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Su elección de pareja y la desigualdad

Los llamados “progresistas” o “socialistas del siglo XXI” suelen, a menudo, recordar a concepciones profundamente conservadoras. Por ejemplo, considere al profesor invitado de la FLACSO en Ecuador, Fander Falconí (también ex canciller del gobierno de Rafael Correa) y su reciente comentario en Twitter acerca de cómo otro factor que genera desigualdad es la “homogamia” –que los ricos y más educados se casan entre ellos. Leyendo esos comentarios y, conociendo el mensajero, hay que prestar atención porque hay quienes comparten sus ideas en el poder y se les podría ocurrir limitar todavía otra libertad individual: la de elegir libremente con quién casarse.

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Pero dado que Falconí cita como fuente de su interesante descubrimiento de la homogamia a Branko Milanovic, es de esperar que no sufra tanto porque hay gente que elige libremente casarse con alguien de su mismo alto nivel de ingreso y educación, cuando se entere de la buena nueva que el mismo autor nos dio en un estudio publicado a fines de 2013. En ese estudio Milanovic y Christopher Lakner concluyen que la desigualdad ha caído a nivel mundial durante los 20 años entre la caída del Muro de Berlín y 2008.

En una reseña de este estudio publicada en el New York Times, el economista Tyler Cowen concluyó:

“el verdadero igualitarista debería seguir la inclinación del economista de buscar políticas que maximicen la riqueza, y eso implica preocuparse menos acerca de la desigualdad dentro de la nación.

Si, podríamos considerar revisiones a los actuales debates acerca de la desigualdad. Pero los igualitarios con conciencia global deberían ser más optimistas acerca de la historia reciente, reconociendo que el capitalismo y el crecimiento económico continúan desempeñando su papel histórico como los mayores y más efectivos igualadores que el mundo ha conocido”.

Lo bueno de ser optimistas acerca del progreso humano es que nos mantiene apegados a los hechos y evitamos sufrir por libertades legítimas de las cuáles hoy afortunadamente goza la mayor parte de la humanidad. En este caso, la libertad para elegir con quien pasar el resto de tu vida.

Presentando la Biblioteca de la Libertad

Nos satisface presentarles hoy la Biblioteca de la Libertad, un proyecto realizado por el Instituto Cato y Liberty Fund. Esta biblioteca permitirá a nuestros visitantes conocer clásicos de la libertad en español que abarcan una amplia gama de disciplinas, incluyendo economía, derecho, historia, filosofía y teoría política, y se encuentran disponibles en distintos formatos de descarga.

La Biblioteca incluye estos primeros diez libros de gran envergadura:

  • Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina  de Juan Bautista Alberdi
  • Camino de servidumbre de Friedrich A. Hayek
  • Ensayo sobre la naturaleza del comercio en general de Richard Cantillon
  • Ensayos sobre la libertad y el poder de John Emerich Edward Dalberg-Acton
  • La Declaración de Independencia y la Constitución de los Estados Unidos de América Thomas Jefferson, James Madison y otros
  • La libertad y la ley de Bruno Leoni
  • Obras escogidas de Frédéric Bastiat
  • Planificación para la libertad de Ludwig von Mises
  • Sobre el poder de Bertrand de Jouvenel
  • Teoría de las cortes ó grandes juntas nacionales de los Reinos de León y Castilla de Francisco Martínez Marina

En el mundo hispano-parlante este proyecto es de particular importancia, considerando la casi hegemonía de textos que promueven ideas e interpretaciones históricas contrarias a la existencia de sociedades de individuos libres. Es un mundo donde muchos estudiantes de economía y ciencias sociales nunca han sido expuestos a clásicos como Camino de servidumbre, o incluso ni siquiera han escuchado de su autor, galardonado con el Premio Nobel de Economía, F.A. Hayek. Aun si uno tuviera conocimiento de estos libros y el deseo de leerlos, es típicamente difícil encontrarlos en una librería en América Latina o España.

