Los Panamá Papers y los paraísos e infiernos tributarios

Como en una película de suspenso en el momento menos pensado la bomba explotó por la investigación llamada los Papeles de Panamá.

El periódico alemán Süddeutsche Zeitung en asociación con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación —más de 100 medios de comunicacion— efectúo la investigación que ha sacado a luz las actividades de la empresa Mossack Fonseca, firma panameña especialista en crear compañías offshore para sus clientes.

El suceso al igual que una película tiene villanos y héroes. En esta los buenos son los periodistas que han destapado lo oculto. Entre los malos usuales está Vladimir Putin y sus amigos. 

Pero también han aparecido villanos inesperados. Nombres como Lionel Messi, futbolista del Barcelona FC y Sigmundur Gunnlaugsson, Primer Ministro de Islandia. Gunnlaugsson recientemente dimitió a su cargo después que 10.000 personas se manifestaran en su contra ante los señalamientos de finanzas fraudulentas.

Con esa protesta pública se manifiestan los verdaderos protagonistas de la historia: la población. 

La opinión pública parece condenar a cada persona cuyo nombre figure dentro del escándalo de los Papeles de Panamá, sin importar si su dinero ha sido bien habido o no. La población olvida que si una persona ha ganado honradamente su dinero, puede hacer con éste lo que desee. Eso incluye enviarlo al territorio que considere mejor para sus intereses.

Aquí es donde el guíon de esta película empieza a ser confuso y queda a discreción de los protagonistas juzgar a los héroes y villanos sobre el uso de los paraísos e infiernos tributarios. 

Usar un llamado “paraíso tributario” para crear una empresa es una acción totalmente legal.

El incentivo para crear una empresa es que esta rinda ganancias. En algunos países corre el riesgo que caiga en manos de presidentes arbitrarios quienes de un día para otro pueden notificar su expropiación. Tal vez no pase algo tan drástico, pero una empresa puede estar inscrita en un país donde los gobernantes cambian las reglas de juego. De poder hacerlo, ¿no quisiera cualquier persona inscribir su empresa en un lugar más estable?

¿Será que son ilegales estas acciones? ¿Se puede condenar moralmente a una persona que ha decidido legalmente usar su dinero de la manera que mejor le plazca?

Estas son las preguntas que el guion de esta película no contesta a simple vista. La investigación estima que más de 214.000 compañías en aproximadamente 200 países han utilizado los servicios de Mossack Fonseca. Nadie niega que muchas de ellas lo hayan hecho para ocultar dinero obtenido fraudulentamente. Pero, ¿se puede asegurar que el 100% de estas compañías han creado empresas offshore para ocultar movimientos ilícitos?

Como todo en la vida, dependiendo el uso que se le dé a una herramienta esta puede ser buena o mala. Las sociedades offshore en sí mismas no son poco éticas o ilegales. Esto parece ser olvidado por la opinión pública y por muchos de los reportajes periodísticos que inundan la red. Usar una sociedad offshore para lavar dinero u ocultar transacciones con criminales sí es incorrecto.

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Utilitarismo vs. principios

El 2007 estando en Caracas le pregunté a alguien qué opinaba de la decisión de Hugo Chávez de prohibir las telenovelas en su país. Yo esperaba una respuesta principista, pero lo que me contestó el señor fue que a él no le gustaban las novelas así que le parecía bueno lo hecho por el gobierno. Semanas más tarde, en Quito le pregunté al recepcionista del hostal su opinión sobre la decisión del presidente Rafael Correa de expulsar a los diputados opositores del Congreso. Nuevamente la respuesta fue decepcionante: los diputados de la oposición eran corruptos así que le parecía bien que los expulsen violentamente y se apoderen del Congreso.

A menudo escucho a la gente protestar por el egoísmo de los políticos, por su falta de principios y su tendencia a pensar en su propio bienestar antes del bienestar de la nación. Sin embargo los ejemplos anteriores muestran que la gente común no es muy diferente a los políticos, y que la gente no toma decisiones en base a principios universales, ni pensando en el bien común sino en el propio interés. Cuando en política apoyamos a candidatos o acciones, solamente en base a la utilidad que nos genera, y no a su justicia, entonces estamos permitiendo el ascenso de dictadores, mientras sus ideas concuerden con las nuestras. Si estamos de acuerdo que un gobierno prohíba la carne porque somos vegetarianos, o que prohíba los rábanos porque a nosotros nos desagrada su sabor, o el cigarrillo porque nos molesta el humo, estamos actuando en base a nuestra utilidad y conveniencia dejando de lado los principios y valores para juzgar la idoneidad de los políticos y sus acciones.

