“Entre el instinto y la razón”

Este es el texto del discurso que di en la presentación de mi libro hace un mes: 

Buenos días, gracias por acompañarnos hoy.

Quisiera empezar explicando el título del libro. Tuve cierta dificultad de llegar a este. Tenía que encontrar un título que represente a 99 artículos sobre temas tan variados como, por ejemplo: la política fiscal de Ecuador, películas como Toy Story y Dallas Buyers Club, los momentos difíciles que nos hace pasar la aduana —especialmente cada Navidad, la moralidad del socialismo y del capitalismo, la futilidad de la guerra contra las drogas, etc. Quería algo que refleje “el hilo conductor” entre lo que he escrito desde 2006.

Ese hilo conductor por supuesto que ha sido siempre la libertad del individuo. Yo me adhiero a una tradición de pensamiento conocida como el liberalismo clásico. Esta tradición sostiene que cada individuo, sin importar su nivel de ingreso o formación u otra particularidad, tiene el derecho de llevar a cabo su proyecto de vida y asimismo la correspondiente obligación de respetar el mismo derecho de los demás. Si cada individuo es soberano sobre su proyecto de vida, entonces no se justifica una amplia gama de intervenciones del Estado –en ámbitos tanto íntimos como cotidianos— que van más allá de proteger los derechos fundamentales de las personas. Lo que distingue a esta tradición de otras es su coherencia. Los liberales no solo defendemos la libertad para que los individuos realicen intercambios voluntarios en lo económico (por ejemplo, el libre comercio a través de las fronteras), sino también para que tengan la libertad de tomar todo tipo decisiones personales (como la libertad para elegir qué leer o qué sustancias consumir). El verdadero respeto a la dignidad de cada persona implica un Estado limitado.

Pero, ¿por qué este título? Cuando estaba con la fecha límite para enviarle a la editorial un título yo andaba con la idea de la tribu en la cabeza. Es una idea que descubrí hace algunos años en el filósofo Karl Popper, en su libro La sociedad abierta y sus enemigos. Allí él explica que el atractivo de todo tipo de colectivismo (nacionalismo, comunismo, fascismo, socialismo —y aquí podríamos incluir a los actuales populismos autoritarios de América Latina) es que se parece más a los tiempos de la tribu que las aparentemente caóticas sociedades modernas, donde casi todo lo que consumimos para vivir es producido por gente que no conocemos y donde casi todo lo que producimos será consumido por gente que tampoco conocemos. Nuestros instintos tribales no han evolucionado a la misma velocidad que lo ha hecho el mundo globalizado. Nuestros instintos nos llevan a favorecer de manera casi impulsiva la organización colectiva de la sociedad. Creemos que alguien debe estar a cargo sino, nos dice ese cavernícola interno, ¡nos comerán vivos! Y es un instinto que en la era de los nómadas tenía sentido: sino te mantenías unido al grupo y obedecías lo que el cacique había determinado, te quedabas solo y ¡te comían vivo! Una versión actualizada de este razonamiento es cuando algunos economistas observan la economía ecuatoriana y alzan las manos y dicen, “Hay que promover y proteger la industria nacional, sino ¡habrá desempleo y más pobreza!”

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La decisión histórica de Obama sobre Cuba

El anuncio del presidente Obama sobre el cambio en la política de su país hacia Cuba es histórico. Dado el estatus osificado de la relación entre ambas naciones —congelada en el tiempo por décadas a pesar de la caída del Muro de Berlín y el fin de la Guerra Fría— la nueva actitud de Washington es significativa y bienvenida.

Las medidas anunciadas por Obama —un intercambio de espías que se encontraban prisioneros, un relajamiento de algunas restricciones económicas y para viajar, el inicio de discusiones para restablecer relaciones diplomáticas formales— van lo más lejos posible dentro del margen de acción que tiene el presidente sin requerir autorización del Congreso. Desde que se aprobó la Ley Helms-Burton en 1996, el levantamiento de las sanciones económicas más importantes, particularmente del embargo comercial y la prohibición que tienen la mayoría de los estadounidenses para viajar a la isla, requiere de la aprobación del Congreso. A diferencia de las anteriores medidas ad hoc hacia Cuba, las iniciativas económicas anunciadas por el presidente constituyen un cambio significativo de política, y parecen seguir de cerca las recomendaciones hechas en su momento por el Cuba Study Group en un estudio publicado el año pasado. 

