Seinfeld y la corrección política

Mi show favorito de comedia de todos los tiempos es “Seinfeld”. Desde hace poco más de un año Jerry Seinfeld, quien protagonizaba ese show, ha venido realizando unas declaraciones públicas y controversiales acerca de una restricción sutil y moderna a la libertad de expresión, restricción que es ubicua en los países desarrollados y que se está empezando a copiar en muchos en vías de desarrollo: la corrección política. Seinfeld considera a esto algo “escalofriante” pues atenta contra la comedia, contra lo chistoso. Veamos lo que dice Seinfeld al respecto de esto.

En febrero de 2014, cuando el conductor del programa BuzzFeed Brews, Peter Lauria, le preguntó que por qué siempre presentaba tantos hombres blancos en el show, Seinfeld se molestó y contestó de manera sarcástica: “Si, hablemos de eso. Mira a tu alrededor Peter [señalando la audiencia presente] ¿Qué ves? Muchos blanquitos. ¿¡Qué pasa aquí!? Uy, esto de verdad me calienta”. Luego Laria le dijo que algunas personas le habían pedido que le pregunte a él acerca de esta cuestión a lo que Seinfeld respondió:

“La gente piensa que es el censo o algo…Quiero decir, ¿acaso esto tiene que representar el verdadero gráfico de torta de EE.UU., ¿a quién le importa? Simplemente es algo chistoso. Tu sabes, lo chistoso es el mundo en el que vivo. Si eres chistoso, estoy interesado. Si no eres chistoso, no lo estoy. Y no tengo interés alguno en el género o la raza, o cualquier cosa parecida, pero todos los demás parecen estar calculando…¿será esta la mezcla precisa y adecuada? Tu sabes…y , para mi, eso es anti-comedia. Tiene más que ver con el sin sentido de la corrección política, que con el hecho de si nos estás haciendo reír o no”.

Aquí puedes ver el clip de esta porción de la entrevista con Peter Lauria.

A principios de junio de este año en una entrevista de radio Seinfeld dice que el no hace presentaciones en las universidades porque allí reina la “corrección política”. Seinfeld contó que cuando su esposa le dijo a su hija, de 14 años, que en algunos años le gustará pasar más tiempo en la ciudad para que “pueda ver a los chicos”, su hija le contestó a su esposa “eso es sexista”. Seinfeld mencionaba esto como un ejemplo de la “corrección política”: “Solo quieren utilizar estas palabras: ‘Eso es racista’. ‘Eso es sexista’. ‘Eso es prejuiciado’. Ni siquiera saben de lo que están hablando”.

En otra entrevista del mes pasado, esta en el programa “Late Night” de Seth Meyers, Meyers declaró que “Yo si creo que se supone que la comedia debe empujar los límites”. Seinfeld dijo que estaba de acuerdo, pero que por alguna razón los límites parecían seguir reduciendo la expresión sin razón alguna. Luego declaró que hay “una cosa espeluznante de la corrección política en el ambiente que realmente me fastidia”.

Todo está relacionado con el tema que viene tratando desde hace algunos años el periodista danés, Flemming Rose. Aquí pueden adquirir su libro y acá pueden leer un extracto del mismo en español, extracto que se titula “El humor es esencial para la libertad de expresión”.

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Bartolomé Mitre sobre el comercio

Recientemente me topé con este excelente ensayo del escritor, periodista, poeta y estadista argentino, Bartolomé Mitre. Cuando era joven, su padre lo envió a trabajar en una de las estancias del dictador Juan Manuel de Rosas. El administrador de esa estancia, Gervasio Rosas (hermano del dictador), envió a Mitre de vuelta a su padre con la siguiente nota: “Dígale a Don Ambrosio que aquí le devuelvo a este caballerito, que no sirve ni servirá para nada, porque cuando encuentra una sombrilla se baja del caballo y se pone a leer”.

Años después tendría que huir a Uruguay debido a la persecución de los rosistas. Fue gobernador de la provincia de Buenos Aires cuando por poco tiempo fue una provincia independiente y después fue presidente de Argentina. Al final de sus días se dedicó a traducir La divina comedia de Dante Alighieri, libro que según Mitre dice en la introducción a su traducción al español (“Teoría del traductor“) “ha sido, por más de 40 años, uno de mis libros de cabecera”.