España y sus ex colonias cargan con el pesado legado de siglos de un imperio mercantilista y absolutista. No debería sorprender, entonces, que gocen de escasa difusión obras clásicas que demolieron ese sistema económico, como por ejemplo, el Ensayo sobre la naturaleza del comercio en generalde Richard Cantillon. Asimismo, gozan de poca difusión trabajos clásicos donde se destruyó la justificación del absolutismo. Son desconocidas en el mundo hispano-parlante incluso aquellas obras cuyos autores fueron influyentes próceres de las repúblicas latinoamericanas, como por ejemplo aquellas del argentino Juan Bautista Alberdi. En su obra Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina Alberdi explica que:

“Las colonias españolas eran formadas para el fisco, no el fisco para las colonias. Su legislación era conforme a su destino: eran máquinas para crear rentas fiscales. Ante el interés fiscal era nulo el interés del individuo. Al entrar en la revolución, hemos escrito en nuestras constituciones la inviolabilidad del derecho privado; pero hemos dejado en presencia subsistente el antiguo culto del interés fiscal. De modo que, a pesar de la revolución y de la independencia, hemos continuado siendo Repúblicas hechas para el fisco”.

En la Biblioteca de la Libertad tendrán la oportunidad de acceder a obras clásicas que retan a la concentración del poder, como Sobre el poder de Bertrand de Jouvenel o Ensayos sobre la libertad y el poder de John Emerich Edward Dalberg-Acton.

Como dice David Boaz en su introducción a Liberalismo, una aproximación:

“En cierto sentido, a lo largo de la historia no han existido más que dos filosofías políticas: libertad y poder. O bien se debería disponer de libertad para vivir la vida como se desee, siempre y cuando se respeten los derechos iguales de los otros, o bien se debería otorgar a algunos la facultad de utilizar la fuerza y obligar a otros a actuar de una forma distinta a la que elegirían por voluntad propia”.  

Esperamos que la Biblioteca de la Libertad, que continuará expandiéndose, contribuya a la difusión de las ideas de la libertad en español a fin de que las sociedades persigan, en palabras de Acton, la libertad como “el más alto de los fines políticos. No se persigue en vistas a obtener una buena administración pública, sino para permitir que puedan perseguirse los fines más altos de la sociedad civil y de la vida privada”.

Políticos y empresarios están contentos

En esta noticia podemos ver declaraciones de políticos y empresarios ecuatorianos que indican que estarían llegando a un acuerdo acerca de una medida para sustituir las salvaguardias (aranceles adicionales por encima de las barreras comerciales previamente existentes) impuestas por el gobierno en marzo de 2015.


Gobierno y empresarios discuten alternativa… por Teleamazonas

Estas salvaguardias, al igual que otras anteriores y potenciales próximas restricciones comerciales, suelen ser justificadas con el argumento de que tenemos que evitar que salgan más dólares de los que entran. Aunque los problemas de balanza de pagos no se dan en una economía dolarizada (por ser la oferta de dinero determinada por la oferta y demanda de los usuarios de dólares), persiste en Ecuador la pesadilla de que un día nos quedaremos sin dólares. Esta pesadilla es aprovechada por el gobierno para implementar todo tipo de medidas mercantilistas, que, como es de esperar, agradan a no poco empresarios que esperan beneficiarse de ellas. Sucede que desde tiempos de Adam Smith, cuando los políticos y los empresarios se ponen de acuerdo, suelen salir goleados los consumidores.

En medio de esta confusión, el gobierno ha venido anunciando la posible implementación de un timbre cambiario que no es necesario, sería contraproducente, y no sería otra cosa que un subsidio a los exportadores costeado por los consumidores. Esto equivaldría a crear una especie de “cupos de importación”, algo inconsistente con la dolarización y que equivaldría a ejercer una especie de política cambiaria.

En el primer Libro IV de La riqueza de las naciones, Adam Smith esgrime argumentos que considero relevantes a la situación actual de un Ecuador dolarizado, sistema monetario que es lo más cercano en el mundo moderno al patrón oro:

“Un país sin minas propias debe indudablemente obtener su oro y plata en el exterior, igual que obtiene sus vinos un país sin viñedos. No es necesario que el Estado atienda más a uno de estos objetos que al otro…Podemos confiar con total seguridad en que el comercio libre nos proveerá del vino que necesitamos, y con la misma seguridad en que siempre nos suministrará todo el oro y toda la plata que podamos comprar o emplear en la circulación de nuestras mercancías o en otros usos.