Como parte del acuerdo, Cuba liberó al contratista estadounidense Alan Gross luego de cinco años de encarcelamiento. Gross fue arrestado mientras trabajaba para expandir el acceso al Internet de la comunidad judía de La Habana, un acto que las autoridades cubanas consideraron que “atentaba contra el Estado”.

La decisión del presidente Obama no debería ser controversial. La política de EE.UU. hacia Cuba es un fracaso a todas luces. No ha traído democracia a la isla y más bien le ha brindado una excusa al régimen de La Habana para presentarse como víctima de una agresión estadounidense. Además, ha servido de chivo expiatorio para explicar el deplorable estado de la economía cubana. Más aún, según reportes del mismo gobierno estadounidense, el embargo incluso compromete la seguridad nacional de EE.UU.

En cuanto a las medidas económicas, son importantes por su simbolismo, aunque limitadas en su probable impacto hasta el tanto Cuba mantenga en pie su fracasado sistema económico. El próximo Congreso estadounidense debería continuar lo que el presidente Obama inició, y levantar de una vez por todas el embargo comercial y acabar con la prohibición de viajes a Cuba.

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Problemas raciales y la esclavitud en EE.UU.

Recientes noticias sobre disturbios o problemas raciales en EE.UU. han reabierto la discusión sobre sus causas y, como siempre, el legado de la esclavitud aparece por detrás.

Comenta el profesor de economía de Stanford University, Thomas Sowell, en su libro The Quest for Cosmic Justice:

“En EE.UU., por ejemplo, muchos de los problemas sociales de la actual subclase negra son casi automáticamente atribuidos al ‘legado de la esclavitud’. La prevalencia de familias sin padres en los guetos negros, por ejemplo, ha sido en general explicada por la ausencia de familias legalmente constituidas bajo la esclavitud. Pero si uno va un poco más allá de la plausibilidad y la culpa para analizar los datos reales, emerge una perspectiva totalmente diferente”.

Esclavitud

“Hace cien años, cuando los negros estaban a tan solo una generación de la esclavitud, la tasa de matrimonios en la población negra de EE.UU. era levemente superior a la de la población blanca. La mayoría de los niños negros crecía en familias con padre y madre, aun durante la esclavitud, y por varias generaciones después. La caída catastrófica de la familia núcleo negra comenzó, como tantas otras catástrofes sociales en EE.UU., durante la década de los años 60. Antes de los 60s, la diferencia entre las tasas de matrimonio entre hombres negros y blancos nunca fe mayor a cinco puntos porcentuales. Sin embargo, hoy la diferencia es más de 20 puntos, y se amplía, aun cuando la familia núcleo también ha comenzado a declinar entre los estadounidenses blancos. Cualquiera que sea la explicación de estos cambios, están mucho más cerca del hoy que de la era de la esclavitud, aunque esto sea frustrante para aquellos que quieren ver los problemas sociales como melodramas morales”.

“La trágica y monumental injusticia de la esclavitud ha sido utilizada a menudo como una explicación causal de otros fenómenos sociales, aplicados tanto a negros como blancos en el sur de EE.UU., donde se concentrara la esclavitud, sin ninguna verificación de los hechos o comparación con otras explicaciones más mundanas. El hecho de que hay hoy un gran número de estadounidenses negros que no forman parte de la fuerza laboral ha sido también relacionado causalmente con la esclavitud. Pero, de nuevo, si vamos cien años atrás, vemos que la participación de los negros era relativamente superior que los blancos, y continuó así hasta más allá de la mitad del siglo XX. Si queremos saber por qué esto ya no es así, tenemos que mirar nuevamente a eventos y sucesos más cercanos a nuestros tiempos”.

