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El modelo de repudio castrista en la Cumbre de Panamá

Hay mucho que analizar de la reciente VII Cumbre de las Américas, pero en estas líneas, llama particularmente mi atención el vergonzoso papel que han cumplido las delegaciones oficialistas de las dictaduras de Cuba y Venezuela, intentando boicotear los foros oficiales de la sociedad civil en el que participábamos activistas de todas las Américas.

Las mesas de Gobernabilidad y de Participación Ciudadana del Foro de la Sociedad Civil que debían ser espacios diálogo para que actores sociales brinden aportes a los Estados participantes, fueron constantemente interrumpidos por turbas de personas que provenían principalmente de los gobiernos de Venezuela y Cuba. Exacerbados y como si estuvieran en trance, vociferaban consignas y se negaban a dialogar con opositores de la sociedad civil que también estaban presentes.

Estos agitadores olvidaban muchas cosas, pero principalmente que estaban de invitados, que la convocatoria era para dialogar, que estábamos muchos ciudadanos de países democráticos con ese deseo, que los cubanos opositores son tan cubanos como ellos y que la sociedad civil no es gobierno. Por lo que hasta ahora los que estuvimos allí no entendemos ¿qué hacían en un foro civil, asesores, diputados, y funcionarios del gobierno cubano incitando a la violencia contra los demás asistentes?

Pienso que acostumbrados a amedrentar a su población con actos de repudio en la isla, creyeron que podían hacer lo mismo en un país libre como Panamá y que organizaciones democráticas caerían en su farsa. Pues no fue así, las mesas de los foros tenían reglas y ellos las rompieron, gritando, quitando a la fuerza los micrófonos, insultando a los moderadores, provocando a los asistentes y amenazando con llegar a violencia física si continuábamos dialogando sin aceptar sus intransigentes condiciones. Se sintió, sin duda, que llevan más de cincuenta años de falta de práctica democrática y que tienen la creencia que las Américas deben subordinarse a ese tipo de actitudes belicosas. Ellos solos se desacreditaron y un espacio democrático de diálogo les quedó muy grande. Por ello, con los moderadores autorizados para conducir la mesa tuvimos que pasar a otra sala con todos aquellos que sí queríamos dialogar, y pudimos avanzar en pocas horas y con un debate de altura lo que no se pudo avanzar en toda una mañana de interrupciones, afrentas y amenazas.

Cuando tuvimos listo nuestro documento de recomendaciones pedimos pacíficamente con papeles blancos “democracia y respeto” y fuimos nuevamente agredidos por la turba enardecida que con arengas violentas y empujones habían tomado un espacio de expresión acreditado para que las organizaciones civiles podamos dirigirnos a los medios.

Mientras en el mismo marco de la Cumbre, el dictador Raúl Castro pretendía mostrar gestos de cambio reuniéndose con Barack Obama, miembros de la sociedad civil de las Américas estábamos abandonados a nuestra suerte en el Hotel Panamá, con poquísima seguridad intentábamos ponernos a salvo, huyendo por la cocina, pasadizos, puertas traseras y llegamos incluso a un balcón sin salida porque nadie podía retirar a los agitadores castristas –ansiosos de violencia– de las salas autorizadas para nuestras reuniones.

Mirándolo en conjunto, Cuba llevó dos mensajes a la Cumbre, por un lado el de la normalización de sus relaciones con Estados Unidos, y por el otro lado el ataque a los opositores y a ciudadanos de otros países que exigimos  democracia y la libertad en la región, y que no nos prestamos a la histeria de la delegación oficialista cubana. Ello nos alerta que el régimen no va a cambiar un ápice su aparato represivo contra opositores, no lo hizo en Panamá, y menos lo hará en Cuba.

Pese a estos disturbios, las organizaciones democráticas de más de veinte países logramos dialogar en la mesa de gobernabilidad y llegamos al acuerdo de exigir que la OEA cumpla su rol original, esto es el de garantizar la democracia y los derechos humanos en el hemisferio, que además se instaure una relatoría con mecanismos eficaces para el cumplimiento de la Carta Democrática Interamericana, y que se garantice la labor de los defensores de derechos humanos.