La cantidad de cualquier mercadería que el trabajo humano puede comprar o producir se regula naturalmente en cualquier país por la demanda efectiva, o la demanda de aquellos que están dispuestos a pagar el total de la renta, el trabajo y los beneficios que hay que pagar para prepararla y traerla al mercado. Pero ninguna mercancía se regula más fácil y precisamente según esa demanda efectiva que el oro y la plata, ninguna mercancía puede ser transportada de un sitio a otro más fácilmente…

Cuando la cantidad de oro y plata importada en un país supera a la demanda efectiva, ninguna vigilancia estatal impedirá su exportación….

…Desde cualquier punto de vista, entonces, nunca se emplea más innecesariamente la acción del gobierno que cuando se dirige a vigilar la preservación o el aumento de la cantidad de dinero de un país.

Y sin embargo, no hay queja más extendida que la de la escasez de dinero. El dinero, como el vino, siempre será escaso para los que no tienen medios para comprarlo ni crédito para tomarlo prestado. Los que tienen cualquiera de ellos rara vez echarán en falta el dinero o el vino que necesiten…Sería ridículo proceder seriamente a demostrar que la riqueza no consiste en dinero ni en oro ni plata sino en lo que el dinero puede comprar, y sólo vale porque lo puede comprar…

[…]

La importación de oro y plata no es el principal ni mucho menos el único beneficio que una nación deriva de su comercio exterior. Cualesquiera sean los sitios que entablan dicho comercio, todos ellos obtiene del mismo dos tipos de ventajas. El comercio exterior retira la parte excedente del producto de su tierra y su trabajo, para la que no existe demanda en el país, y trae de vuelta a cambio de ella otra cosa para la que sí hay demanda…Así, la estrechez del mercado local no impide que la división del trabajo en ninguna rama de las artes o las manufacturas alcance el grado más alto de perfección. Al abrir un mercado más amplio para cualquier parte del producto de su trabajo que pueda exceder el consumo del país, lo estimula a mejorar sus capacidades productivas y a expandir su producto anual al máximo, y de esta manera a incrementar el ingreso y la riqueza reales de la sociedad….

[…]

Lo que es prudente en la conducta de una familia nunca será una locura en la de un gran reino. Si un país extranjero nos puede suministrar una mercancía a un precio menor que el que nos costaría fabricarla, será mejor comprársela con el producto de nuestro trabajo, dirigido en la forma que nos resulte más ventajosa. Ciertamente no es ventajoso cuando se lo dirige hacia un objeto que es más barato comprar que fabricar. El valor del producto anual es evidentemente disminuido en un cierto grado cuando resulta así desviado de la producción de mercancías que claramente tienen más valor hacia la de mercancías que tienen menos….

[…]

Aunque la ausencia de esas intervenciones cause que la sociedad nunca tenga esa industria, ello no significa necesariamente que será más pobre en cualquier período de su existencia…

Los comerciantes y los industriales son las personas que obtienen el mayor beneficio del monopolio del mercado nacional…al estar agrupados en ciudades y acostumbrados al espíritu corporativo monopólico que prevalece entre ellos, procuran naturalmente obtener contra sus compatriotas los mismos privilegios exclusivos que habitualmente poseen contra los habitantes de sus ciudades respectivas.

A Ecuador no le conviene ir al FMI

Los acuerdos con el FMI suelen posponer la implementación de reformas estructurales, y en este caso un acuerdo con este organismo le daría alivio a un gobierno que ha demostrado gastar de manera irresponsable la bonanza petrolera. Los ecuatorianos no necesitan que su gobierno sea rescatado, más bien necesitamos protegernos nosotros mismos de nuestro gobierno exigiéndole que corrija sus errores. El riesgo moral ha viciado la relación entre los gobiernos clientes y el FMI. Siempre ha sido así. Como ejemplo considere la historia del FMI en Argentina o incluso más recientemente en Grecia.

