Las nuevas dictaduras de género

A lo largo de los últimos años han emergido innumerables movimientos feministas que dicen querer hacer universal la lucha de la mujer por participar en la sociedad en pie de igualdad con el hombre. Emancipación de las mujeres de toda opresión, sociedad igualitaria, empoderamiento desde una perspectiva anticapitalista, clasista y revolucionaria, son sólo algunas de las consignas que resaltan estos movimientos. La lucha más difundida últimamente ha sido “igual salario por igual trabajo“, haciendo alusión a que la mujer gana en promedio menos que el hombre.

Muy pocas personas han reflexionado sobre estas cuestiones y se han aventurado muy peligrosamente a apoyarlas. Incluso muchos medios de comunicación proclaman a voces lo que oyentes aceptan sin cuestionar.

Los invito a ver estos videos acerca de esta cuestión:

Lo que los burócratas, organizaciones internacionales y no gubernamentales y medios de comunicación olvidan es que la idea de igual salario por igual trabajo es injusta, sus consecuencias para la economía son nefastas y otorga privilegios en base a cuestiones aleatorias, en este caso, de género. De esta forma se ha dado un mensaje completamente tergiversado y con argumentos falaces, mensaje al que muchos han adherido. Por ejemplo, plantean desde las agrupaciones feministas que “(…) esto [sistema patriarcal] lleva a que, a lo largo de la historia, los derechos de la mujer hayan sido relegados, estableciendo una relación de opresión y dominio de los hombres sobre las mujeres, derivando indefectiblemente en la violencia de género, en cualquiera de sus variantes (física, emocional, sexual o económica)”. Esta idea no sólo presenta incongruencias a nivel económico sino también a nivel moral.

Lo que la premisa igual salario por igual trabajo no tiene en cuenta es que las comparaciones se realizan en base a valores promedio de salarios, y lo que hay que aquí tener en cuenta, antes que nada, es el tipo de trabajo que ambos sexos realizan. El trabajo de la mujer no es igual al del hombre. Las estadísticas no muestran que muchos hombres se han abocado a carreras como Ingeniería, mientras que las mujeres tienden a escoger otras profesiones en las que los sueldos son menores. Otro aspecto a tener en cuenta es que el sexo femenino tiende a reducir sus horas de trabajo, a diferencia del hombre quien está más dispuesto a trabajar horas extras. Las diferencias de inversión en materia de educación es otro factor que diferencia a hombres y mujeres. Tampoco los datos muestran que la mujer debe ausentarse durante largos períodos por el simple hecho de que son quienes tienen hijos y necesitan de tiempo para cuidar a sus hijos y familia. Además, también suelen requerir atención médica con más frecuencia. Es por todo esto que, si bien pueden existir excepciones puntuales, la mujer es menos productiva que el hombre en la vida profesional. Por ello, las diferencias de salarios entre los dos sexos no es resultado de discriminación en el mercado laboral sino de las decisiones que ambos toman a lo largo de su vida.

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Ayuda estadounidense empodera al crimen organizado de México

Hace dos semanas escribí un artículo en El País donde presenté el caso contra la propuesta de la administración Obama de entregar cientos de millones de dólares en ayuda externa a gobiernos de Centroamérica con el objetivo de luchar contra el crimen organizado, promover la seguridad y fomentar el desarrollo económico. En mi nota escribí que “…dar mil millones a gobiernos con lúgubres historiales de transparencia y derechos humanos empoderará a políticos corruptos en detrimento de los centroamericanos a los que se pretende ayudar”.

La semana pasada, Jesse Franzblau publicó un artículo bastante revelador en The National en el cual demostró cuán contraproducente esta ayuda puede ser. En su ensayo, Franzblau publicó documentos clasificados que muestran cómo las autoridades estadounidenses han continuado enviando millones de dólares a las agencias de seguridad mexicanas a pesar de saber que esas mismas fuerzas se encuentran infiltradas por los carteles de las drogas. Este dinero era parte del Plan Mérida, un programa de $2.600 millones destinado a ayudar a México en su lucha contra los cárteles de la droga.

En algunos casos, los documentos parecen demostrar los esfuerzos de los funcionarios de EE.UU. para encubrir o minimizar graves abusos contra los derechos humanos cometidos por las fuerzas de seguridad mexicanas de tal forma que no se viera afectada la continuidad del Plan Mérida.

