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A Ecuador no le conviene ir al FMI

Los acuerdos con el FMI suelen posponer la implementación de reformas estructurales, y en este caso un acuerdo con este organismo le daría alivio a un gobierno que ha demostrado gastar de manera irresponsable la bonanza petrolera. Los ecuatorianos no necesitan que su gobierno sea rescatado, más bien necesitamos protegernos nosotros mismos de nuestro gobierno exigiéndole que corrija sus errores. El riesgo moral ha viciado la relación entre los gobiernos clientes y el FMI. Siempre ha sido así. Como ejemplo considere la historia del FMI en Argentina o incluso más recientemente en Grecia.

Antes de cualquier discusión acerca de una reestructuración de la deuda con el FMI y otro organismo multilateral, es necesario que el gobierno demuestre en los hechos un genuino esfuerzo por reducir el gasto público, la verdadera raíz de nuestros problemas actuales. Esto no derivaría como muchos dicen en una mayor recesión, de hecho hay varios ejemplos de países dolarizados o euroizados que realizaron drásticas reducciones del gasto público y experimentaron como resultado una saludable recuperación. Si es cierto que la distorsión acumulada por este gobierno en una fiesta de gasto público no hay forma de resolverla sin que exista costos de por medio. La cuestión está en reducir a un mínimo el costo del ajuste y la duración de la recesión. Eso no se logra consiguiéndole un salvavidas a alguien que no da señal alguna de querer rectificar.

Acá está un artículo con este argumento más desarrollado y con más fuentes.

Publicado originalmente en 4pelagatos.com el 4 de febrero de 2016.

Corrección política ahora en los Oscares

La policía de la corrección política ahora tiene como blanco de su ira a los Oscares. Spike Lee –quien lidera junto a Jada Pinket Smith el llamado a boicotear la ceremonia de los famosos galardones que se realizará el 28 de febrero— considera que algo anda muy mal en Hollywood dado que de entre 40 actores nominados en dos años no hay ni uno solo que sea negro.

Un veretano de Hollywood con 40 años de carrera, Ben Stein, reacciona así:

“Aquí está la mejor broma que he escuchado en Hollywood: que la Motion Picture Academy es racista –racista en el sentido anti-negros– porque ninguno de los nominados para mejor actor o actriz este año son negros.

{…}

La búsqueda sin fin de todos en Hollywood es ser tan pro-negros, tan Políticamente Correctos cuando se trata de negros, como sea humanamente posible.

¿Por qué los nominados no reflejan a EE.UU.? ¿Qué significa eso? El punto es reconocer el talento, no la demografía. No hubo hispánicos o asiáticos nominados tampoco. La demanda de que la mera población sea reconocida en lugar del talento sería más apropiada para ubicar restaurantes de comida rápida que para reconocer el talento en la actuación”.

El comentario de Stein me recordó las recurrentes bromas de Larry David en su excelente serie Curb Your Enthusiasm acerca del fetiche en Hollywood con “ser tan Políticamente Correctos cuando se trata de negros, como sea humanamente posible”. Como también dice Stein, “La Academia ha reconocido a los actores negros no una sino muchas veces. Deberían hacerlo. Mi experiencia es que los hombres y mujeres negros son por lo menos igual de buenos para actuar que los actores blancos”.

Así es. Recuerdo los Oscares de años recientes y se me vienen a la mente los Oscares de de Denzel Washington, Halle Berry, Monique Angela Hicks, Jennifer Hudson, Forest Whitaker. Una muestra adicional de que la Academia no parece ser racista es que el conductor de los galardones este año es Chris Rock y sería una mala manera de promover la diversidad perjudicando el rating de un conductor que, independientemente de su raza, podría ser muy entretenido. Lo paradójico es que a quienes dicen no ser racistas parece importarles más la raza que la sustancia.