Antes de cualquier discusión acerca de una reestructuración de la deuda con el FMI y otro organismo multilateral, es necesario que el gobierno demuestre en los hechos un genuino esfuerzo por reducir el gasto público, la verdadera raíz de nuestros problemas actuales. Esto no derivaría como muchos dicen en una mayor recesión, de hecho hay varios ejemplos de países dolarizados o euroizados que realizaron drásticas reducciones del gasto público y experimentaron como resultado una saludable recuperación. Si es cierto que la distorsión acumulada por este gobierno en una fiesta de gasto público no hay forma de resolverla sin que exista costos de por medio. La cuestión está en reducir a un mínimo el costo del ajuste y la duración de la recesión. Eso no se logra consiguiéndole un salvavidas a alguien que no da señal alguna de querer rectificar.

Acá está un artículo con este argumento más desarrollado y con más fuentes.

Publicado originalmente en 4pelagatos.com el 4 de febrero de 2016.

Corrección política ahora en los Oscares

La policía de la corrección política ahora tiene como blanco de su ira a los Oscares. Spike Lee –quien lidera junto a Jada Pinket Smith el llamado a boicotear la ceremonia de los famosos galardones que se realizará el 28 de febrero— considera que algo anda muy mal en Hollywood dado que de entre 40 actores nominados en dos años no hay ni uno solo que sea negro.

Un veretano de Hollywood con 40 años de carrera, Ben Stein, reacciona así:

“Aquí está la mejor broma que he escuchado en Hollywood: que la Motion Picture Academy es racista –racista en el sentido anti-negros– porque ninguno de los nominados para mejor actor o actriz este año son negros.

{…}

La búsqueda sin fin de todos en Hollywood es ser tan pro-negros, tan Políticamente Correctos cuando se trata de negros, como sea humanamente posible.

¿Por qué los nominados no reflejan a EE.UU.? ¿Qué significa eso? El punto es reconocer el talento, no la demografía. No hubo hispánicos o asiáticos nominados tampoco. La demanda de que la mera población sea reconocida en lugar del talento sería más apropiada para ubicar restaurantes de comida rápida que para reconocer el talento en la actuación”.

El comentario de Stein me recordó las recurrentes bromas de Larry David en su excelente serie Curb Your Enthusiasm acerca del fetiche en Hollywood con “ser tan Políticamente Correctos cuando se trata de negros, como sea humanamente posible”. Como también dice Stein, “La Academia ha reconocido a los actores negros no una sino muchas veces. Deberían hacerlo. Mi experiencia es que los hombres y mujeres negros son por lo menos igual de buenos para actuar que los actores blancos”.

Así es. Recuerdo los Oscares de años recientes y se me vienen a la mente los Oscares de de Denzel Washington, Halle Berry, Monique Angela Hicks, Jennifer Hudson, Forest Whitaker. Una muestra adicional de que la Academia no parece ser racista es que el conductor de los galardones este año es Chris Rock y sería una mala manera de promover la diversidad perjudicando el rating de un conductor que, independientemente de su raza, podría ser muy entretenido. Lo paradójico es que a quienes dicen no ser racistas parece importarles más la raza que la sustancia.

Al final del día, esto se trata de talento no de raza. Meter la raza en la decisión de quién se lleva la famosa estatua sería ser, precisamente, racista. Si le interesa este tema, no deje de leer también sobre cómo Jerry Seinfeld provocó la ira de la policía de la corrección política el año pasado.

¡Feliz Navidad!, así no sea cristiano

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Un dato curioso que nos relata Johan Norberg en el video enlazado abajo (en inglés) es que la Navidad se inició como una tradición pagana de mediados de invierno, tradición mediante la cual “la tradición romana de darse regalos se popularizó a lo largo de toda Europa, y eventualmente también se popularizó la alabanza a los árboles. Esta celebración era tan popular que la Iglesia Cristiana la convirtió en la celebración del nacimiento de Jesús”.