Como Franzblau señala:

Si bien las leyes de EE.UU. explícitamente prohíben la entrega de ayuda tanto a extranjeros como a unidades implicadas en la violación sistemática de derechos humanos, la información interna sobre la implementación de los programas de Mérida revela que las conexiones institucionales con el crimen organizado se pasan por alto constantemente, son ignoradas u ocultadas del escrutinio público; al mismo tiempo que el dinero sigue fluyendo para la lucha contra las drogas.

Esto es sumamente serio. En lugar de ayudar en la lucha contra los cárteles de la droga, la asistencia de EE.UU. podría estar otorgándoles más poder. Como mencioné en mi artículo, hay evidencia bien documentada acerca de cómo los organismos de seguridad y los sistemas judiciales de los países centroamericanos han sido infiltrados por poderosas organizaciones criminales, desde los cárteles de droga hasta maras.

El artículo de Franzblau también muestra un fenómeno bien documentado acerca de la ayuda externa: una vez que comienza a ser distribuida, la burocracia encargada de administrarla tiene un incentivo para ignorar la evidencia respecto si se está cumpliendo sus objetivos o si más bien resulta contraproducente, ya que cancelar la ayuda pondría en peligro la existencia de la misma burocracia. En este caso particular, Franzblau menciona que “los funcionarios estadounidenses eran muy conscientes del efecto que los informes de abusos podrían tener en el Plan Mérida”.

No hay razón alguna para creer que el oneroso plan de ayuda de la administración Obama para los gobiernos centroamericanos no sufrirá los mismos defectos que Jesse Franzblau expone en su artículo.

Este post fue publicado originalmente en Cato @ Liberty el 2 de marzo de 2015.

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La palabra “extranjero” en Panamá

Justo Arosemena en el retiro de MadridCualquier visitante de Madrid no debe perderse la oportunidad de echar un buen paseo por el parque de El Retiro. Discretamente situado entre sus arbolados caminos se encuentra un monumento dedicado a Justo Arosemena, “padre de la nacionalidad panameña”. Está ubicado en la pequeña plaza Panamá, que aunque ocupa una fracción de las 118 hectáreas del parque, no deja de ser elegante. ¡Y qué cita la que adorna el monolito!: “La Patria del Hombre es el mundo y si en mi consistiera borraría de todos los diccionarios la palabra ‘extranjero'”.

Don Justo querría para este Istmo una sociedad abierta, que buscara el imperio de la igualdad ante la ley sin discriminación por raza, sexo, religión, clase social, ideología o lugar de nacimiento. Es la visión de un pueblo que prosperaría sin distinguir entre nosotros y los otros: “Pro mundi beneficio”, como se lee en nuestro escudo de armas.

En Argentina, el escritor Jorge Luis Borges reflexionaba similarmente que: “Soy un cosmopolita que atraviesa fronteras porque no le gustan”. No le gustaban porque le encantaba la literatura y la historia anglosajona aunque escribiera en castellano, porque creció en Ginebra y porque su sangre era un potpourri de nacionalidades…

“Soy una ciudadana europea, de origen búlgaro, de nacionalidad francesa, que se considera una intelectual cosmopolita”, nos insiste también la filósofa y autora de Extranjeros para nosotros mismos, Julia Kristeva. Y es que ¿qué somos sino un conjunto de muchas cosas? La identidad de cada uno es dinámica y compleja, algunos aspectos se comparten, pero otros —quizás la mayoría— son únicos.

Una de las reglas de oro de la ética, que encontramos en el seno de la tradición abrahámica, es: No hagas a los otros lo que no quieres que te sea hecho. La sabiduría acumulada en el Talmud o la Biblia reconoce que la fuente de grandes injusticias y mucho sufrimiento proviene de violar esta regla.

En el libro del Éxodo, por ejemplo, se advierte: “Y al extranjero no engañarás ni angustiarás, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto”. La aplicación de la regla de oro es clara: recuerda que fuiste extranjero una vez y podrías volver a serlo. En el Levítico también se recalca: “No habrá para ustedes más que un derecho, válido tanto para el extranjero como para el nativo”. Se trata de una norma que nadie en particular ideó y que se desarrolló evolutivamente. Como nos explica el economista austriaco Friedrich von Hayek, es el tipo de reglas cuya adopción, a lo largo de la historia, fue determinante para que ciertas sociedades perduraran y florecieran.

