreso y que solo en los últimos meses ha visto la publicación de tres libros como El regreso del modelo de Luis Larraín, director ejecutivo de Libertad y Desarrollo, Con la fuerza de la libertad del ex senador de la UDI Jovino Novoa, y Gobernar con principios de Pablo Ortuzar y Francisco Javier Urbina.

Sí hay una fuerte crítica desde la centro-derecha chilena a lo que ha sido la debilidad de Sebastián Piñera por el populismo y el aplauso fácil. Mi preocupación es que esa firmeza intelectual parece no verse reflejada en los partidos políticos, especialmente en los dos aspirantes presidenciales de la centro-derecha.

Piñera llegó al poder diciendo que “solo con principios no se ganan elecciones”. Lamentablemente esa máxima también la aplicó a la hora de gobernar. Se han hecho cosas muy buenas. Pero la adopción de políticas populistas y la claudicación del relato político a la izquierda podrían tener consecuencias negativas que no se medirán en cifras macroeconómicas, sino en cómo podrían haber movido el péndulo de la discusión política lejos de las ideas liberales que han hecho de Chile el país más desarrollado de América Latina.

ACTUALIZACIÓN: Me ha informado mi amigo Pedro Larach de Chile que la propuesta del presidente Piñera de abolir todos los aranceles para el 2015 fue desechada como parte de las negociaciones con la Concertación para alcanzar una reforma tributaria. Este editorial de El Mercurio explica dicha situación así como el impacto negativo que el alza en los impuestos a las empresas tendría en las PYMES chilenas.

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La “notable historia de éxito” en Latinoamérica de Paul Krugman

¿Recuerdan que en mayo de este año Paul Krugman describió al modelo económico de Argentina durante la última década como una “notable historia de éxito”?

Ayer La Nación de Buenos Aires reportó que Argentina tendrá el peor desempeño en términos de inflación y crecimiento entre países sudamericanos en 2012. La economía argentina crecerá solo 1% este año y la inflación estará por encima de 20%, mientras que el resto de la región goza de un crecimiento saludable y tasas bajas de inflación.

Argentina si es una historia notable. Pero no necesariamente una de éxito como Krugman dijo.

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Construyendo un área de libre comercio para la mayoría de las Américas

Ayer entró en vigencia el Tratado de Libre Comercio entre EE.UU. y Panamá. EE.UU. cuenta ahora con acuerdos de libre comercio con Canadá y once países latinoamericanos que van desde México hasta Chile. Mi colega Bill Watson tiene una visión menos entusiasta del TLC con Panamá aquí.

La semana pasada, durante el tercer debate presidencial, Mitt Romney habló sobre cómo EE.UU. no ha aprovechado por completo las oportunidades comerciales con América Latina. Algunos expertos, como Ted Piccone del Brookings Institution, señalaron rápidamente que el llamado de Romney a expandir el comercio con América Latina no es muy realista considerando que Washington ya tiene tratados de libre comercio con todos los países latinoamericanos que desean un acuerdo comercial con EE.UU., mientras que aquellos que no tienen un TLC con EE.UU., como Brasil y Argentina, no están interesados en uno. Sin embargo, eso no significa que no haya espacio para promover una agenda comercial significativa en el hemisferio.

Como podemos ver en el cuadro de abajo, los países de las Américas con los que Washington tiene un TLC también tienen acuerdos similares entre ellos. Hay algunos eslabones que faltan por aquí y allá, pero en general, estos países ya han creado una versión fragmentada de un área de libre comercio de las Américas. Un problema con esto es lo que Jagdish Bhagwati ha denominado el “efecto del tazón de spaghetti”, ya que todos estos tratados de libre comercio cuentan con reglas de origen distintas, diferentes calendarios de eliminación de aranceles y distintas barreras no arancelarias, lo cual muchas veces más bien termina entorpeciendo el comercio internacional, no facilitándolo.