Norberg agrega que “Santa Claus fue originalmente una mezcla de dos personajes distintos, el Tomte del folclor escandinavo; un diminuto y un tanto gruñón protector de la hacienda, con una larga barba blanca y algunas veces un gorro rojo. Y el caritativo Saint Nikolaus, de la actual Turquía. Los holandeses lo llamaban Sinterklaas y los inmigrantes en EE.UU. –ellos lo trajeron a EE.UU., donde su nombre fue cambiado– Santa Claus. Allí él también obtuvo su tradicional traje rojo en los comerciales de Coca Cola de la década de 1930”.

De manera que no hay por qué ofenderse cuando le digan “¡Feliz Navidad!”, aún así usted no sea cristiano. Norberg concluye que “La Navidad es una celebración de la alegría que cada cultura convierte en suya con algunas adiciones únicas”. Dicho esto, ¡Feliz Navidad!

Rangel sobre Francisco de Miranda

Carlos Rangel (1929-1988), destacado intelectual venezolano, le dedica unas cuantas páginas a Francisco de Miranda al inicio de su destacada obra Del buen salvaje al buen revolucionario. Rangel presenta algunas citas de los Diarios de viaje a Estados Unidos: 1783-1784 de Miranda porque “Con tranquilo sentido común, Miranda atribuye las virtudes y prosperidad que observa en la sociedad norteamericana no a ningún todavía imposible e impensable abuso de poder en relación a otras naciones, sino sencillamente a ‘las ventajas de un gobierno libre (sobre) cualquier despotismo’, cosa que ‘poquísimos franceses’ o españoles familiarizados con los EE.UU. son ‘capaces de discernir’, por no haber ‘penetrado el arcano maravilloso de la constitución británica”.

Rangel señala la admiración que Miranda manifestó del respeto por la ley que imperaba en ese país, de “una sociedad que permite todo lo que no está prohibido expresamente, y presume la buena fe de cada cual mientras no haya motivo de sospechar lo contrario”.

Me llamó la atención particularmente esta cita de Miranda:

Las tierras parecen…y son efectivamente pobres. El producto general es pastos, maíz y centeno. Sin embargo tal es la industria y el espíritu que la libertad inspira a estos pueblos, que de una pequeña proporción (de tierra) sacan (los hombres) con qué mantener sus crecidas familias, pagar fuertes tasas y vivir con comodidad y gusto, mil veces más felices que los propietarios (dueños de esclavos) de las ricas minas y feraces tierras de México, Perú, Buenos Aires, Caracas y todo el continente américo-español.

Esta y otras citas similares de Miranda, desde ya muestran indicios de la importancia para el desarrollo de la cultura y las instituciones, cosas que poco tienen que ver con la dotación de recursos naturales y/o la geografía. Leyendo estas impresiones de Miranda se me vinieron a la cabeza las lecturas del recientemente fallecido Douglass North acerca de la historia de la prosperidad en Occidente y aquellas del experto en economía en desarrollo, Peter T. Bauer.

Para concluir sus comentarios sobre los relatos de Miranda durante su paso por EE.UU. Rangel dice lo siguiente:

Estas sencillas verdades sobre el origen de la prosperidad y el poder de los EE.UU. antes de toda relación con América Latina, han sido hoy sustituidas por entorchadas explicaciones sobre cómo el auge norteamericano estaría en relación directa con el atraso del resto del Hemisferio, cuya explotación por los yanquis sería la causa principal, y hasta única, del éxito de ellos y de nuestro fracaso. Y si alguien lee esa parte del Diario de Miranda debe ser en secreto, porque nadie lo cita, nadie lo cuenta. Es incómodo, cuando se vive de mitos, toparse con la verdad, dicha de forma tan simple, tan clara, tan irrefutable. Y para colmo por uno de los auténticos héroes y uno de los más grandes hombres de Hispanoamérica.

Los Croods y el miedo al progreso

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Recientemente vi la película The Croods (Dreamworks, 2013) y me pareció notablemente optimista acerca del futuro y sobre la posibilidad que tenemos los seres humanos de innovar y adaptarnos a las circunstancias cambiantes de nuestro planeta. Esto es algo que contradice tantos titulares negativos con los que solemos ser bombardeados (Para recibir una dosis diarias de buenas noticias sugiero seguir la cuenta @HumanProgress en Twitter).