Es irónico y lamentable que la cita de don Justo haya encontrado digno “retiro” en el exilio madrileño y que en su tierra a diario crezca el provincialismo. Si bien los ataques han sido verbales, mañana podrían establecerse limitantes más tangibles. Esto, gracias a personas que reclaman una patria para los suyos, queriendo excluir a otros, colocándolos como ciudadanos de segunda categoría y no en igualdad ante la ley, con el mismo derecho a ofrecer su trabajo libremente, adquirir propiedades, crear riqueza material, cultural y espiritual, formar una familia, amar y cometer errores.

“La patria es el recuerdo… Pedazos de la vida
envueltos en jirones de amor o de dolor;
la palma rumorosa, la música sabida,
el huerto ya sin flores, sin hojas, sin verdor»
.

¡Qué melodía tan distinta clama el poeta panameño Ricardo Miró! Borges le habría replicado que esa también era su patria:

“Hablan de patria.
Mi patria es un latido de guitarra, unos retratos y una vieja espada,
la oración evidente del sauzal en los atardeceres”
.

La patria es donde se forman recuerdos, donde hacemos vida. El Panamá que deseo es aquel donde cualquiera que venga voluntarioso y respetuoso del derecho ajeno, pueda hacer su patria, porque la patria la construye cada uno, indistintamente de su origen.

Una versión de este artículo fue publicado en Revista K, octubre de 2014, Panamá.

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¿La política está de moda?

Marcha contra tv basuraEn el Perú viene desarrollándose una tendencia de la juventud a organizar marchas para protestar por los problemas que ellos entienden prioritarios. A partir de ello, es recurrente escuchar entre los jóvenes que “la política está de moda”. Si tanto tiempo hemos venido reclamando la apatía juvenil, deberíamos aplaudir entonces que los jóvenes de hoy, hacen ejercicio de su libertad de expresion y además participan de los asuntos públicos, sin embargo en la esencia de este repentino interés de la juventud en política hay dos problemas que deberían preocuparnos.

El primero es la creencia de que se está haciendo política con la sola realización de las marchas, las cuales son efímeras e impersonales, en las que nadie asume responsabilidad y en las que no se logra un cambio profundo si es que no van acompañadas de líderes, ideas, propuestas de acción, instituciones y coherencia, que sustenten y sotengan la petición de quienes marchan.

El segundo problema, es que este interés político es abordado por jóvenes con alma de prohibicionistas. Sus demandas no exigen más libertad sino que piden la participación del Estado para recortar las libertades de otros. Lo acabamos de ver con las marchas contra ley del empleo juvenil, en la que su pedido afectaba la libertad de trabajo de los jóvenes que más necesitaban un empleo. Y recientemente en la marcha contra la televisión basura. No me gusta usar el término basura, pero así lo han llamado ellos mismos, cayendo en lo que supuestamente denuncian como la falta por ejemplo de lo que se considera un “lenguaje culto y apropiado”.

Si la juventud se caracterizó por reclamar mayores libertades, hoy cree que puede usar la política para controlar la libertad de otros. Pasamos de una juventud apática, a una juventud participativa pero represiva, intervencionista, y con talante totalitario. No están dispuestos a tolerar lo que no les gusta y quieren imponer sus gustos a otros. La cuestión no está en que rechacen programas que ellos consideran que no aportan nada a la “cultura” o que “no enaltece”, o que estupidiza, finalmente son libres de ello; el inconveniente está en la soberbia y el despotismo con el que actúan al creerse capaces de decidir lo que los demás deben ver en televisión.

Es alarmante cuando aparece una generación que quiere actuar en política incitando la censura, el odio a lo diferente y a lo que no le gusta. ¿Y así hablan de renovar la política? Si es así, la política no está de moda, está en riesgo. Buscar que el Estado censure los gustos y cultura de los demás es antidemocrático y una clara muestra de intolerancia. Marchar contra lo que nos disgusta es el trabajo fácil. Proponer, debatir ideas, dialogar, educar, respetar, tolerar es el trabajo difícil, y esos valores aparentemente no están en las venas, ni en la agenda de quienes viendo promoviendo las marchas.