“Todos podemos comprender, en principio, que incluso un gran mal histórico no explica automáticamente todos los males subsiguientes. Pero, usualmente procedemos en la práctica como si no comprendiéramos esto. El cáncer puede, por cierto, ser fatal, pero no explica todas las víctimas, ni siquiera la mayoría”.

Por cierto, aquí va una foto del profesor Sowell:

Thomas Sowell

Publicado originalmente en El Foro y el Bazar el 5 de diciembre de 2014.

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Justicia a la venezolana

Esta semana un juez venezolano acusó a la líder opositora María Corina Machado de conspirar para matar al presidente Nicolás Maduro. Si se le declara culpable, podría pasar hasta 16 años en prisión. ¿Puede ella esperar un juicio justo de parte del Poder Judicial de Venezuela?

En lo absoluto, según las conclusiones de una investigación dirigida por tres abogados venezolanos y publicada en un libro nuevo, El TSJ al servicio de la revolución< &em>. Según este documento, desde el 2005 el sistema judicial de Venezuela ha emitido 45.474 sentencias, pero ni una sola vez ha fallado en contra del Estado.

El destino de Machado, por lo tanto, depende totalmente de los caprichos de Maduro y su séquito. El precedente de Leopoldo López, otro líder de la oposición que está encarcelado desde febrero tras haber sido acusado de provocar incendios y conspirar, no indica un resultado favorable para Machado.

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Una agenda liberal para Costa Rica

Comparto con ustedes el discurso que di el 13 de noviembre en la cena anual de la Asociación Nacional de Fomento Económico (ANFE) donde me honraron con el Premio ANFE a la Libertad 2014:

Buenas noches.

Agradezco profundamente a la Asociación Nacional de Fomento Económico por el honor que me brindan al otorgarme este Premio ANFE a la Libertad. Lo recibo con mucha humildad y consciente de que mi trayectoria a favor de las ideas liberales palidece en comparación con la gente que me precede recibiendo este galardón; individuos de la talla de Rodolfo Piza Escalante, Alberto di Mare, Jorge Corrales, Cecilia Valverde, entre otros.

Quiero iniciar agradeciéndole también a la persona que me introdujo a estas ideas: Otto Guevara. Fue hace 16 años cuando, en mi primer año de universidad, le toqué la puerta para pedirle que me explicara eso del libertarismo. No fue una venta fácil, pero mi escepticismo inicial fue dando paso a un convencimiento cada vez más profundo, que luego desembocaría en convicción. Y fue precisamente un noviembre hace 16 años que Otto me abrió las puertas de su despacho para permitirme trabajar como su asistente ad honorem. Si no hubiera sido por esa oportunidad, hoy no estaría aquí con ustedes.

En estos 16 años en que he estado involucrado en la promoción de las ideas liberales, son muchos los amigos y las experiencias que he cultivado, tanto aquí en Costa Rica como en todas las Américas. Para mí es un gran honor compartir esta causa con ustedes, y quiero agradecerles a quienes con sus críticas y consejos han contribuido a enriquecer mis planteamientos. Tomo las palabras de Carlos Alberto Montaner sobre los liberales para resumir mi sentir: “No hemos alcanzado la victoria, y tal vez no la alcancemos nunca, pero ha valido la pena estar en la batalla. Ha sido hermoso estar en las trincheras”. Y, agrego, ha sido hermoso no solo por la satisfacción que brinda esta causa, sino también por la compañía.

¡Y vaya batalla en la que estamos! Los liberales costarricenses nos encontramos ante una coyuntura delicada en este 2014. Por un lado tenemos ante nosotros una administración en Zapote que abiertamente suspira por regresar el país a los años setenta, a un Estado que, en palabras del presidente Luis Guillermo Solís, llegue a ser “tan grande como sea necesario para manejar de forma eficaz la economía”. Sin embargo, ante nosotros también tenemos un modelo que, si bien abrió la economía costarricense en las últimas tres décadas, es profundamente mercantilista en su naturaleza.