Al final del día, esto se trata de talento no de raza. Meter la raza en la decisión de quién se lleva la famosa estatua sería ser, precisamente, racista. Si le interesa este tema, no deje de leer también sobre cómo Jerry Seinfeld provocó la ira de la policía de la corrección política el año pasado.

¡Feliz Navidad!, así no sea cristiano

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Un dato curioso que nos relata Johan Norberg en el video enlazado abajo (en inglés) es que la Navidad se inició como una tradición pagana de mediados de invierno, tradición mediante la cual “la tradición romana de darse regalos se popularizó a lo largo de toda Europa, y eventualmente también se popularizó la alabanza a los árboles. Esta celebración era tan popular que la Iglesia Cristiana la convirtió en la celebración del nacimiento de Jesús”.

Norberg agrega que “Santa Claus fue originalmente una mezcla de dos personajes distintos, el Tomte del folclor escandinavo; un diminuto y un tanto gruñón protector de la hacienda, con una larga barba blanca y algunas veces un gorro rojo. Y el caritativo Saint Nikolaus, de la actual Turquía. Los holandeses lo llamaban Sinterklaas y los inmigrantes en EE.UU. –ellos lo trajeron a EE.UU., donde su nombre fue cambiado– Santa Claus. Allí él también obtuvo su tradicional traje rojo en los comerciales de Coca Cola de la década de 1930”.

De manera que no hay por qué ofenderse cuando le digan “¡Feliz Navidad!”, aún así usted no sea cristiano. Norberg concluye que “La Navidad es una celebración de la alegría que cada cultura convierte en suya con algunas adiciones únicas”. Dicho esto, ¡Feliz Navidad!

Rangel sobre Francisco de Miranda

Carlos Rangel (1929-1988), destacado intelectual venezolano, le dedica unas cuantas páginas a Francisco de Miranda al inicio de su destacada obra Del buen salvaje al buen revolucionario. Rangel presenta algunas citas de los Diarios de viaje a Estados Unidos: 1783-1784 de Miranda porque “Con tranquilo sentido común, Miranda atribuye las virtudes y prosperidad que observa en la sociedad norteamericana no a ningún todavía imposible e impensable abuso de poder en relación a otras naciones, sino sencillamente a ‘las ventajas de un gobierno libre (sobre) cualquier despotismo’, cosa que ‘poquísimos franceses’ o españoles familiarizados con los EE.UU. son ‘capaces de discernir’, por no haber ‘penetrado el arcano maravilloso de la constitución británica”.

Rangel señala la admiración que Miranda manifestó del respeto por la ley que imperaba en ese país, de “una sociedad que permite todo lo que no está prohibido expresamente, y presume la buena fe de cada cual mientras no haya motivo de sospechar lo contrario”.

Me llamó la atención particularmente esta cita de Miranda:

Las tierras parecen…y son efectivamente pobres. El producto general es pastos, maíz y centeno. Sin embargo tal es la industria y el espíritu que la libertad inspira a estos pueblos, que de una pequeña proporción (de tierra) sacan (los hombres) con qué mantener sus crecidas familias, pagar fuertes tasas y vivir con comodidad y gusto, mil veces más felices que los propietarios (dueños de esclavos) de las ricas minas y feraces tierras de México, Perú, Buenos Aires, Caracas y todo el continente américo-español.

Esta y otras citas similares de Miranda, desde ya muestran indicios de la importancia para el desarrollo de la cultura y las instituciones, cosas que poco tienen que ver con la dotación de recursos naturales y/o la geografía. Leyendo estas impresiones de Miranda se me vinieron a la cabeza las lecturas del recientemente fallecido Douglass North acerca de la historia de la prosperidad en Occidente y aquellas del experto en economía en desarrollo, Peter T. Bauer.