Con todos los sinsabores y con el riesgo de que estas reuniones terminen cayendo en la trampa de legitimar dictaduras, estos días serán memorables para las Américas, días en que se logró que numerosas organizaciones representativas de las sociedad civil expresen su solidaridad a cubanos y venezolanos víctimas de sus gobiernos. El miedo, la principal arma de las dictaduras se debilita afuera y adentro. Todos aquellos cubanos, venezolanos, nicaraguenses y demás latinoamericanos que defendimos el principio de que la democracia es respeto, quedamos unidos para siempre en la defensa de la libertad en la región. Los opositores regresan a sus países fortalecidos y más unidos a seguir luchando, y con el respaldo de que no estuvieron, ni están solos. Atrás y en marco infame, quedó el miedo, la sospecha y el repudio que las dictaduras del continente pretendieron implantar en la Cumbre de Panamá.

Eduardo Galeano: un profeta equivocado

Eduardo Hughes Galeano, quizás el escritor más influyente de América Latina en la segunda parte del siglo XX, fue enterrado hoy en Montevideo con honores de Estado. La etiqueta por lo general dicta que tras la muerte de una persona solo cosas buenas se pueden decir de ella. En este caso, la contribución de Galeano al debate político latinoamericano es de tal magnitud que es imposible no comentarla, aún cuando sea para criticarla. Sin embargo, es importante aclarar que la crítica es a las ideas de Galeano, y no a su persona.

Si bien su obra se extendió a otros campos como la poesía, el dibujo, el periodismo y el fútbol, Eduardo Galeano debe su reputación a su magnus opus, Las venas abiertas de América Latina, traducido a 18 idiomas y que cuenta con docenas de ediciones. Este libro, escrito cuando Sudamérica empezaba a cubrirse por el manto de cruentas dictaduras militares, sirvió de parteaguas ideológico a la izquierda latinoamericana. Incluso hoy, cuarenta años después, sigue siendo el texto de cabecera en las escuelas de Estudios Generales de toda la región, así como de los departamentos de Estudios Latinoamericanos en universidades de EE.UU. y Europa.

La tesis de Galeano fue una versión conspiratoria de la teoría de la dependencia desarrollada en los años cincuenta. Esta última sostenía que el estancamiento económico de América Latina se debía a una arquitectura económica mundial donde nuestros países (la periferia) exportaban materias primas de poco valor agregado, mientras que las naciones desarrolladas (el centro) nos vendían a cambio productos industriales elaborados. La manera de romper este ciclo era mediante políticas industriales y de sustitución de importaciones dirigidas por el Estado.

Galeano fue más allá: la pobreza latinoamericana se explica por el saqueo sistemático de las potencias europeas (y posteriormente EE.UU.). Somos pobres porque ellos son ricos. Ellos son ricos porque nos han esquilmado: “Es América Latina la región de las venas abiertas”. La solución consiste entonces en la violencia revolucionaria y la expropiación de los medios de producción. Cuba ya había iniciado el camino.

La izquierda latinoamericana había encontrado su biblia. Desde entonces, Las venas abiertas de América Latina ha influenciado a varias generaciones de académicos, políticos y revolucionarios. Para miles de universitarios en toda la región, ha sido un catequismo que inspiró su animadversión por la economía de mercado, la globalización, las transnacionales y todo lo que huela a EE.UU. La izquierda carnívora sigue tomando al pie de la letra la tesis de Galeano. En el 2009 Hugo Chávez le regaló una copia del libro a Barack Obama. Pero incluso la izquierda vegetariana, aquella que no abraza la revolución ni la expropiación de los medios de producción, aún suspira con dichas líneas.

Sin embargo, el uruguayo sorprendió a propios y extraños cuando, el año pasado, renegó de su obra. “No sería capaz de leer el libro de nuevo (…) esa prosa de izquierda tradicional es pesadísima”. E incluso admitió que fue escrito “sin conocer debidamente de economía y política”. La columna Bello de The Economist lo puso de mejor manera cuando señaló que “fue casi como si los discípulos de Jesús hubieran admitido que el Nuevo Testamento fue un gran malentendido”. El acto de Galeano, añadió Michael Reid, autor de Bello, resaltaba “el fracaso intelectual de la izquierda latinoamericana”.