La apertura económica que ha experimentado Costa Rica a partir de mediados de los ochenta nos ha dado un ritmo de crecimiento económico que se encuentra entre los más altos de América Latina. No obstante, las cifras oficiales indican que el país ha fracasado consistentemente en reducir la tasa de pobreza por debajo de la barrera del 20 por ciento. Según los últimos cálculos del INEC, la pobreza incluso aumentó en el último año y ahora afecta a más de un millón de costarricenses. Esto debe servir de prueba inequívoca del déficit social del modelo.

Una mirada detallada a las medidas de liberalización que se han implementado en los últimos 30 años revela el fuerte sesgo mercantilista de estas. Gobiernos sucesivos adoptaron regímenes monetarios, comerciales, fiscales y regulatorios que beneficiaron a sectores específicos a expensas de la población en general, especialmente de los más pobres.

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La caída de la libertad económica en EE.UU.

EE.UU. es la doceava economía más libre del mundo según Libertad Económica en el Mundo: Informe Anual 2014 (en inglés). Co-publicado la semana pasada por el Cato Institute y el Fraser Institute, este informe encuentra una relación sólida entre la libertad económica y el bienestar humano.

El ranking estadounidense es parte de un preocupante declive en la libertad económica que empezó hace más de una década. Por décadas, EE.UU. se encontró en el segundo o tercer lugar del índice. En 2000 se ubicó en la posición No. 2, aún así para 2005 se encontraba en la posición No. 8 y continuó su caída precipitosa hasta hace poco. En una escala que va desde el 0 hasta el 10, la calificación de EE.UU. ahora es de 7,81, comparado con 7,74 el año pasado, lo cual muestra una pequeña mejora. El nivel de libertad económica en EE.UU. es más bajo hoy que lo que era en 1980. Desde 2005, Canadá se ha ubicado en una posición más alta que EE.UU.

Los autores del informe indican que EE.UU. ha caído en las cinco áreas que ellos miden: el tamaño del Estado; el sistema legal y los derechos de propiedad; una moneda estable y sólida; la libertad de comerciar a través de las fronteras; y la regulación. Pero el indicador del Estado de Derecho (sistema legal y derechos de propiedad) ha visto el mayor declive y, como muestra el gráfico, este ha sido enorme.

El declive de EE.UU.
Declive en libertad económica de EE.UU.

El deterioro medido en el Estado de Derecho es consistente con el trabajo académico en ese campo y, según este informe, es el resultado del “creciente uso del derecho de expropiación para transferir propiedad a poderosos intereses políticos, las ramificaciones de las guerras contra el terrorismo y las drogas”, y otras violaciones a los derechos de propiedad. Dado que el Estado de Derecho es, por supuesto, una piedra angular no solo de la libertad económica sino de todas las libertades, y porque hay una relación fuerte entre la libertad económica y las otras libertades (civiles y políticas), todos los estadounidenses deberían estar preocupados con las conclusiones del informe.

Un deterioro del Estado de Derecho también debería preocupar a Hong Kong. Este es el territorio con el puntaje más alto en el índice, donde las recientes protestas resaltan el peligro que la interferencia de Pekín con el sistema legal (o incluso la percepción de que se de), constituye para las libertades y el éxito económico de Hong Kong.

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El Internet y el racismo en Cuba

El año pasado en Guayaquil, Ecuador, conocí a Fernando Palacio y a Dailén Rojas, quienes habían logrado salir de Cuba y experimentaban el mayor grado de libertad en Ecuador (en relación a Cuba) con la emoción de un niño que recién empieza a caminar. Cuando me reuní con ellos en un café para despedirme antes de que volvieran a Cuba, recuerdo que Fernando mostró mucho interés en enviarme artículos de él y de sus amigos para que sean difundidos en sitios Web o blogs. Le prometí que estaría atenta a sus correos. Dailén y Fernando nos explicaban a un grupo de guayaquileños lo que parecía un víacrucis de principio de los 90: conexión a velocidad tortuga, a tan alto costo en moneda convertible que a penas lograban conectarse unos 20 minutos por semana. Agréguele a esto que el gobierno cubano censura el acceso a muchas páginas entonces Dailén y Fernando acuden a una embajada para poder tener un acceso más libre al Internet.