Pero volviendo al ensayo acerca del comercio, aquí les dejo algunas citas que muestran una decidida influencia liberal clásica:

“El comercio es un trabajo y un trabajo fecundo que civiliza, enriquece, y mejora la condición humana, participando del doble carácter de poder material y de grandeza moral que lo hace digno de admiración y respeto”.

“Siendo la riqueza y el capital un resultado del trabajo acumulado por muchas generaciones, el día en que lo fuesen gratuito, se empezaría a consumir el capital creado sin reponerlo por nuevo trabajo y nueva elaboración, sin atesorar por medio del ahorro, y hasta que consumido todo el capital creado y acumulado, la fuente de vida se agotase, el movimiento se paralizase y el hombre se tornase a ser aquella especie de bestia del estado primitivo que fue civilizado por la división del trabajo, aquel esclavo de la naturaleza bruta que fue redimido por el capital acumulado, aquel ser vegetativo y sin valor alguno moral y material que merced a las dotes que debe a la labor no interrumpida, hoy domina la creación y se gobierna a sí mismo tan solo porque compra y vende, es decir, porque tiene un valor intrínseco y porque da valor a las cosas, y con ellas crea y alimenta el capital social que es el principio de vida en la economía del género humano, como el capital circulante es su sangre”.

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Impotencia frente a la arbitrariedad

Recientemente vi la película “Relatos salvajes” (2014). La película tiene un formato un tanto inusual, constando de seis historias de venganza que no están relacionadas entre sí. Aquí les quiero comentar un poco acerca del relato que encontré de lo más ilustrador. Ilustra de manera singular la arbitrariedad con que se hace cumplir la ley en muchos de nuestros países, el abuso de poder por parte de los burócratas y la impotencia de ciudadanos comunes y corrientes que tratan de realizar su vida normal en medio de la incertidumbre resultante de este lío.

El relato trata de un ingeniero experto en explosivos, Simón Fischer (alias “Bombita”). Fischer pretendía, luego de terminar su trabajo, pasar comprando una torta para llegar puntual al cumpleaños de su hija. Mientras compraba la torta una grúa se le lleva su auto a un estacionamiento de vehículos remolcados por parquearse donde no está permitido. Acto seguido, Fischer acude al remolque a recuperar su auto, sin antes hacer notar que no había forma de saber que estaba prohibido estacionar allí. Ver en el siguiente clip el diálogo entre Fischer y el burócrata de tránsito:

La arbitrariedad, la actitud “pague primero, después reclame”, la verdad oficial por sobre la verificación con los hechos del caso, son todas lamentablemente cosas normales en países donde hay un Estado de Derecho débil. Ciertamente, muy buen material para este tipo de comedias negras. No tan agradable si lo de Bombita, que es un relato ficticio, se parece demasiado a nuestra realidad.

Hacia el final del relato Fischer le increpa a otro burócrata de la agencia de tránsito de la ciudad: “Los que trabajan para delincuentes, ¿qué son? Otros delincuentes…”. Un señor que acompañaba a Fischer en la fila para pagar multas de tránsito le comentó que hay que “relajarse” y simplemente “pagar” porque de no hacerlo uno se complica la vida. Bombita no se relajó y terminó sin trabajo, divorciado, y en la cárcel (por hacer justicia con sus propias manos, cosa que no justifico). Al menos parece que su familia, sus compañeros en la cárcel, y muchos en redes sociales parecen haber encontrado en él un héroe por atreverse a resistir ese ejercicio arbitrario del poder.

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“¿Te sientes a cargo?”

Usualmente se nos presenta al poder como sinónimo de dinero. Como Axel Kaiser de la Fundación Para el Progreso (Chile) explica aquí:

“El dinero es un medio de intercambio de bienes y servicios que siempre requiere de una voluntad concurrente para operar. Si usted hace algo por dinero lo hace voluntariamente, si lo hace con una pistola en la cabeza lo hace en contra de su voluntad. Lo primero no es poder, lo segundo si”.