Para concluir sus comentarios sobre los relatos de Miranda durante su paso por EE.UU. Rangel dice lo siguiente:

Estas sencillas verdades sobre el origen de la prosperidad y el poder de los EE.UU. antes de toda relación con América Latina, han sido hoy sustituidas por entorchadas explicaciones sobre cómo el auge norteamericano estaría en relación directa con el atraso del resto del Hemisferio, cuya explotación por los yanquis sería la causa principal, y hasta única, del éxito de ellos y de nuestro fracaso. Y si alguien lee esa parte del Diario de Miranda debe ser en secreto, porque nadie lo cita, nadie lo cuenta. Es incómodo, cuando se vive de mitos, toparse con la verdad, dicha de forma tan simple, tan clara, tan irrefutable. Y para colmo por uno de los auténticos héroes y uno de los más grandes hombres de Hispanoamérica.

Los Croods y el miedo al progreso

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Recientemente vi la película The Croods (Dreamworks, 2013) y me pareció notablemente optimista acerca del futuro y sobre la posibilidad que tenemos los seres humanos de innovar y adaptarnos a las circunstancias cambiantes de nuestro planeta. Esto es algo que contradice tantos titulares negativos con los que solemos ser bombardeados (Para recibir una dosis diarias de buenas noticias sugiero seguir la cuenta @HumanProgress en Twitter).

La película trata de una familia de cavernícolas liderada por un padre que todos los días les recuerda a todos que todo lo nuevo es malo. Le repite constantemente a su familia que han sobrevivido precisamente porque han hecho exactamente lo mismo todos los días. En nuestra época algo similar sucede con el “principio de la precaución”.

Una definición popular de este principio es aquella contenida en la Declaración de Wingspread (1998):

Cuando una actividad presenta amenazas de peligro a la salud humana o al medio ambiente, medidas preventivas deberían ser tomadas incluso si algunas relaciones de causa y efecto no han sido completamente establecidas por la ciencia.

En este contexto, quienes proponen una actividad, en lugar del público, deben cargar con el peso de la prueba.

Esto suena muy parecido a lo que decía Grug Croods, el padre de la familia cavernícola de la película. Grug se oponía a todo lo nuevo que proponía Guy, el amigo de su hija Eep. Grug también se oponía a la curiosidad de Eep. No había nada que le “demuestre” que no habría peligros al alterar en modo alguna su forma de vivir.

Es cierto que el progreso trae consigo nuevos retos y peligros, todos siendo algo a lo que nunca antes nos habíamos tenido que enfrentar. Por ejemplo, no habían muertes por accidentes de tránsito, ni emitíamos tanta emisión de dióxido de carbono antes de que se inventaran los autos. No obstante, nadie en su sano juicio abogaría por volver a un mundo sin autos, dados los múltiples beneficios que estos han aportado al progreso de los seres humanos.

Guy, en cambio cree que la filosofía de Grug los paraliza en un mundo que está llegando a su fin y no les servirá en el mundo nuevo que está por surgir. Guy los convence con su optimismo acerca del futuro de lanzarse en esa aventura que es el progreso: un camino con sus avances y retrocesos, pero que siempre será mejor debido la alta probabilidad que tienen los seres humanos de innovar y de adaptarse a las siempre cambiantes circunstancias.

Como dice Sherzod Abdukadirov (en inglés): “Los autos, la electricidad, las vacunas y muchas otras innovaciones trajeron consigo riesgos significativos. Pero solo imagínense qué tanto más riesgoso y pobre sería el mundo si hubiésemos utilizado el principio de la precaución para obstaculizar la innovación en esas tecnologías. . . Así que escuche a los Croods, si no asumiéramos riesgos e innováramos todavía estaríamos viviendo en cuevas”.

“Maravillas” de tener moneda propia

En Ecuador parece haber un consenso entre gran parte de la elite de políticos, analistas, economistas, y comentaristas de que el problema que tiene la economía actualmente es estar dolarizada o, dicho de otra forma, que nuestros políticos carezcan de la herramienta de política monetaria.

