No soy aficionado al aplauso a quienes están ubicados en el poder. Creo que la tarea más constructiva es la crítica, al efecto de contribuir a marcar estrictos límites al poder político. Esta actitud se condice no solo con la tradición republicana sino que es la que corresponde al intelectual responsable. Este es el sentido por el que Octavio Paz escribió en su El ogro filantrópico que “Si los intelectuales latinoamericanos desean realmente contribuir a la transformación política y social de nuestros pueblos, deberían ejercer la crítica”.
Mi entrenamiento es tal en poner vallas de contención al poder en mis columnas semanales y en mis libros que confieso que me cuesta ponderar a un gobernante. Más aún creo que es la primera vez que lo hago respecto de un gobernante en funciones. Pero no puedo dejar de subrayar el coraje, las convicciones y el ejemplo ético y cívico del doctor Tabaré Vázquez quien al frente del Poder Ejecutivo de la República Oriental del Uruguay vetó “por razones científicas” el proyecto de ley del aborto resistiendo presiones y manifestaciones varias, incluso las de su propio partido.