Kaiser se refiere en su artículo a una escena en la popular serie de Netflix “House of Cards”. Esto me recordó a una escena de la taquillera película “The Dark Knight Rises” (2012) donde también se aprecia la cristalina diferencia entre tener poder y tener dinero. Bane, el villano de la película, le hace entender al millonario Daggett quién está a cargo realmente:

Aquí traduzco las partes relevantes del diálogo:

Daggett: “Quédate aquí, yo estoy a cargo”.
Bane: “¿Te sientes a cargo?” (mientras le pone la mano detrás del cuello)
Daggett: (en voz baja) “Te pagué una pequeña fortuna”.
Bane: “¿Y esto te da poder sobre mi?”
Daggett: “¿Qué es esto?”
Bane: “Tu dinero y tu infraestructura han sido importantes…hasta ahora”
Daggett: “¿Qué eres?”
Bane: “Soy el Día del Juicio de Gotham. Estoy aquí para acabar con el tiempo prestado del que han estado viviendo”
Daggett: “Tu…¡tu eres la maldad pura!”
Bane: “Soy el mal necesario”

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“La dictadura del corazón” en Ecuador

Esto parece sacado del libreto de otra película basada en la novela de George Orwell 1984 pero no, lamentablemente es la nueva propaganda de la Secretaría de Comunicación de la presidencia del Ecuador (SECOM). Aquí abajo les pongo el video de la misma y la espeluznante letra del jingle.

Este spot viene a ser la última de las múltiples propagandas en “neolengua” o “nuevahabla” que suele producir la poderosa SECOM. En un año en que el modelo estatista de la llamada “Revolución Ciudadana” hace agua (dependía de condiciones externas inusualmente positivas) y el gobierno se ha visto en la obligación de reducir el gasto público, a la SECOM le han aumentado su presupuesto de $39,8 millones a $42,9 millones.

Si esto es una dictadura, nos estuvieron engañando
Hasta hace poco yo creía, que un dictador era un tirano
Yo lo que veo en las calles, es un país que está cambiando

Si esto es una dictadura
Es porque les está dictando el corazón

Recuperamos la esperanza, que nos estaban robando
Recuperamos la auto estima, palmo a palmo trabajando
Redescubrimos la riqueza, del suelo que cultivamos

Si esto es una dictadura
Es porque les está dictando el corazón

Si esto fuera una dictadura, sería la dictadura del amor
La dictadura del Pueblo, Patria y Revolución
La dictadura del progreso y la educación

Si eso es una dictadura
Es porque les está dictando el corazón

Por todas partes se respira, aire revolucionario
Avanzamos somos Patria, somos el sueño de Alfaro
Recuperamos el orgullo, de sentirse ecuatoriano

Si esto es una dictadura
Un aplauso para el corazón que con amor está dictando

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No existe conocimiento absoluto

La semana pasada se publicó en El Universo de Ecuador un artículo mío que causó algo de controversia (“Un baño de verdad“, 10 de abril de 2015). El artículo trataba acerca de la triste realidad de que los trabajadores ecuatorianos realmente no son dueños de sus ahorros para su jubilación y que más bien son clientes cautivos de un poderoso monopolio estatal.

Una de las reacciones a dicho artículo fue la del economista Juan Pablo Jaramillo en su blog.

Parece que el señor Jaramillo quiere decir que una buena manera de mentir es a través de verdades a medias. Convengo en que empleando información selectiva es posible presentar una visión distorsionada de la realidad, no obstante, al mismo tiempo no existe conocimiento absoluto. En la elaboración de teorías y modelos siempre hay que basarse en lo que Karl Popper denominaba conjeturas o verdades provisionales, llegando así a explicaciones simplificadas de la realidad. Los seres humanos continuamente tomamos decisiones en base a conocimientos incompletos o verdades a medias.

El artículo que escribí cuestiona al sistema de administración de fondos de jubilación estatal, que es de reparto y siempre en manos de los políticos de turno y propone devolver a los individuos la libertad de elegir a través de la existencia de un sistema de capitalización individual y la participación de administradoras privadas. ¿Debe interpretarse entonces que el señor Jaramillo esta de acuerdo con el monopolio estatal y el sistema de reparto y en desacuerdo con la libertad de elegir de cada individuo? Mi propuesta, que parte de la experiencia chilena, no esta en función de verdades absolutas. Siempre esta puede ser observada y mejorada.

Para finalizar, es cierto que el Canciller Bismarck, un nacionalista monarquista, implementó en la antigua Prusia el primer sistema de administración de fondos de jubilación y que Franklin D. Roosevelt lo hizo en EE.UU., pero seguramente ellos no fueron los inventores del sistema. Dicho esto, el Canciller Bismarck lo utilizó como una estratagema política para combatir el atractivo político de las propuestas de corte marxista y esperando nunca tener que pagar las pensiones –fijó la edad de jubilación en 70 años cuando la expectativa de vida promedio de los alemanes era de 39 años.