Pero o viven en una cueva o no se molestan con ver lo que pasa en países también petroleros o dependientes de commodities frente al cambio de condiciones externas. ¿Es realmente tan sencillo resolver las crisis con moneda propia? ¿De verdad la tienen más fácil?

Se me ocurrió buscar en noticias recientes cómo le va a Rusia, otro país petrolero con política monetaria propia. Resulta que el New York Times reporta que el “soberano” rublo ha reducido, a través de la inflación, en un 8% el poder de compra de los salarios rusos en el segundo trimestre de este año, comparado con el año anterior. Todo esto mientras la economía ingresa en una recesión por primera vez desde 2009 (contracción de 4,6% en segundo trimestre en relación al mismo periodo del año anterior).

También descubrí que los brasileños no han logrado resolver sus problemas teniendo moneda propia. Bloomberg reportó que los analistas brasileños proyectan una mayor tasa de inflación y una recesión más profunda para 2016. Tener moneda propia que se deprecia frente al dólar los coloca en una situación de pierde-pierde: si no suben la tasa de interés se da una mayor fuga de capitales (y una mayor depreciación o devaluación), y si la suben (como lo han hecho) se encarece el costo del capital, desalentando las inversiones.

A Colombia tampoco le va bien. Según este artículo de El Tiempo un peso débil deriva en una mayor inflación al encarecer las importaciones, que incluyen materias primas y maquinarias, lo cual a su vez deriva en el incremento del costo de la producción nacional. Además, este artículo señala que no es tan sencillo sustituir importaciones y que un peso débil incrementa el peso de la deuda pública y privada (denominada en dólares) sobre la economía.

Los que peor la están pasando con moneda propia son los venezolanos. La inflación anual de Venezuela, según la calcula el Proyecto de Monedas en Problemas del Cato Institute y Johns Hopkins University, llegó el 25 de julio de 808%.

Luego de considerar estos ejemplos, cabe preguntarles a quienes sostienen que el problema de Ecuador es la dolarización, ¿qué saben ellos que no saben las autoridades económicas y monetarias de estos países?

Lo cierto es que los shocks externos afectan a cualquier economía, sin importar qué moneda utilice. Afortunadamente, estando dolarizados no se complican los shocks externos con una crisis cambiaria y una inflación alta.

Seinfeld y la corrección política

Mi show favorito de comedia de todos los tiempos es “Seinfeld”. Desde hace poco más de un año Jerry Seinfeld, quien protagonizaba ese show, ha venido realizando unas declaraciones públicas y controversiales acerca de una restricción sutil y moderna a la libertad de expresión, restricción que es ubicua en los países desarrollados y que se está empezando a copiar en muchos en vías de desarrollo: la corrección política. Seinfeld considera a esto algo “escalofriante” pues atenta contra la comedia, contra lo chistoso. Veamos lo que dice Seinfeld al respecto de esto.

En febrero de 2014, cuando el conductor del programa BuzzFeed Brews, Peter Lauria, le preguntó que por qué siempre presentaba tantos hombres blancos en el show, Seinfeld se molestó y contestó de manera sarcástica: “Si, hablemos de eso. Mira a tu alrededor Peter [señalando la audiencia presente] ¿Qué ves? Muchos blanquitos. ¿¡Qué pasa aquí!? Uy, esto de verdad me calienta”. Luego Laria le dijo que algunas personas le habían pedido que le pregunte a él acerca de esta cuestión a lo que Seinfeld respondió:

“La gente piensa que es el censo o algo…Quiero decir, ¿acaso esto tiene que representar el verdadero gráfico de torta de EE.UU., ¿a quién le importa? Simplemente es algo chistoso. Tu sabes, lo chistoso es el mundo en el que vivo. Si eres chistoso, estoy interesado. Si no eres chistoso, no lo estoy. Y no tengo interés alguno en el género o la raza, o cualquier cosa parecida, pero todos los demás parecen estar calculando…¿será esta la mezcla precisa y adecuada? Tu sabes…y , para mi, eso es anti-comedia. Tiene más que ver con el sin sentido de la corrección política, que con el hecho de si nos estás haciendo reír o no”.