Galeano mostró gran valor al revocar su principal trabajo. Lamentablemente esa honestidad intelectual no le alcanzó para quitarle el apoyo a la dictadura cubana, la cual defendió a lo largo de las décadas, a pesar de los calabozos, fusilamientos y campos de concentración. Lamentablemente, su admiración al régimen estalinista de los Castro le duró hasta sus últimos días. Para la izquierda, abrazar a la dictadura cubana es un pecadillo perdonable, y quienes lo condenamos somos reaccionarios que vivimos atrapados en la Guerra Fría. Pero para quienes han sufrido sus horrores, no es peccata minuta.

Por eso recojo lo escrito por una amiga cubana que vive en Costa Rica a raíz del fallecimiento de Galeano: “que descansen los muertos y que sean libres los vivos”.

Publicado originalmente en El Financiero (Costa Rica) el 15 de abril de 2015.

El rugido del ratón

Little mouse roaredLas relaciones entre los gobiernos de Venezuela y EE.UU. nunca han estado más tensas. Ni en aquella ocasión cuando Hugo Chávez, en plena Asamblea General de las Naciones Unidas, se refirió a George W. Bush como el diablo y en su habitual tono irónico/jocoso dijo que el podio todavía destilaba el olor a azufre.

La evidencia de lavado de dinero, los vínculos con el narcotráfico y el terrorismo islámico, la violación de derechos humanos, y la presión ejercida por representantes como Marco Rubio, han hecho que el gobierno de Obama haya emitido una orden ejecutiva en donde señala a Venezuela como una amenaza extraordinaria a su seguridad (no la sanciona, sólo la señala como tal).

La respuesta de esperarse del régimen dirigido por Nicolás Maduro, y acorde al pensamiento tercermundista/socialista con que este se identifica, fue señalar que el gobierno de EE.UU. planificaba una invasión militar a Venezuela (porque quiere adueñarse de su petróleo). Para contrarrestar esto, Maduro solicitó una ley habilitante “antiimperialista”, que le da incluso el poder de declarar como traidor (y quien sabe el castigo que les tocará) a aquellos venezolanos que no estén en contra de la medida de la administración Obama (Diosdado Cabello ha dicho que “Venezolano que no defienda la patria es un traidor“).

El fin de semana del 28 de marzo se hicieron ejercicios militares para “demostrar” la capacidad armamentista de Venezuela. Inició una campaña de recolección de firmas en contra de Obama (que dado los antecedentes, pueda usarse como un nuevo apartheid en contra de los venezolanos que no firmen, tal como se hizo con la recordada lista Tascón). El último episodio de este espectáculo “antiimperialista” fue la declaración de Nicolás Maduro: “Si nos obligan a tomar las armas acabaríamos con los EEUU“.

Esta declaración me hizo recordar un artículo que leí en el 2007, publicado en la revista Respekt, escrito por Phillip Dimitrov. En esa época me encontraba estudiando en República Checa y Dimitrov había participado en un evento organizado por Vaclav Havel en Praga, pero el artículo me lo hizo llegar una querida amiga. Dimitrov recordaba la película “El Rugido del Ratón” de Peter Sellers. En dicha película, ambientada en la época de la postguerra, los gobernantes y burócratas (todos interpretados por Peter Sellers) de un pequeño y medieval principado le declara la guerra a EE.UU., con el fin de que cuando fueran derrotados, ellos pudieran disfrutar del Plan Marshall y así lograr la reconstrucción del país por parte del magnánimo Tío Sam.