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John Oliver entrena a Rafael Correa

Recientemente, por motivo de la triste masacre en París de gran parte de quienes hacían la revista satírica Charlie Hebdo, el debate acerca de la libertad de expresión ha recobrado actualidad alrededor del mundo. De manera más específica, se discute hasta qué punto debe la ley limitar la expresión para proteger a todos aquellos grupos y/o individuos que se sienten ofendidos. Flemming Rose, editor del diario danés Jyllands-Posten y quien autorizó en septiembre de 2005 la publicación de la notoria caricatura en la que sale el Profeta Mahoma con una bomba en su turbante, considera que el momento que debatimos esos límites hemos abierto la puerta a un sinnúmero de excusas para que los estados autoritarios e incluso totalitarios restrinjan el derecho de hablar libremente y persigan a minorías. Rose agrega que:

“Uno casi se siente tentado a pedirle a los Estados de Bienestar de Europa que gasten algo de dinero no en la ‘capacitación de sensibilidad’ —aprender qué es lo que no se debe decir— sino en la capacitación para ser menos sensible: aprender a tolerar. Es que si la libertad y la tolerancia han de tener una oportunidad de sobrevivir en el mundo nuevo, todos necesitamos desarrollar una piel más gruesa”.

Todo esto me vino a la mente cuando veía hoy el video del programa “Last Week Tonight” (HBO) del comediante inglés John Oliver, quien le proveyó al presidente ecuatoriano Rafael Correa con una capacitación gratuita para desarrollar una piel más gruesa o, como decimos en Ecuador, “una piel más curtida”. En su último programa Oliver se burló de los absurdos niveles de intolerancia que ha mostrado Correa y le envió un mensaje:

“Mire, presidente Correa, si usted es tan insensible, entonces Twitter y Facebook puede que no sean para usted. Y, para ser honesto, ser un líder mundial tal vez no sea para usted, a menos que pueda mejorar su tolerancia a las ofensas personales. Confíe en mi. Yo he pasado por esto. Solía ser muy sensible. Luego, me convertí en comediante y me han insultado tanto que ya no siento nada. . . Así que usted no necesita menos abuso, necesita más, usted necesita más abuso para caer del otro lado. Así que permítame ayudarlo ahora mismo”.

No se pierdan el video (4:23 mins). Tampoco se pierdan el libro de Rose sobre los nuevos ataques a la libertad de expresión alrededor del mundo: The Tyranny of Silence (Cato Institute, Noviembre de 2014).

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“Entre el instinto y la razón”

Este es el texto del discurso que di en la presentación de mi libro hace un mes: 

Buenos días, gracias por acompañarnos hoy.

Quisiera empezar explicando el título del libro. Tuve cierta dificultad de llegar a este. Tenía que encontrar un título que represente a 99 artículos sobre temas tan variados como, por ejemplo: la política fiscal de Ecuador, películas como Toy Story y Dallas Buyers Club, los momentos difíciles que nos hace pasar la aduana —especialmente cada Navidad, la moralidad del socialismo y del capitalismo, la futilidad de la guerra contra las drogas, etc. Quería algo que refleje “el hilo conductor” entre lo que he escrito desde 2006.

Ese hilo conductor por supuesto que ha sido siempre la libertad del individuo. Yo me adhiero a una tradición de pensamiento conocida como el liberalismo clásico. Esta tradición sostiene que cada individuo, sin importar su nivel de ingreso o formación u otra particularidad, tiene el derecho de llevar a cabo su proyecto de vida y asimismo la correspondiente obligación de respetar el mismo derecho de los demás. Si cada individuo es soberano sobre su proyecto de vida, entonces no se justifica una amplia gama de intervenciones del Estado –en ámbitos tanto íntimos como cotidianos— que van más allá de proteger los derechos fundamentales de las personas. Lo que distingue a esta tradición de otras es su coherencia. Los liberales no solo defendemos la libertad para que los individuos realicen intercambios voluntarios en lo económico (por ejemplo, el libre comercio a través de las fronteras), sino también para que tengan la libertad de tomar todo tipo decisiones personales (como la libertad para elegir qué leer o qué sustancias consumir). El verdadero respeto a la dignidad de cada persona implica un Estado limitado.