Aquí puedes ver el clip de esta porción de la entrevista con Peter Lauria.

A principios de junio de este año en una entrevista de radio Seinfeld dice que el no hace presentaciones en las universidades porque allí reina la “corrección política”. Seinfeld contó que cuando su esposa le dijo a su hija, de 14 años, que en algunos años le gustará pasar más tiempo en la ciudad para que “pueda ver a los chicos”, su hija le contestó a su esposa “eso es sexista”. Seinfeld mencionaba esto como un ejemplo de la “corrección política”: “Solo quieren utilizar estas palabras: ‘Eso es racista’. ‘Eso es sexista’. ‘Eso es prejuiciado’. Ni siquiera saben de lo que están hablando”.

En otra entrevista del mes pasado, esta en el programa “Late Night” de Seth Meyers, Meyers declaró que “Yo si creo que se supone que la comedia debe empujar los límites”. Seinfeld dijo que estaba de acuerdo, pero que por alguna razón los límites parecían seguir reduciendo la expresión sin razón alguna. Luego declaró que hay “una cosa espeluznante de la corrección política en el ambiente que realmente me fastidia”.

Todo está relacionado con el tema que viene tratando desde hace algunos años el periodista danés, Flemming Rose. Aquí pueden adquirir su libro y acá pueden leer un extracto del mismo en español, extracto que se titula “El humor es esencial para la libertad de expresión”.

Bartolomé Mitre sobre el comercio

Recientemente me topé con este excelente ensayo del escritor, periodista, poeta y estadista argentino, Bartolomé Mitre. Cuando era joven, su padre lo envió a trabajar en una de las estancias del dictador Juan Manuel de Rosas. El administrador de esa estancia, Gervasio Rosas (hermano del dictador), envió a Mitre de vuelta a su padre con la siguiente nota: “Dígale a Don Ambrosio que aquí le devuelvo a este caballerito, que no sirve ni servirá para nada, porque cuando encuentra una sombrilla se baja del caballo y se pone a leer”.

Años después tendría que huir a Uruguay debido a la persecución de los rosistas. Fue gobernador de la provincia de Buenos Aires cuando por poco tiempo fue una provincia independiente y después fue presidente de Argentina. Al final de sus días se dedicó a traducir La divina comedia de Dante Alighieri, libro que según Mitre dice en la introducción a su traducción al español (“Teoría del traductor“) “ha sido, por más de 40 años, uno de mis libros de cabecera”.

Pero volviendo al ensayo acerca del comercio, aquí les dejo algunas citas que muestran una decidida influencia liberal clásica:

“El comercio es un trabajo y un trabajo fecundo que civiliza, enriquece, y mejora la condición humana, participando del doble carácter de poder material y de grandeza moral que lo hace digno de admiración y respeto”.

“Siendo la riqueza y el capital un resultado del trabajo acumulado por muchas generaciones, el día en que lo fuesen gratuito, se empezaría a consumir el capital creado sin reponerlo por nuevo trabajo y nueva elaboración, sin atesorar por medio del ahorro, y hasta que consumido todo el capital creado y acumulado, la fuente de vida se agotase, el movimiento se paralizase y el hombre se tornase a ser aquella especie de bestia del estado primitivo que fue civilizado por la división del trabajo, aquel esclavo de la naturaleza bruta que fue redimido por el capital acumulado, aquel ser vegetativo y sin valor alguno moral y material que merced a las dotes que debe a la labor no interrumpida, hoy domina la creación y se gobierna a sí mismo tan solo porque compra y vende, es decir, porque tiene un valor intrínseco y porque da valor a las cosas, y con ellas crea y alimenta el capital social que es el principio de vida en la economía del género humano, como el capital circulante es su sangre”.