Pero lamentablemente esto no es lo que busca el régimen de Nicolás Maduro. Primero, el régimen venezolano es “en todas las circunstancias, de oficio, pase lo que pase y se trate de lo que se trate, antiamericano” (parafraseando a Jean François Revel). Y aunque Cuba ha iniciado un acercamiento con su ancestral enemigo capitalista, quienes dirigen el régimen venezolano están anclados la idea de revivir el bipolarismo de la guerra fría. Ya el gobierno de Chávez había buscado alianzas con China, Rusia, Iran e incluso Corea del Norte, bajo el discurso de “buscar un mundo multipolar” pero con la idea fija de intentar establecer un polo de poder, socialista por supuesto, a la hegemonía del capitalismo representada por EE.UU. El propio Dimitrov denunciaba en su artículo (para mi asombro, en esa época) que los tentáculos del régimen chavista habían llegado incluso a financiar a movimientos comunistas en los países de la antigua órbita soviética.

Las declaraciones y acciones de Maduro deberían ser motivo de risa (tal como pasaba en la película de Sellers con la declaratoria de guerra del principado), pero más bien son preocupantes. La influencia que el régimen de Maduro tiene en UNASUR ha logrado que este foro regional pida el “levantamiento de sanciones contra Venezuela” (cuando no ha habido sanciones contra el país, sino una declaración de peligro y congelamiento de bienes a funcionarios corruptos del régimen venezolano). Y de cara a la Cumbre de las Américas a celebrarse próximamente en Panamá, el régimen venezolano buscará presionar más al gobierno de Obama para retirar esta declaratoria de peligro y mostrarse como un gobierno legítimo que está siendo atacado y desestabilizado por EE.UU., moviendo el eje del debate fuera de las violaciones a los derechos humanos y la vinculación con el narcotráfico del régimen venezolano.

En la película de Peter Sellers, al final, el pequeño país inesperadamente ganó su “guerra” emprendida en contra de EE.UU. (o fueron los burócratas del Departamento de Estado quienes “aceptaron la derrota”). Quién sabe si el régimen de Maduro termina ganando esa guerra.

La economía argentina después de 2011 y del default de 2014

En esta ocasión comparto el borrador de un artículo sobre la economía Argentina post 2001 y el default del 2014. En esta ocasión, el borrador lo he escrito con Carolyn Thomas, estudiante Senior de MSU Denver.

Resumidamente, el borrador discute primero la crisis del 2001, luego la política monetaria post-crisis y finalmente explica el fallo del Juez Griesa y el default del 2014.

Del resumen de dicho borrador:

“Con dos defaults de la deuda soberana durante los últimos 13 años, Argentina constituye un caso de estudio interesante acerca de las causas y efectos de los defaults por parte de estados soberanos. Argentina ha tenido una historia de problemas económicos durante los últimos cien años, en gran medida debido a la inestabilidad política y económica. Este estudio discute la economía de Argentina luego de la crisis financiera de 2001, la cual condujo al default de 2014. Este estudio también explica los principales aspectos legales respecto de los Holdouts versus el estado argentino, la controversia alrededor de la cláusula pari passu y también discute las reacciones diferentes al juicio y su consecuente default”.

Pueden bajar el borrador de SSRN.

Ecuador: ¿Salvaguardar o no salvaguardar?

A partir de hoy (11 de marzo) entra en vigencia la Resolución N° 011-2015 del Comité de Comercio Exterior (COMEX) del Ecuador que establece sobretasas arancelarias entre el 5% y 45% para la tercera parte de los productos importados, exceptuando la mayoría de materias primas y bienes de capital. Según las autoridades gubernamentales, con esta medida se busca mitigar el efecto que tendrá la caída del precio del petróleo en las exportaciones, estimada en unos $3.000 millones, y así proteger la balanza comercial y la dolarización.

Aunque no es la primera vez que el Gobierno se decide por este tipo de medidas, sí es la restricción más fuerte al comercio que ha impuesto. Al igual que ahora, en enero de 2009 el Consejo de Comercio Exterior e Inversiones (Comexi) estableció una salvaguardia para precautelar la balanza comercial, también por la caída del precio del petróleo. Sin embargo, en aquella ocasión la sobretasa máxima fue del 35% para bienes como bebidas alcohólicas, cosméticos, celulares, entre otros bienes de consumo. Esto afectó a un poco más de 600 artículos de importación. En cambio, la restricción del 2015, aumenta hasta en 45% los aranceles vigentes y afecta a más de 3.000 productos como televisores, repuestos automotrices, cerámicas, camiones, alimentos y demás.