Eroisis Gonzales Soares

Les cuento todo esto porque esta semana recibí un correo de Fernando en el que me envía un artículo de su amiga Eroisis Gonzales Suares (en la foto) que les quiero dejar copiado aquí. En este artículo Eroisis llama la atención sobre algo que curiosamente recibe escasa o nula atención en la prensa internacional: el persistente racismo dentro de la isla.

Cuba: Tema racial y sociedad civil

En Cuba el tema racial sigue siendo una gran problemática social, cultural y política. Los negros y mulatos cubanos han sentido en carne propia la exclusión social. El tema del racismo es uno de los más escabrosos en el actual contexto sociológico del país.

Resulta claro que un estado totalitario no puede enarbolar ni legislar la práctica de las reivindicaciones específicas de un grupo social, cuando la filosofía política y jurídica del poder se basa en la discriminación de la ciudadanía por criterios ideológicos, políticos, económicos y hasta religiosos. Por ende, abrir la discusión del problema negro, permitirles organizarse para abogar por sí mismos, agrietaría la estructura del sistema totalitario, además otros grupos sociales podrían emerger al escenario político o al menos al civil.

En la mayor de las Antillas, el tema racial es uno de los que menos se debaten, por la falta de información que tiene la población o por la falsa forma de pensar que la élite gobernante cubana ha creado en toda la sociedad de que en no existe el racismo y que no hay ni negros ni blancos y que todos somos mestizo. Tenemos que darnos a la tarea como sociedad civil y luchadores de los derechos humanos de trabajar duramente para abrir el debate racial y sobre las formas de discriminación, utilizar el mismo en cada calle, con cada ciudadano y demostrarles que si es real la existencia de este flagelo en nuestro país.

Uno de los principales inconvenientes que tiene nuestra sociedad civil, a la hora de abordar este tema, es la manipulación del gobierno, ya que cuando se realiza cualquier campaña sobre el mismo, surgen estereotipos que en la mayoría de las veces responden única y exclusivamente a experiencias particulares. Hoy la población cubana no divisa de forma espontánea el problema racial como una de sus prioridades, lo ve como algo normal que surgió de nosotros y que debe continuar.

El problema racial cubano y sus formas de discriminación es mucho más grave y serio de lo que parece, mientras el mismo continúe encasillado, nunca se podrá ver en su justa dimensión, a menos que se aborde el tema con una visión capaz de proyectarnos hacia el futuro, solo así se podrá encontrar soluciones realistas y practicas al problema, cualquiera que sea su naturaleza. No se puede salvar a ninguna raza si primero no se salva a los seres humanos.   

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El cuento de los salarios mínimos

Un salario mínimo que sirva de referencia para que aumenten todos los salarios es una de las causas de inflación y desempleo, como en México en los años 80 y en Argentina durante muchas décadas, por citar algunos ejemplos. Al convertirse en un aumento generalizado por ley, que afecta todos los niveles de salarios, no solo a los mínimos, pues todos los salarios se manejan al aumentar el mínimo, genera el despido de quienes no tienen una productividad mayor a ese salario o que el mayor costo de ese salario se traslade a los consumidores mediante un aumento de precios.

En ningún país del mundo los aumentos de salarios por decreto han incrementado los niveles de vida de la mayoría de los trabajadores. Si eso fuera posible, ya no habría pobres en el mundo, simplemente un gobierno con un poder equiparado al de Jesucristo al multiplicar los panes, podría reducir la pobreza mediante leyes y lograr que milagrosamente aumentaran los salarios.

La única fuente real para elevar los salarios reales de los trabajadores, no solo los nominales, es el incremento de la productividad del trabajador al que se le aumenta el salario, no la productividad promedio, que es solo un indicador macro. Y para aumentar la productividad es necesario invertir en mejores maquinarias y capacitación de los candidatos a utilizarlas. Un trabajador con una máquina o tecnología a su disposición y capacidad de manejarla, son las únicas fuentes estructurales de aumento de salarios.