Pero, ¿por qué este título? Cuando estaba con la fecha límite para enviarle a la editorial un título yo andaba con la idea de la tribu en la cabeza. Es una idea que descubrí hace algunos años en el filósofo Karl Popper, en su libro La sociedad abierta y sus enemigos. Allí él explica que el atractivo de todo tipo de colectivismo (nacionalismo, comunismo, fascismo, socialismo —y aquí podríamos incluir a los actuales populismos autoritarios de América Latina) es que se parece más a los tiempos de la tribu que las aparentemente caóticas sociedades modernas, donde casi todo lo que consumimos para vivir es producido por gente que no conocemos y donde casi todo lo que producimos será consumido por gente que tampoco conocemos. Nuestros instintos tribales no han evolucionado a la misma velocidad que lo ha hecho el mundo globalizado. Nuestros instintos nos llevan a favorecer de manera casi impulsiva la organización colectiva de la sociedad. Creemos que alguien debe estar a cargo sino, nos dice ese cavernícola interno, ¡nos comerán vivos! Y es un instinto que en la era de los nómadas tenía sentido: sino te mantenías unido al grupo y obedecías lo que el cacique había determinado, te quedabas solo y ¡te comían vivo! Una versión actualizada de este razonamiento es cuando algunos economistas observan la economía ecuatoriana y alzan las manos y dicen, “Hay que promover y proteger la industria nacional, sino ¡habrá desempleo y más pobreza!”

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Problemas raciales y la esclavitud en EE.UU.

Recientes noticias sobre disturbios o problemas raciales en EE.UU. han reabierto la discusión sobre sus causas y, como siempre, el legado de la esclavitud aparece por detrás.

Comenta el profesor de economía de Stanford University, Thomas Sowell, en su libro The Quest for Cosmic Justice:

“En EE.UU., por ejemplo, muchos de los problemas sociales de la actual subclase negra son casi automáticamente atribuidos al ‘legado de la esclavitud’. La prevalencia de familias sin padres en los guetos negros, por ejemplo, ha sido en general explicada por la ausencia de familias legalmente constituidas bajo la esclavitud. Pero si uno va un poco más allá de la plausibilidad y la culpa para analizar los datos reales, emerge una perspectiva totalmente diferente”.

Esclavitud

“Hace cien años, cuando los negros estaban a tan solo una generación de la esclavitud, la tasa de matrimonios en la población negra de EE.UU. era levemente superior a la de la población blanca. La mayoría de los niños negros crecía en familias con padre y madre, aun durante la esclavitud, y por varias generaciones después. La caída catastrófica de la familia núcleo negra comenzó, como tantas otras catástrofes sociales en EE.UU., durante la década de los años 60. Antes de los 60s, la diferencia entre las tasas de matrimonio entre hombres negros y blancos nunca fe mayor a cinco puntos porcentuales. Sin embargo, hoy la diferencia es más de 20 puntos, y se amplía, aun cuando la familia núcleo también ha comenzado a declinar entre los estadounidenses blancos. Cualquiera que sea la explicación de estos cambios, están mucho más cerca del hoy que de la era de la esclavitud, aunque esto sea frustrante para aquellos que quieren ver los problemas sociales como melodramas morales”.

“La trágica y monumental injusticia de la esclavitud ha sido utilizada a menudo como una explicación causal de otros fenómenos sociales, aplicados tanto a negros como blancos en el sur de EE.UU., donde se concentrara la esclavitud, sin ninguna verificación de los hechos o comparación con otras explicaciones más mundanas. El hecho de que hay hoy un gran número de estadounidenses negros que no forman parte de la fuerza laboral ha sido también relacionado causalmente con la esclavitud. Pero, de nuevo, si vamos cien años atrás, vemos que la participación de los negros era relativamente superior que los blancos, y continuó así hasta más allá de la mitad del siglo XX. Si queremos saber por qué esto ya no es así, tenemos que mirar nuevamente a eventos y sucesos más cercanos a nuestros tiempos”.

“Todos podemos comprender, en principio, que incluso un gran mal histórico no explica automáticamente todos los males subsiguientes. Pero, usualmente procedemos en la práctica como si no comprendiéramos esto. El cáncer puede, por cierto, ser fatal, pero no explica todas las víctimas, ni siquiera la mayoría”.

Por cierto, aquí va una foto del profesor Sowell:

Thomas Sowell

Publicado originalmente en El Foro y el Bazar el 5 de diciembre de 2014.

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Justicia a la venezolana

Esta semana un juez venezolano acusó a la líder opositora María Corina Machado de conspirar para matar al presidente Nicolás Maduro. Si se le declara culpable, podría pasar hasta 16 años en prisión. ¿Puede ella esperar un juicio justo de parte del Poder Judicial de Venezuela?