Además, a pesar que las autoridades han sugerido que la salvaguardia dure 15 meses, la Resolución no especifica la fecha de expiración, solo establece que es de “carácter temporal”. En cambio, en la del 2009, el Artículo 1 definió explícitamente que la salvaguardia sería “temporal y por el periodo de un (1) año”. Actualmente solo se conoce que tras los 15 meses sugeridos por el Ministerio Coordinador de la Política Económica se revisará para determinar su fin, o continuidad.

Pero Ecuador no es el único país sin moneda propia con problemas deficitarios en su cuenta corriente. Si comparamos el promedio del déficit de la cuenta corriente en relación al Producto Interno Bruto (PIB) entre 2005-2013 de Panamá (-8,1%) con Ecuador (0,8%), se podría concluir que Panamá necesitaría mucho control sobre sus importaciones. Pero a pesar de no tener política monetaria, no ha optado por la aplicación de medidas restrictivas al comercio. La estrategia de Panamá se fundamenta en atraer grandes flujos de capital además de libertad de comercio y financiera.

Otro factor importante de considerar es el problema fiscal que atraviesa el Estado ecuatoriano. Entre 2007 y 2014 el gasto del Sector Público no Financiero, que engloba toda la actividad del Estado, pasó del 25% a más del 45% del PIB. Esto conllevó pasar de un resultado global superavitario del 1,9% del PIB a un déficit del 4,6% en el 2014. Para el 2015, con la caída de los ingresos petroleros (tercera parte del total), la necesidad de financiamiento del Estado superaría los $10.000 millones.

Esta agresiva medida para restringir las importaciones y la salida de divisas evidenciaría que la economía ecuatoriana no está “tan preparada” para asumir impactos externos como la caída del precio de petróleo y el fortalecimiento del dólar. Es ahora cuando no haber diversificado las fuentes de divisas le costará caro al país. Con una reducida inversión extranjera de menos de $800 millones por año, limitados mercados de exportación, elevado déficit fiscal y endeudamiento agresivo, el Ecuador es cada vez más vulnerable a los cambios repentinos de la economía mundial.

Es evidente que el 2015 será un año difícil para los ecuatorianos. No solo por la reducción del poder adquisitivo como consecuencia del aumento de aranceles sino también por la reducción de la actividad comercial que afectará al empleo y el crecimiento económico. Por último, la dolarización para fortalecerse no necesita salvaguardias, impuestos, aranceles, cupos, cuotas u normas técnicas, lo que necesita es mayor apertura comercial, inversión productiva y reglas claras que incentiven el empleo y la producción.

¿Caerá la oposición venezolana en la trampa de UNASUR?

Ricardo Patiño en evento para respaldar al gobierno de VenezuelaUna nueva crisis política se está gestando en Venezuela conforme la economía continúa en caída libre, el malestar social crece, y el gobierno intensifica su ofensiva contra la oposición. Dos semanas atrás, el alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, fue arbitrariamente detenido bajo cargos espurios de planear un golpe de Estado. Otras figuras destacadas de la oposición están en la mira del régimen de Nicolás Maduro y podrían ser detenidas en cualquier momento.

Una vez más, la oposición venezolana, así como organizaciones internacionales de derechos humanos y expresidentes latinoamericanos, han exigido que la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) tome una posición sobre la situación en Venezuela. Bueno, ya lo ha hecho. En numerosas oportunidades, tanto el secretario general de la UNASUR, Ernesto Samper, como los ministros de relaciones exteriores elegidos para mediar en el conflicto, han apoyado de manera inequívoca al régimen de Maduro.