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Los Hepburns, Juan Trippe y el dinero

En la película El aviador (2004), el actor Leonardo DiCarpio representa al millonario excéntrico Howard Hughes. Lo interesante de esta película es que el héroe de la misma es alguien que tiene una apreciación por algo normalmente repudiado en Hollywood: “el dinero”.

En una escena Hughes va a cenar con la familia de su pareja del momento, la famosa actriz Katherine Hepburn. Los Hepburns aparentan ser una acaudalada familia con diversos intereses: “nosotros leemos libros”, le dice la mamá de Katherine a Howard. Cuando él comete el error de pensar que están interesados en escuchar acerca de sus aviones, empieza a hablar de estos y los Hepburns proceden a ignorarlo e interrumpirlo. Luego la mamá le dice: “A nosotros no nos importa el dinero Sr. Hughes”. A lo que Howard responde de manera enfática: “No les importa el dinero porque siempre lo han tenido. . . Algunos de nosotros elegimos trabajar para vivir”.

En otras escenas hacia el final de la película Hughes le da una lección a un Senador con algunas frases memorables. Entre ellas: “Yo solo soy un ciudadano privado, mientras que usted es un senador, con todo tipo de poderes”, que como dice Hughes en una de sus intervenciones, implica favorecer a determinados empresarios con monopolios creados por el Estado. Y volviendo al tema del dinero, el senador dice de Juan Trippe, el ejecutivo de PanAm (la aerolínea que gozaba de un virtual monopolio sobre los viajes internacionales), “Juan Trippe es un patriota, Juan Trippe no es un hombre que está interesado en hacer dinero”, a lo que Hughes responde con sarcasmo: “Hmm…bueno, estoy seguro que sus accionistas estarán contentos de escuchar esto”.

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Una nueva etapa para LibreMente

El liberalismo clásico comprende una serie de principios filosóficos a través de los cuales interpretar no solo cuestiones de la coyuntura política y económica, sino también el arte y la cultura popular en general. Considerando que los nuevos medios como los blogs son el canal adecuado para presentar información de manera más escueta e informal, LibreMente pretende ser un foro que complemente la pedagogía más formal del sitio Web Elcato.org.

ElCato.org es el portal a través del cual el Cato Institute contribuye al debate de ideas en el mundo hispano-parlante presentando material original de sus académicos y, en mayor medida, el de aquellos académicos y pensadores liberales de la región que de otra forma no tendrían llegada a nuestros visitantes.

Dicho esto, nos hemos propuesto que el blog LibreMente provea un espacio más informal a una nueva generación de escritores, académicos y pensadores liberales e hispano-parlantes.

Empezamos con 31 colaboradores permanentes de 14 países de América Latina y el Caribe. Esperamos que disfruten de la perspectiva que cada uno de ellos puede aportar acerca de la realidad que viven en cada uno de sus países.

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John Oliver entrena a Rafael Correa

Recientemente, por motivo de la triste masacre en París de gran parte de quienes hacían la revista satírica Charlie Hebdo, el debate acerca de la libertad de expresión ha recobrado actualidad alrededor del mundo. De manera más específica, se discute hasta qué punto debe la ley limitar la expresión para proteger a todos aquellos grupos y/o individuos que se sienten ofendidos. Flemming Rose, editor del diario danés Jyllands-Posten y quien autorizó en septiembre de 2005 la publicación de la notoria caricatura en la que sale el Profeta Mahoma con una bomba en su turbante, considera que el momento que debatimos esos límites hemos abierto la puerta a un sinnúmero de excusas para que los estados autoritarios e incluso totalitarios restrinjan el derecho de hablar libremente y persigan a minorías. Rose agrega que:

“Uno casi se siente tentado a pedirle a los Estados de Bienestar de Europa que gasten algo de dinero no en la ‘capacitación de sensibilidad’ —aprender qué es lo que no se debe decir— sino en la capacitación para ser menos sensible: aprender a tolerar. Es que si la libertad y la tolerancia han de tener una oportunidad de sobrevivir en el mundo nuevo, todos necesitamos desarrollar una piel más gruesa”.