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Después de la elección en Venezuela

Lamentablemente no hubo sorpresa en la elección presidencial en Venezuela. Hugo Chávez ganó convincentemente otro período de seis años con 54% del voto. A pesar de liderar una campaña inspiradora que en algún momento parecía amenazar el régimen de Chávez, Henrique Capriles obtuvo solamente el 44%. La votación fue limpia, aunque la elección en general no sería considerada justa en cualquier democracia madura.

¿Qué sucedió? Resulta evidente que Chávez fue capaz de movilizar a su base electoral a las urnas. A pesar del pésimo manejo económico, de la explosión en el crimen, de una infraestructura que se está cayendo a pedazos y de una corrupción rampante, muchos venezolanos todavía adoran a Chávez. Y él se aseguró de comprar ese amor aumentando el gasto público durante los últimos 12 meses en un 30% en términos reales. A otros puede que no les agrade Chávez, pero todavía se sienten obligados a votar por él. Más de 8 millones de venezolanos reciben algún tipo de ingreso permanente o subsidio del Estado. El régimen no fue sutil cuando les hizo saber que perderían esos beneficios si votaban por Capriles. La revista inglesa The Economist reportó la intimidación a la que se enfrentó un segmento importante de electores:

“Algunos empleados públicos –cuyo número se ha más que duplicado bajo el gobierno del Sr. Chávez y llegado a más de 2 millones de personas– han sido obligados a llenar formularios diciendo exactamente dónde estarán votando. Al igual que las papeletas de votación, estos formularios requieren una firma y una huella dactilar: la implicación de que el gobierno vigilará cómo votarán no necesita ser deletreada”.

Sin duda alguna se trata de una derrota desgarradora para la oposición. Es claro que Chávez continuará conduciendo a Venezuela hacia el autoritarismo. Sin embargo, esta elección ha producido un líder creíble en la oposición que, a diferencia de los anteriores candidatos, tendrá una voz destacada en la política nacional, especialmente conforme las condiciones económicas y sociales se empeoren marcadamente, como seguramente ocurrirá. Si Chávez realmente padece un caso grave de cáncer, como es muy probable, entonces la estatura de Capriles como el próximo líder de Venezuela continuará creciendo.

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Preocupantes primeras señales de Peña Nieto

La semana pasada estuve en la Ciudad de México para la conferencia anual de la Red de Libertad Económica organizada por el Instituto Fraser. Pero también me encontraba en esa metrópolis en una misión: Descubrir qué se puede esperar del próximo presidente, Enrique Peña Nieto.

Tras su elección en julio, muchas personas me han preguntado sobre Peña Nieto. ¿Está comprometido con las reformas económicas? ¿Cómo va a atender el problema de la violencia del narcotráfico? ¿Es un viejo dinosaurio del PRI con una cara fresca y una bella esposa? Simplemente no tenía buenas respuestas a pesar de que observé los debates presidenciales, seguí de cerca la campaña, y leí varios buenos análisis sobre él y su equipo. Afortunadamente en México descubrí que no era que estaba desatendiendo mis responsabilidades laborales. Pude ver de primera mano que nadie realmente sabe qué esperar de Peña Nieto.

Sin embargo, ya podemos ver algunas pistas durante este largo período de transición. Y no pintan bien. Reforma informó el lunes que Peña Nieto y su equipo están estudiando la creación de seis nuevas secretarías de gobierno para las siguientes áreas: telecomunicaciones, de la mujer, pesca, ciencia, y gobernación. Esto sería parte de las primeras iniciativas legislativas que el nuevo presidente enviaría al Congreso. Muchos esperábamos que Peña Nieto le diera prioridad a reformas que hicieran más competitiva a la economía mexicana. Pero parece que inflar la burocracia será lo primero que hará el próximo gobierno.