La película trata de una familia de cavernícolas liderada por un padre que todos los días les recuerda a todos que todo lo nuevo es malo. Le repite constantemente a su familia que han sobrevivido precisamente porque han hecho exactamente lo mismo todos los días. En nuestra época algo similar sucede con el “principio de la precaución”.

Una definición popular de este principio es aquella contenida en la Declaración de Wingspread (1998):

Cuando una actividad presenta amenazas de peligro a la salud humana o al medio ambiente, medidas preventivas deberían ser tomadas incluso si algunas relaciones de causa y efecto no han sido completamente establecidas por la ciencia.

En este contexto, quienes proponen una actividad, en lugar del público, deben cargar con el peso de la prueba.

Esto suena muy parecido a lo que decía Grug Croods, el padre de la familia cavernícola de la película. Grug se oponía a todo lo nuevo que proponía Guy, el amigo de su hija Eep. Grug también se oponía a la curiosidad de Eep. No había nada que le “demuestre” que no habría peligros al alterar en modo alguna su forma de vivir.

Es cierto que el progreso trae consigo nuevos retos y peligros, todos siendo algo a lo que nunca antes nos habíamos tenido que enfrentar. Por ejemplo, no habían muertes por accidentes de tránsito, ni emitíamos tanta emisión de dióxido de carbono antes de que se inventaran los autos. No obstante, nadie en su sano juicio abogaría por volver a un mundo sin autos, dados los múltiples beneficios que estos han aportado al progreso de los seres humanos.

Guy, en cambio cree que la filosofía de Grug los paraliza en un mundo que está llegando a su fin y no les servirá en el mundo nuevo que está por surgir. Guy los convence con su optimismo acerca del futuro de lanzarse en esa aventura que es el progreso: un camino con sus avances y retrocesos, pero que siempre será mejor debido la alta probabilidad que tienen los seres humanos de innovar y de adaptarse a las siempre cambiantes circunstancias.

Como dice Sherzod Abdukadirov (en inglés): “Los autos, la electricidad, las vacunas y muchas otras innovaciones trajeron consigo riesgos significativos. Pero solo imagínense qué tanto más riesgoso y pobre sería el mundo si hubiésemos utilizado el principio de la precaución para obstaculizar la innovación en esas tecnologías. . . Así que escuche a los Croods, si no asumiéramos riesgos e innováramos todavía estaríamos viviendo en cuevas”.

“Maravillas” de tener moneda propia

En Ecuador parece haber un consenso entre gran parte de la elite de políticos, analistas, economistas, y comentaristas de que el problema que tiene la economía actualmente es estar dolarizada o, dicho de otra forma, que nuestros políticos carezcan de la herramienta de política monetaria.

Pero o viven en una cueva o no se molestan con ver lo que pasa en países también petroleros o dependientes de commodities frente al cambio de condiciones externas. ¿Es realmente tan sencillo resolver las crisis con moneda propia? ¿De verdad la tienen más fácil?

Se me ocurrió buscar en noticias recientes cómo le va a Rusia, otro país petrolero con política monetaria propia. Resulta que el New York Times reporta que el “soberano” rublo ha reducido, a través de la inflación, en un 8% el poder de compra de los salarios rusos en el segundo trimestre de este año, comparado con el año anterior. Todo esto mientras la economía ingresa en una recesión por primera vez desde 2009 (contracción de 4,6% en segundo trimestre en relación al mismo periodo del año anterior).

También descubrí que los brasileños no han logrado resolver sus problemas teniendo moneda propia. Bloomberg reportó que los analistas brasileños proyectan una mayor tasa de inflación y una recesión más profunda para 2016. Tener moneda propia que se deprecia frente al dólar los coloca en una situación de pierde-pierde: si no suben la tasa de interés se da una mayor fuga de capitales (y una mayor depreciación o devaluación), y si la suben (como lo han hecho) se encarece el costo del capital, desalentando las inversiones.