Luego de reunirse con Maduro días atrás, Samper dijo que “Todos los países de la UNASUR rechazan cualquier intento, interno o externo, de desestabilizar la estabilidad y tranquilidad democrática de Venezuela. Hemos recibido pruebas (de los intentos)”. Diez días después del arresto de Ledezma, Ricardo Patiño, Ministro de Relaciones Exteriores de Ecuador y uno de los “mediadores” de la UNASUR en Venezuela, realizó un “evento de solidaridad” al régimen de Maduro, afirmando que, “Estamos dispuestos a viajar a Venezuela tantas veces como sea necesario para colaborar con las autoridades revolucionarias del gobierno electo en representación de los venezolanos, y contribuir a detener lo que se presenta como un nuevo golpe de Estado que nos parece inaceptable”.

Resulta bastante evidente que la misión de la UNASUR en Venezuela es apoyar al gobierno. ¿Por qué es entonces algunos líderes de la oposición venezolana, así como otros actores internacionales, siguen esperando que esta organización desempeñe un papel constructivo en la crisis?

Pero la participación de la UNASUR no termina allí. Por alguna razón, a pesar de sus declaraciones manifiestas a favor del régimen de Maduro, la organización ha sido aceptada en el pasado como mediadora entre el gobierno y un sector de la oposición. Como tal, las negociaciones mediadas por la UNASUR han tenido dos efectos: En primer lugar, han ayudado a dividir la oposición entre aquellos que reconocen la inutilidad de negociar con una dictadura y quienes todavía creen que pueden obtener concesiones del gobierno. En segundo lugar, las negociaciones le han dado al régimen de Maduro una oportunidad para engañar al mundo haciendo creer que está dispuesto al diálogo con la oposición. Además, han ayudado a presentar a aquellos que se niegan a participar como “radicales”.

Eso es lo que ocurrió luego del arresto a Leopoldo López hace un año. López sigue languideciendo en la prisión, el gobierno desinfló la presión internacional, y la oposición está más dividida que nunca entre los que se sentaron a negociar (“colaboracionistas”, según los que se negaron a participar) y los que decían que todo era una trampa (“radicales”, de acuerdo a los que aceptaron la mediación de UNASUR).

Después de la detención de Ledezma, ¿caerán una vez mas los elementos “moderados” de la oposición en la trampa de aceptar la mediación de UNASUR?

Una nueva etapa para LibreMente

El liberalismo clásico comprende una serie de principios filosóficos a través de los cuales interpretar no solo cuestiones de la coyuntura política y económica, sino también el arte y la cultura popular en general. Considerando que los nuevos medios como los blogs son el canal adecuado para presentar información de manera más escueta e informal, LibreMente pretende ser un foro que complemente la pedagogía más formal del sitio Web Elcato.org.

ElCato.org es el portal a través del cual el Cato Institute contribuye al debate de ideas en el mundo hispano-parlante presentando material original de sus académicos y, en mayor medida, el de aquellos académicos y pensadores liberales de la región que de otra forma no tendrían llegada a nuestros visitantes.

Dicho esto, nos hemos propuesto que el blog LibreMente provea un espacio más informal a una nueva generación de escritores, académicos y pensadores liberales e hispano-parlantes.

Empezamos con 31 colaboradores permanentes de 14 países de América Latina y el Caribe. Esperamos que disfruten de la perspectiva que cada uno de ellos puede aportar acerca de la realidad que viven en cada uno de sus países.

La decisión histórica de Obama sobre Cuba

El anuncio del presidente Obama sobre el cambio en la política de su país hacia Cuba es histórico. Dado el estatus osificado de la relación entre ambas naciones —congelada en el tiempo por décadas a pesar de la caída del Muro de Berlín y el fin de la Guerra Fría— la nueva actitud de Washington es significativa y bienvenida.

Las medidas anunciadas por Obama —un intercambio de espías que se encontraban prisioneros, un relajamiento de algunas restricciones económicas y para viajar, el inicio de discusiones para restablecer relaciones diplomáticas formales— van lo más lejos posible dentro del margen de acción que tiene el presidente sin requerir autorización del Congreso. Desde que se aprobó la Ley Helms-Burton en 1996, el levantamiento de las sanciones económicas más importantes, particularmente del embargo comercial y la prohibición que tienen la mayoría de los estadounidenses para viajar a la isla, requiere de la aprobación del Congreso. A diferencia de las anteriores medidas ad hoc hacia Cuba, las iniciativas económicas anunciadas por el presidente constituyen un cambio significativo de política, y parecen seguir de cerca las recomendaciones hechas en su momento por el Cuba Study Group en un estudio publicado el año pasado. 