En lo absoluto, según las conclusiones de una investigación dirigida por tres abogados venezolanos y publicada en un libro nuevo, El TSJ al servicio de la revolución< &em>. Según este documento, desde el 2005 el sistema judicial de Venezuela ha emitido 45.474 sentencias, pero ni una sola vez ha fallado en contra del Estado.

El destino de Machado, por lo tanto, depende totalmente de los caprichos de Maduro y su séquito. El precedente de Leopoldo López, otro líder de la oposición que está encarcelado desde febrero tras haber sido acusado de provocar incendios y conspirar, no indica un resultado favorable para Machado.

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El “rebelde desconocido”

Hoy hace 25 años se dieron las manifestaciones en la Plaza de Tiananmen en contra de la dictadura comunista que continúa gobernando China. Debido a que el Partido Comunista se apartó de la ortodoxia y permitió un mayor grado de libertad económica, 680 millones de chinos abandonaron la pobreza entre 1980 y 2010 y la tasa de pobreza extrema se redujo de 84% a 10% durante el mismo periodo.

Sin embargo, ese progreso en el ámbito económico no debería hacernos olvidar que China sigue siendo gobernada por un régimen que reprime libertades fundamentales del individuo como las de expresarse y/o asociarse. Incluso en la dimensión económica, China sigue teniendo un nivel de libertad económica relativamente bajo, ubicándose en la posición 123 de las 152 economías, según el último índice de libertad económica realizado por el Fraser Institute.

Por eso vale la pena conmemorar hoy la inspiradora escena en la que un hombre desarmado logró que se detuviera una columna de decenas de tanques. Este video que presento a continuación viene a ser como una ilustración de la superioridad moral del individualismo frente al colectivismo. Milton Friedman también lo consideraba un momento importantísimo para la causa de la libertad individual. Cuando el Instituto Cato creó el Premio Milton Friedman por la Libertad, otorgado cada dos años a un individuo que haya realizado una contribución significativa a la causa de la libertad individual, el economista Premio Nobel dijo que aquel hombre frente a los tanques en la Plaza de Tiananmen se merecería dicho homenaje.

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Ex alumno de Universidad ElCato arrestado en Venezuela

Rodrigo Diamanti

Anoche el Servicio Bolivariano de Inteligencia de Venezuela (SEBIN) arrestó a Rodrigo Diamanti, presidente de “Un Mundo sin Mordaza”, una ONG que promueve los derechos humanos y la libertad de expresión en ese país. Diamanti también es un buen amigo del Cato Institute y asistió a la Universidad ElCato que co-auspiciamos en 2009 en Venezuela.

No hay cargos formulados contra él, aunque se dice que había una orden para arrestarlo. Hace dos semanas, mientras estábamos en Caracas para realizar otra Universidad ElCato y hablar en una conferencia del centro de investigaciones pro-libertad Cedice, mi colega Ian Vásquez y yo logramos hablar con Rodrigo y otros amigos venezolanos que fueron parte del movimiento estudiantil que derrotó a Hugo Chávez en el referéndum de 2007. Nos contaron cómo el gobierno estaba acosando cada vez más a las ONGs. Tristemente, notamos que muchos de los chicos que habían asistido a la Universidad ElCato en 2009 se han ido de Venezuela. Aquellos que se quedaron y que continúan luchando en contra del gobierno cada vez más autoritario se enfrentan a las consecuencias.

Adicionalmente, en la madrugada de hoy la Guardia Nacional Bolivariana violentamente tomó el control de dos campamentos en el centro de Caracas donde los estudiantes habían estado manteniendo una protesta permanente en contra del gobierno. Las autoridades dicen que arrestaron a 243 personas. Visité ambos campos y conocí a varios de los estudiantes que se encontraban allí. Una estudiante, María Alejandra de 23 años, me dijo que tenía una orden de arresto y se levantaba todos los días sin saber si seguiría libre —o siquiera viva— hasta el final del día. No he podido contactarla hoy y temo que esté entre los detenidos en la redada de hoy.

Esta represión viene en un momento en que el gobierno está sosteniendo reuniones para llevar a cabo un diálogo falso con un sector de la oposición. Ayer una encuesta de Datanálisis constató que 78% de los venezolanos son pesimistas acerca de la situación del país y 59% considera que el presidente Nicolás Maduro está haciendo mal su trabajo. La tendencia es clara: conforme la popularidad del régimen disminuye, su autoritarismo aumenta.

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