A Colombia tampoco le va bien. Según este artículo de El Tiempo un peso débil deriva en una mayor inflación al encarecer las importaciones, que incluyen materias primas y maquinarias, lo cual a su vez deriva en el incremento del costo de la producción nacional. Además, este artículo señala que no es tan sencillo sustituir importaciones y que un peso débil incrementa el peso de la deuda pública y privada (denominada en dólares) sobre la economía.

Los que peor la están pasando con moneda propia son los venezolanos. La inflación anual de Venezuela, según la calcula el Proyecto de Monedas en Problemas del Cato Institute y Johns Hopkins University, llegó el 25 de julio de 808%.

Luego de considerar estos ejemplos, cabe preguntarles a quienes sostienen que el problema de Ecuador es la dolarización, ¿qué saben ellos que no saben las autoridades económicas y monetarias de estos países?

Lo cierto es que los shocks externos afectan a cualquier economía, sin importar qué moneda utilice. Afortunadamente, estando dolarizados no se complican los shocks externos con una crisis cambiaria y una inflación alta.

Seinfeld y la corrección política

Mi show favorito de comedia de todos los tiempos es “Seinfeld”. Desde hace poco más de un año Jerry Seinfeld, quien protagonizaba ese show, ha venido realizando unas declaraciones públicas y controversiales acerca de una restricción sutil y moderna a la libertad de expresión, restricción que es ubicua en los países desarrollados y que se está empezando a copiar en muchos en vías de desarrollo: la corrección política. Seinfeld considera a esto algo “escalofriante” pues atenta contra la comedia, contra lo chistoso. Veamos lo que dice Seinfeld al respecto de esto.

En febrero de 2014, cuando el conductor del programa BuzzFeed Brews, Peter Lauria, le preguntó que por qué siempre presentaba tantos hombres blancos en el show, Seinfeld se molestó y contestó de manera sarcástica: “Si, hablemos de eso. Mira a tu alrededor Peter [señalando la audiencia presente] ¿Qué ves? Muchos blanquitos. ¿¡Qué pasa aquí!? Uy, esto de verdad me calienta”. Luego Laria le dijo que algunas personas le habían pedido que le pregunte a él acerca de esta cuestión a lo que Seinfeld respondió:

“La gente piensa que es el censo o algo…Quiero decir, ¿acaso esto tiene que representar el verdadero gráfico de torta de EE.UU., ¿a quién le importa? Simplemente es algo chistoso. Tu sabes, lo chistoso es el mundo en el que vivo. Si eres chistoso, estoy interesado. Si no eres chistoso, no lo estoy. Y no tengo interés alguno en el género o la raza, o cualquier cosa parecida, pero todos los demás parecen estar calculando…¿será esta la mezcla precisa y adecuada? Tu sabes…y , para mi, eso es anti-comedia. Tiene más que ver con el sin sentido de la corrección política, que con el hecho de si nos estás haciendo reír o no”.

Aquí puedes ver el clip de esta porción de la entrevista con Peter Lauria.

A principios de junio de este año en una entrevista de radio Seinfeld dice que el no hace presentaciones en las universidades porque allí reina la “corrección política”. Seinfeld contó que cuando su esposa le dijo a su hija, de 14 años, que en algunos años le gustará pasar más tiempo en la ciudad para que “pueda ver a los chicos”, su hija le contestó a su esposa “eso es sexista”. Seinfeld mencionaba esto como un ejemplo de la “corrección política”: “Solo quieren utilizar estas palabras: ‘Eso es racista’. ‘Eso es sexista’. ‘Eso es prejuiciado’. Ni siquiera saben de lo que están hablando”.

En otra entrevista del mes pasado, esta en el programa “Late Night” de Seth Meyers, Meyers declaró que “Yo si creo que se supone que la comedia debe empujar los límites”. Seinfeld dijo que estaba de acuerdo, pero que por alguna razón los límites parecían seguir reduciendo la expresión sin razón alguna. Luego declaró que hay “una cosa espeluznante de la corrección política en el ambiente que realmente me fastidia”.

Todo está relacionado con el tema que viene tratando desde hace algunos años el periodista danés, Flemming Rose. Aquí pueden adquirir su libro y acá pueden leer un extracto del mismo en español, extracto que se titula “El humor es esencial para la libertad de expresión”.