Como parte del acuerdo, Cuba liberó al contratista estadounidense Alan Gross luego de cinco años de encarcelamiento. Gross fue arrestado mientras trabajaba para expandir el acceso al Internet de la comunidad judía de La Habana, un acto que las autoridades cubanas consideraron que “atentaba contra el Estado”.

La decisión del presidente Obama no debería ser controversial. La política de EE.UU. hacia Cuba es un fracaso a todas luces. No ha traído democracia a la isla y más bien le ha brindado una excusa al régimen de La Habana para presentarse como víctima de una agresión estadounidense. Además, ha servido de chivo expiatorio para explicar el deplorable estado de la economía cubana. Más aún, según reportes del mismo gobierno estadounidense, el embargo incluso compromete la seguridad nacional de EE.UU.

En cuanto a las medidas económicas, son importantes por su simbolismo, aunque limitadas en su probable impacto hasta el tanto Cuba mantenga en pie su fracasado sistema económico. El próximo Congreso estadounidense debería continuar lo que el presidente Obama inició, y levantar de una vez por todas el embargo comercial y acabar con la prohibición de viajes a Cuba.

Galeano sobre “Las venas abiertas de América Latina”

Pocos libros han tenido un impacto en las ideas de jóvenes latinoamericanos como Las venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano, y tal vez no sorprenda que lo haya vuelto a tener en este resurgimiento regional de ideas socializantes. Pero mientras muchos jóvenes se leen el libro como si fuera un manifiesto sólido sobre la historia de la región y un mapa para su futuro, la opinión del mismo Galeano parece ser muy diferente (como sale de una cobertura periodística, habrá que ver si “dijo lo que dijo”, o fue la interpretación del periodista).

En la reciente Bienal del Libro y la Lectura de Brasilia “dijo que no volvería a leer su obra más conocida, Las venas abiertas de América Latina, debido a que es “pesadísima”, indicando que fue escrita sin conocer debidamente sobre economía y política”.

“Galeano explicó que fue el resultado de un intento de un joven de 18 años de escribir un libro sobre economía política sin conocer debidamente el tema. “Yo no tenía la formación necesaria. No estoy arrepentido de haberlo escrito pero fue una etapa que, para mí, está superada”.

Uno no puede sino elogiar esa sinceridad, aunque un muchos casos el daño ya está hecho y sería bueno remediarlo. Para eso es necesaria una crítica del texto, y comprender en qué sentido, no solamente está superado, sino que es erróneo. Una buena crítica del texto es la realizada por Adrián Ravier, disponible aquí.

Reproduzco algunos párrafos:

“Galeano ofrece en este clásico latinoamericano, un recorrido por la historia de la región desde la conquista de América hasta los años 1970. Pero este no es sólo un libro de historia, si bien se nutre del trabajo de numerosos y prestigiosos historiadores. El libro encuentra sentido como un estudio de economía política aplicada de la tradición marxista a los constantes saqueos de recursos naturales y capitales que ha sufrido el pueblo latinoamericano de parte de los imperios coloniales en los siglos XVI, XVII y XVIII, y de parte de los Estados imperialistas, principalmente el Reino Unido y los Estados Unidos, desde el siglo XIX en adelante.

El objetivo del libro es transmitir una tesis muy clara que podemos resumir en los siguientes cinco puntos:

1. Ha existido una continua política de saqueo desde la época de la Colonia hasta nuestros días.

2. Fue precisamente ese saqueo el que impulsó el mayor desarrollo relativo europeo respecto de Latinoamérica.

3. El orden económico vigente no es la consecuencia de un orden espontáneo, sino un orden generado a través de la planificación central americana, primero con el cuerpo de políticas gubernamentales, y luego con los tentáculos de las empresas multinacionales que saquean a todos los países en los que se introducen.