Todo esto me vino a la mente cuando veía hoy el video del programa “Last Week Tonight” (HBO) del comediante inglés John Oliver, quien le proveyó al presidente ecuatoriano Rafael Correa con una capacitación gratuita para desarrollar una piel más gruesa o, como decimos en Ecuador, “una piel más curtida”. En su último programa Oliver se burló de los absurdos niveles de intolerancia que ha mostrado Correa y le envió un mensaje:

“Mire, presidente Correa, si usted es tan insensible, entonces Twitter y Facebook puede que no sean para usted. Y, para ser honesto, ser un líder mundial tal vez no sea para usted, a menos que pueda mejorar su tolerancia a las ofensas personales. Confíe en mi. Yo he pasado por esto. Solía ser muy sensible. Luego, me convertí en comediante y me han insultado tanto que ya no siento nada. . . Así que usted no necesita menos abuso, necesita más, usted necesita más abuso para caer del otro lado. Así que permítame ayudarlo ahora mismo”.

No se pierdan el video (4:23 mins). Tampoco se pierdan el libro de Rose sobre los nuevos ataques a la libertad de expresión alrededor del mundo: The Tyranny of Silence (Cato Institute, Noviembre de 2014).

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“Entre el instinto y la razón”

Este es el texto del discurso que di en la presentación de mi libro hace un mes: 

Buenos días, gracias por acompañarnos hoy.

Quisiera empezar explicando el título del libro. Tuve cierta dificultad de llegar a este. Tenía que encontrar un título que represente a 99 artículos sobre temas tan variados como, por ejemplo: la política fiscal de Ecuador, películas como Toy Story y Dallas Buyers Club, los momentos difíciles que nos hace pasar la aduana —especialmente cada Navidad, la moralidad del socialismo y del capitalismo, la futilidad de la guerra contra las drogas, etc. Quería algo que refleje “el hilo conductor” entre lo que he escrito desde 2006.

Ese hilo conductor por supuesto que ha sido siempre la libertad del individuo. Yo me adhiero a una tradición de pensamiento conocida como el liberalismo clásico. Esta tradición sostiene que cada individuo, sin importar su nivel de ingreso o formación u otra particularidad, tiene el derecho de llevar a cabo su proyecto de vida y asimismo la correspondiente obligación de respetar el mismo derecho de los demás. Si cada individuo es soberano sobre su proyecto de vida, entonces no se justifica una amplia gama de intervenciones del Estado –en ámbitos tanto íntimos como cotidianos— que van más allá de proteger los derechos fundamentales de las personas. Lo que distingue a esta tradición de otras es su coherencia. Los liberales no solo defendemos la libertad para que los individuos realicen intercambios voluntarios en lo económico (por ejemplo, el libre comercio a través de las fronteras), sino también para que tengan la libertad de tomar todo tipo decisiones personales (como la libertad para elegir qué leer o qué sustancias consumir). El verdadero respeto a la dignidad de cada persona implica un Estado limitado.

Pero, ¿por qué este título? Cuando estaba con la fecha límite para enviarle a la editorial un título yo andaba con la idea de la tribu en la cabeza. Es una idea que descubrí hace algunos años en el filósofo Karl Popper, en su libro La sociedad abierta y sus enemigos. Allí él explica que el atractivo de todo tipo de colectivismo (nacionalismo, comunismo, fascismo, socialismo —y aquí podríamos incluir a los actuales populismos autoritarios de América Latina) es que se parece más a los tiempos de la tribu que las aparentemente caóticas sociedades modernas, donde casi todo lo que consumimos para vivir es producido por gente que no conocemos y donde casi todo lo que producimos será consumido por gente que tampoco conocemos. Nuestros instintos tribales no han evolucionado a la misma velocidad que lo ha hecho el mundo globalizado. Nuestros instintos nos llevan a favorecer de manera casi impulsiva la organización colectiva de la sociedad. Creemos que alguien debe estar a cargo sino, nos dice ese cavernícola interno, ¡nos comerán vivos! Y es un instinto que en la era de los nómadas tenía sentido: sino te mantenías unido al grupo y obedecías lo que el cacique había determinado, te quedabas solo y ¡te comían vivo! Una versión actualizada de este razonamiento es cuando algunos economistas observan la economía ecuatoriana y alzan las manos y dicen, “Hay que promover y proteger la industria nacional, sino ¡habrá desempleo y más pobreza!”

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