Impotencia frente a la arbitrariedad

Recientemente vi la película “Relatos salvajes” (2014). La película tiene un formato un tanto inusual, constando de seis historias de venganza que no están relacionadas entre sí. Aquí les quiero comentar un poco acerca del relato que encontré de lo más ilustrador. Ilustra de manera singular la arbitrariedad con que se hace cumplir la ley en muchos de nuestros países, el abuso de poder por parte de los burócratas y la impotencia de ciudadanos comunes y corrientes que tratan de realizar su vida normal en medio de la incertidumbre resultante de este lío.

El relato trata de un ingeniero experto en explosivos, Simón Fischer (alias “Bombita”). Fischer pretendía, luego de terminar su trabajo, pasar comprando una torta para llegar puntual al cumpleaños de su hija. Mientras compraba la torta una grúa se le lleva su auto a un estacionamiento de vehículos remolcados por parquearse donde no está permitido. Acto seguido, Fischer acude al remolque a recuperar su auto, sin antes hacer notar que no había forma de saber que estaba prohibido estacionar allí. Ver en el siguiente clip el diálogo entre Fischer y el burócrata de tránsito:

La arbitrariedad, la actitud “pague primero, después reclame”, la verdad oficial por sobre la verificación con los hechos del caso, son todas lamentablemente cosas normales en países donde hay un Estado de Derecho débil. Ciertamente, muy buen material para este tipo de comedias negras. No tan agradable si lo de Bombita, que es un relato ficticio, se parece demasiado a nuestra realidad.

Hacia el final del relato Fischer le increpa a otro burócrata de la agencia de tránsito de la ciudad: “Los que trabajan para delincuentes, ¿qué son? Otros delincuentes…”. Un señor que acompañaba a Fischer en la fila para pagar multas de tránsito le comentó que hay que “relajarse” y simplemente “pagar” porque de no hacerlo uno se complica la vida. Bombita no se relajó y terminó sin trabajo, divorciado, y en la cárcel (por hacer justicia con sus propias manos, cosa que no justifico). Al menos parece que su familia, sus compañeros en la cárcel, y muchos en redes sociales parecen haber encontrado en él un héroe por atreverse a resistir ese ejercicio arbitrario del poder.

“¿Te sientes a cargo?”

Usualmente se nos presenta al poder como sinónimo de dinero. Como Axel Kaiser de la Fundación Para el Progreso (Chile) explica aquí:

“El dinero es un medio de intercambio de bienes y servicios que siempre requiere de una voluntad concurrente para operar. Si usted hace algo por dinero lo hace voluntariamente, si lo hace con una pistola en la cabeza lo hace en contra de su voluntad. Lo primero no es poder, lo segundo si”.

Kaiser se refiere en su artículo a una escena en la popular serie de Netflix “House of Cards”. Esto me recordó a una escena de la taquillera película “The Dark Knight Rises” (2012) donde también se aprecia la cristalina diferencia entre tener poder y tener dinero. Bane, el villano de la película, le hace entender al millonario Daggett quién está a cargo realmente:

Aquí traduzco las partes relevantes del diálogo:

Daggett: “Quédate aquí, yo estoy a cargo”.
Bane: “¿Te sientes a cargo?” (mientras le pone la mano detrás del cuello)
Daggett: (en voz baja) “Te pagué una pequeña fortuna”.
Bane: “¿Y esto te da poder sobre mi?”
Daggett: “¿Qué es esto?”
Bane: “Tu dinero y tu infraestructura han sido importantes…hasta ahora”
Daggett: “¿Qué eres?”
Bane: “Soy el Día del Juicio de Gotham. Estoy aquí para acabar con el tiempo prestado del que han estado viviendo”
Daggett: “Tu…¡tu eres la maldad pura!”
Bane: “Soy el mal necesario”