4. La culpa de nuestros males (pobreza, indigencia, desocupación extendida) es del mundo desarrollado. Nuestra pobreza es la contrapartida de la riqueza de los países centrales.

5. La única forma de interrumpir este proceso y darle esperanza a los pueblos latinoamericanos, es a través de la violencia, expropiando la propiedad privada de los medios de producción a quienes han abusado de él.”

Y algunas de las críticas:

“…me parece que uno de los mayores errores del libro radica justamente en mostrar una continuidad desde el saqueo que implicó la colonización europea de América hasta la América Latina contemporánea. En palabras del propio Galeano (1971, pp. 22-23), ‘[l]a historia es un profeta con la mirada vuelta hacia atrás: por lo que fue, y contra lo que fue, anuncia lo que será. Por eso en este libro, que quiere ofrecer una historia del saqueo y a la vez contar cómo funcionan los mecanismos actuales del despojo, aparecen los conquistadores en las carabelas y, cerca, los tecnócratas en los jets, Hernán Cortés y los infantes de marina, los corregidores del reino y las misiones del Fondo Monetario Internacional, los dividendos de los traficantes de esclavos y las ganancias de General Motors”.

Nosotros pensamos, sin embargo, que no es lo mismo el claro saqueo de metales preciosos –en particular en la forma de oro y plata- generado por los conquistadores en los siglos XVI, XVII y XVIII, que el supuesto saqueo que hacia fines del siglo XX pudieron generar empresas multinacionales como General Motors…. , si bien en el saqueo de metales había un juego de suma cero, donde lo que ganaban unos –los conquistadores-, lo perdían otros –los indígenas-, en un intercambio voluntario sólo puede haber un juego de suma positiva, de otro modo tal intercambio no se realizaría (Ayau, 2006).

Aislar a cualquier economía latinoamericana del proceso de globalización ya definido más arriba, sólo condenará al pueblo a la pobreza, pues perderá éste los beneficios de la división internacional del trabajo y la cooperación social espontánea.

Publicado originalmente en el blog El Foro y el Bazar el 24 de abril de 2014.

Humala frente a la ocurrido en Venezuela

Nuestro gobierno ha sido frío y timorato en condenar la represión brutal que ha emprendido el autoritarismo de Nicolás Maduro contra la protesta de ciudadanos pacíficos en Venezuela.

Cuesta creer que el presidente peruano, Ollanta Humala, quien emite el frágil pronunciamiento del 18 de febrero sobre Venezuela, sea el mismo que cuando le caía la noche por el caso López Meneses no dudara en mostrar su deslinde con palabras que expresaban su más profunda indignación, por lo que dijo: “Deslindamos totalmente con esa basura, con ese delincuente, no podemos aceptar que se quiera vincular a un gobierno que está haciendo el esfuerzo de consolidar la democracia, de ser transparente, con ese tipo de basuras”.

No es que pidamos que nuestro presidente se exprese con la misma brusquedad de palabras sobre Venezuela, pero sí esperábamos que hable con la misma indignación, fuerza y distancia que se debe guardar de los violadores de los derechos del pueblo como Maduro.

Nuestro presidente es bravo, recio y no duda en marcar distancias cuando de rufianes se trata, ¿por qué entonces la condescendencia con Maduro que ha disparado contra estudiantes que ejercían su derecho de protesta?

Nuestro presidente, lejos de mostrarse categórico y consternado con estos actos antidemocráticos y sangrientos, ha escogido bien cómo cuidar sus palabras. Hace un llamado “a la calma y al diálogo” mientras se están asesinando estudiantes con saña y violencia. Pide que “autoridades y ciudadanos realicen su máximo esfuerzo para que la democracia y el respeto a los derechos de todas las personas prevalezca”, cuando es muy claro que es Maduro quien ha respondido criminalizando a la oposición. Y hace votos para que se detenga “el enfrentamiento entre venezolanos” cuando somos testigos de que las balas vienen de un solo lado, de los colectivos armados y de las fuerzas de gobierno que Maduro ha puesto en las calles. Creo yo que nuestro presidente no es que no haya condenado suficiente lo que pasa en Venezuela, simple y tristemente no lo ha condenado.

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