Sugerencias de cambio para el Partido Republicano

Con la esperanza de que en algún lugar allá afuera exista un republicano que lea el blog de Cato, aquí están algunas de mis reflexiones acerca de las elecciones de ayer:

  1. El conservadurismo social al estilo de los señores Murdock y Akin no tiene cabida en un partido político moderno. La oposición al aborto no justifica comentarios trastornados acerca de la “violación legítima” y de embarazos por violación “deseados por Dios”. Lo mismo se aplica a la oposición a la igualdad ante la ley para los homosexuales. Los referéndums en Maine y Maryland son señales de lo que está por venir. El electorado cada vez se vuelve más tolerante de la homosexualidad y crecientes números de electores sienten que prohibir que los homosexuales se casen es una discriminación —así de sencillo.
  2. Es tonto atacar a los latinos durante las primarias y luego sorprenderse cuando ellos respaldan en números masivos a su adversario. La demografía es el destino y el voto latino se volverá cada vez más importante en las próximas elecciones. El Partido Republicano debería adelantarse y proponer una reforma migratoria integral que incluya un camino hacia la legalización para los electores indocumentados antes de que lo haga Obama.
  3. Los estadounidenses están cansados de una política exterior patriotera y mientras que muchos electores están espantados por los ataques en Paquistán con aviones no tripulados por parte de la administración de Obama, pocos están listos para otra guerra a gran escala en el Oriente Medio, o en otra parte del mundo.
  4. Los principios importan. Durante su carrera política, Mitt Romney estuvo en ambos lados de cada asunto, haciendo campaña como un republicano centrista y moderado para el senado en Massachusetts y como un conservador ortodoxo durante las primarias del Partido Republicano. En realidad, nadie podía estar muy seguro de lo que él creía o cuál era su posición.

Las derrotas pueden ser difíciles, pero si proveen una oportunidad para la renovación. Con G.W. Bush, el Partido Republicano se adhirió a un socialdemócrata fiscal y conservador social que le hizo un daño masivo a la reputación del partido. Con Mitt Romney, el Partido Republicano optó por un hombre que era todo para todos al mismo tiempo. Tal vez la próxima vez, el partido escoja a una persona que refleje las preferencias políticas de la gran mayoría de los estadounidenses: la probidad fiscal combinada con apertura social.

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