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El fracaso de la guerra contra las drogas en América Latina

Me gustaría compartir este video de la charla que di recientemente en la Universidad de Verano del Instituto Juan de Mariana, en Lazarote, España, sobre el fracaso de la guerra contra las drogas en América Latina. El tema ha estado en el tapete en meses recientes tras la propuesta del presidente guatemalteco Otto Pérez Molina de legalizar las drogas como manera de atacar la violencia del narcotráfico. En la charla, que dura aproximadamente 50 minutos, hago un repaso de los resultados de las políticas antidrogas en México, Centroamérica y Sudamérica, y las razones por las cuales es imposible ganar esta guerra. Concluyo presentando el caso a favor de la legalización de las drogas, el cual ya expuse hace unos meses en este artículo que fue publicado en La Nación de Costa Rica.

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Analizando las políticas de austeridad de Portugal

Portugal está “al borde del abismo” reza el titular de un artículo de Reuters de la semana pasada. A pesar de haber recibido un rescate de $104.500 millones el año pasado de la Unión Europea y del Fondo Monetario Internacional, la economía de dicho país continúa contrayéndose a medida que el desempleo aumenta y crece la incertidumbre sobre su permanencia en el euro. Al igual que Grecia, Portugal podría necesitar un segundo rescate pronto.

Como se ha dicho en otros casos, algunos expertos afirman que la austeridad es en parte responsable de la actual crisis económica de Portugal. Incluso el FMI ha dicho que intentar cumplir con la meta del déficit “podría no ser la mejor política” si el país cae en una recesión más profunda. La pregunta entonces es qué entendemos por “austeridad”.

En primer lugar, es importante señalar que Portugal se metió en problemas por tener un gobierno que gastó demasiado por mucho tiempo. En 2001 el país fue el primero en romper el límite de déficit del 3% del PIB establecido en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la UE. Desde entonces, Portugal registró déficit presupuestarios significativos, y en 2009, como reacción a la crisis mundial, el país implementó un enorme paquete de estímulo que disparó el déficit al 9,4% del PIB. (Cabe señalar que el estímulo fracasó, el desempleo subió del 9,5% en 2009 al 14,9% actual).

Gasto público en Portugal

* Usando Deflator del PIB.
Fuente: Comisión Europea, Asuntos Económicos y Financieros.

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El “efecto globo” en la producción de cocaína en los Andes

El Wall Street Journal publica un reportaje hoy (en inglés, requiere suscripción) sobre el creciente negocio de la cocaína en Perú, donde la producción se ha disparado en los últimos años. El reportaje nos recuerda el “efecto globo” producto de los esfuerzos liderados por EE.UU. para erradicar la producción de cocaína en al región andina. Gil Kerlikowske, el Zar anti- drogas de la administración de Obama, ha dicho en repetidas ocasiones que la producción en Colombia ha caído en un 61 por ciento del 2001 al 2009. Pero como nos muestra el gráfico, la producción de cocaína solo se ha trasladado a Perú, país que de acuerdo a algunos cálculos, podría ya ser el principal productor de cocaína en el mundo:

Producción potencial de coca
* Rango promedio de producción total en la región andina.
Fuente: Oficina contra la Droga y el Delito de las Naciones Unidas.

Como podemos ver, Perú era la fuente más importante de producción potencial de cocaína a principios de la década de los noventa, pero la producción de coca se mudó a Colombia una vez que el régimen de Alberto Fujimori aplicó mano dura contra el narcotráfico. Para el 2000, Colombia era por mucho el principal productor. Sin embargo, debido a los esfuerzos de erradicación del entonces presidente Álvaro Uribe bajo el Plan Colombia, auspiciado por EE.UU., la producción cayó en ese país. Pero no desapareció, simplemente se trasladó de nuevo a Perú. En general, el Informe Mundial de Drogas de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Drogas y el Delito (UNODC) estima que la producción de cocaína en los Andes es prácticamente la misma que hace una década.

El Sr. Kerlikowske debería presentar la imagen completa la próxima vez que se jacte sobre la caída en la producción de cocaína en Colombia.

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