Todo político, funcionario o candidato que prometa un aumento de salario por ley o decreto, ignora cómo funcionan las leyes y mecanismos económicos o parte de la premisa de que quienes lo escuchan son ignorantes. Les quiere hacer creer que si él llega a ser legislador o Presidente los salarios aumentarán. El cuento de los salarios mínimos sirve para ganar votos no para mejorar el nivel de vida de los trabajadores.

Si realmente un político, funcionario o legislador quiere ayudar a elevar los salarios reales, tienen que crear leyes que impulsen la inversión en maquinaria, tecnología y capacitación, que se traduzcan en la creación de empresas que ofrezcan más empleos y mejores salarios. Cualquier política que no genere incentivos para la inversión, la capacitación y una mayor creación de empresas son cuentos chinos, aunque ya no es válido ese dicho, pues los chinos ya no creen en esos cuentos.

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Adam Smith y las dos páginas más memorables de economía

Adam Smith

Si tuviera que elegir las dos páginas más memorables y relevantes que se hayan escrito en toda la historia del pensamiento económico creo que elegiría las del Libro IV, Capítulo II de La Riqueza de las Naciones [(1776) Liberty Fund 1982], páginas 456 y 457.

Hay tantas cosas en esas dos páginas que tal vez ningún otro texto haya podido aportar tantos temas como los que allí aparecen en algunos pocos párrafos. Empieza la página 456 con la famosa frase sobre la “mano invisible”, explicando que existe allí un “orden espontáneo” que lleva a que las acciones individuales motivadas aunque sea por el interés personal, terminan contribuyendo a un fin que no era parte de su intención. Persiguiendo su propio interés (que puede incluir la preocupación por el bienestar de otros), promueve más el bien de la sociedad que si se lo hubiera propuesto. Ya con eso sólo, por supuesto, ha pasado a la historia. El tema va más allá que una mera metáfora sobre una “mano invisible”. Carlos Rodriguez Braun señala con muy buen criterio que en verdad es engañosa porque no hay allí ninguna mano, ni siquiera invisible, sino que son los incentivos de cada uno por los que para obtener lo que queremos tenemos que ofrecer a los demás algo que ellos necesiten y valoren. Pero es la magia de que allí, en el mercado, se ordenan las acciones de todos de una forma que termina beneficiándonos como no lo podríamos hacer si actuáramos con esa intención (por ejemplo, planificando la economía hacia un supuesto bienestar general).

Esta es una de las contribuciones más importantes que se hayan realizado a las ciencias sociales: la existencia de ciertos órdenes espontáneos donde las partes componentes se acomodan a sí mismas y no hay nadie que las acomode en un cierto lugar. Esos órdenes espontáneos incluyen además de los mercados, al lenguaje, la moral, la moneda y otros. En el párrafo siguiente plantea la cuestión del conocimiento local, algo que luego Hayek profundizaría en su artículo “El uso del conocimiento en la sociedad” (en inglés). Allí dice, precisamente, que cada individuo “en su situación local” juzgará mucho mejor cómo invertir su capital que cualquier “político o legislador”.

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En memoria de Carlos Ball

Carlos Ball

Lamento informarles que el periodista venezolano y académico asociado del Instituto Cato, Carlos Ball, falleció la semana pasada. Tenía 75 años. Carlos fue un campeón de la libertad y un viejo amigo de muchos de los que conformamos el movimiento de la libertad en las Américas. Su vida fue un testimonio sobre el poder de las ideas y la vivió con un firme apego al liberalismo clásico.

Carlos fue co-fundador de CEDICE, un centro de investigaciones liberal en Caracas que celebró su aniversario No. 30 este año y con el que Cato ha trabajado de cerca durante muchos años (y que ha sido severamente acosado por el régimen chavista). Durante los ochenta, Carlos fue el editor de El Diario de Caracas, un periódico importante que fue crítico de las políticas estatales. Fue cuando Carlos representó a los periodistas venezolanos en una conferencia de la Asociación Inter-Americana de Prensa en 1987 en San Antonio, Texas y denunció los ataques a la libertad de prensa del entonces presidente Lusinchi, que Lusinchi exigió que Carlos sea despedido del periódico, requiriendo esto para la renovación del popular canal de televisión RCTV —parte de la misma empresa de medios de comunicación. Carlos fue despedido del periódico, el gobierno le formuló cargos penales y el juez que presidía el caso le dijo “Tengo instrucciones de arriba”. En ese momento Carlos abandonó Venezuela, mudándose a la Florida donde viviría el resto de su vida. RCTV recibió una licencia de 20 años. Fue la expiración de esa licencia en 2007 —que Hugo Chávez se negó a renovar, cerrando así el canal de televisión— que desencadenó una masiva protesta estudiantil en contra del gobierno ese año (Como resultado de esto, Chávez perdió un referéndum constitucional y desaceleró temporalmente su acumulación de poder).

La idea de que Venezuela estaba condenada a repetir tales experiencias y que el país pronto perdería más libertades si la libertad económica no era también respetada era un tema recurrente en los escritos de Carlos. En esto, él estaba dentro de un grupo muy pequeño de intelectuales venezolanos que desde hace décadas advirtieron en contra de la ideología del socialismo que predominaba en el sistema político y en gran parte de la sociedad venezolana. De hecho, con mucha razón él percibió al régimen de Hugo Chávez como una extensión lógica, aunque más extrema, de lo que había sucedido antes. “Chávez”, escribió, “ha profundizado, acelerado y exacerbado la corrupción, la concentración del poder, la violación de los derechos de propiedad” y el poder de la burocracia sobre la vida de la gente. En un ensayo de 1992, Carlos escribió que “la fecha fatal” para su país fue enero de 1976, cuando el presidente Pérez nacionalizó la industria petrolera. Eso “significó un cambio radical; por primera vez desde la muerte del General Gómez [1935], el poder político y económico residía nuevamente en las mismas manos: en las del jefe de Estado”.

Después escribiría: “Sin esa concentración de la riqueza nacional en manos políticas, Chávez jamás hubiera podido cubanizar a Venezuela porque fue el poder económico del petróleo lo que permitió al gobierno aplastar la libertad individual de los venezolanos”. Qué tanta razón tuvo.

En 1991, Carlos creó AIPE —la Agencia Inter-Americana de Prensa Económica— que distribuía artículos de los liberales clásicos más destacados de la región a los periódicos más importantes de Latinoamérica. También tradujo y distribuyó artículos de Milton Friedman, Gary Becker, James Buchanan y otros académicos distinguidos, introduciendo también a estos pensadores a un sinnúmero de lectores latinoamericanos. En el sitio Web en español del Instituto Cato (elcato.org) fuimos capaces de crear una página especial de Milton Friedman compuesta de una colección de artículos de Friedman, la mayoría de los cuales vinieron de AIPE. De hecho, cuando creamos elcato.org en 1998, AIPE proveyó gran parte del material que publicábamos. También proveyó un modelo que pronto adoptaríamos de publicar artículos en la región que luego colgaríamos en la página web. Para cuando Carlos cerró AIPE en 2010, había distribuido 8.788 columnas de opinión de 734 autores. El siguiente año, la Hoover Institution de Stanford University incluyó la colección completa de artículos en sus prestigiosos archivos.

El largo y trágico declive de Venezuela hacia el autoritarismo y el retraso económico lamentablemente le han dado la razón a las opiniones de Carlos. Pero como se volvió evidente para mi en una visita a Caracas hace unos meses, la erupción de protestas estudiantiles masivas y pacíficas este año muestra una nueva apreciación de la libertad entre los venezolanos. Como dijo María Corina Machado —una importante líder de la oposición que explícitamente defiende las libertades económicas, políticas y civiles— en el evento de CEDICE al cual yo asistí, el país claramente ha cambiado este año y la gente, como nunca antes, está demandando un rango amplio de libertades. CEDICE está jugando un papel importante en ese cambio y es parte del legado de Carlos Ball.

Puede leer muchos de los artículos de Carlos en español aquí y algunos artículos de él en inglés aquí.

Hace algunos meses, le envié a Carlos un artículo que escribí sobre Venezuela y que fue publicado en El Comercio (Perú). Él respondió con entusiasmo y ánimo, despidiéndose con un “¡Viva Cato!” Extrañaré a Carlos.

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