La actitud utilitaria, por cierto no es exclusiva de gente pobre o de baja educación. Entre los más ricos y mejor educados abundan quienes quieren protección del Estado, a través de subvenciones, barreras arancelarias, protección de monopolios, accesos preferenciales al crédito y una serie de privilegios. La premisa de privatizar las ganancias y socializar las pérdidas es común entre los dueños de empresa.

Los políticos actúan de acuerdo a los incentivos de los votantes. Si los votantes demandan populismo, populistas tendremos. Si el votante elije de acuerdo a su utilidad inmediata y sacrifica los principios, si no demanda que los políticos actúen con honestidad, capacidad, justicia y apego a la ley, no puede esperar que los políticos sean honestos, capaces y justos.

Santa Cruz de la Sierra, 27/03/16

Petrolandia

Empezó el año 2015 y sonaron las alarmas: el precio del petróleo se desplomaba[1] y Petrolandia, cuyos ingresos del Gobierno dependían de este commodity, se empezó a inquietar.

Petrolandia estaba dolarizada lo cual la inmunizaba de devaluaciones del Gobierno, pero mantenía su moneda fuerte. En los países vecinos se depreciaban sus monedas, lo que hacía que las exportaciones de Petrolandia fueran rechazadas por precio en el mercado internacional. Otros commodities producidos en Petrolandia empezaron a bajar de precio: bananeros, floristas y camaroneros comenzaron a verse afectados. Así, la lista de shocks externos por enfrentar era larga y alarmante, pero Petrolandia tenía todo bajo control.

Lo primero que hizo fue incrementar los créditos para importar bienes de capital, como maquinaria, aprovechando los bajos precios de los países vecinos por la depreciación de sus monedas y la apreciación del dólar. De esta manera, el sector agrícola se benefició con nuevos factores de producción y a pesar de la situación internacional, se intentó fomentar el sector exportador. Se mencionó que la situación regional hacía que las exportaciones no fueran tan competitivas en el mercado internacional, sin embargo, la idea de adquirir a bajo precio bienes de capital era prepararse hasta que se estabilicen los mercados. No quedó más que competir por calidad, negociar acuerdos comerciales y buscar nuevos clientes y socios comerciales. Fue un duro comienzo, pero valió la pena.

Petrolandia redujo la carga tributaria y eliminó el ISD, facilitó el pago de los impuestos y flexibilizó el mercado laboral, reduciendo así el costo de hacer negocios. Eliminó las salvaguardias, las cuales hasta entonces habían reducido las importaciones en el 34%[2] lo que favoreció tanto a importadores como a exportadores. Con estas medidas, bajaron de precio los materiales de construcción lo que fomentó nuevos proyectos que, además de crear riqueza, dio trabajo a muchos, con contratos flexibles. El sector privado creció y con él la industrialización y la innovación. Finalmente se comprendió que una balanza comercial positiva no era un factor determinante en el crecimiento económico como para tomar medidas que eviten un déficit no tan pernicioso.

Cuando en el 2015 Petrolandia previó que la caída del precio del petróleo era inminente y que por ende los ingresos fiscales disminuirían, el Gobierno disminuyó el presupuesto del Estado drásticamente para el 2016. Esto incrementó el desempleo puesto que muchos de los empleados públicos quedaron sin trabajo. Sin embargo, el sector privado se encargó de emplear a la gran mayoría de este personal gracias a la inversión nacional y extranjera y ocuparon puestos en nuevos sectores. Petrolandia, para los inversionistas, era de todas las opciones la más atractiva: vigorosamente dolarizada, laboralmente flexible, tributariamente manejable y comercialmente abierta.

El Gobierno, con menos gasto, logró reanudar inversiones sociales que había pausado por los shocks externos. Con el tiempo, Petrolandia logró estabilizarse y entendió que los esfuerzos debían enfocarse en la estabilidad de la nación, no del Gobierno; y que era posible dinamizar la economía independientemente del precio del petróleo. La economía se robusteció y comenzó a deberle su nombre a la fuerza de una piedra.

¿Suena familiar? Este puede ser Ecuador en el 2016. Pero el tiempo corre en contra, pues las oportunidades son como petróleo en manos equivocadas: se esfuman.

Publicado originalmente en El Universo (Ecuador) el 28 de marzo de 2016.

Fuentes:

[1] El petróleo cae y complica la economía de Ecuador este 2015. El Universo (Ecuador). Enero 4, 2015.

[2] Ecuador redujo sus importaciones un 34% a un año de vigencia de las salvaguardias. América Economía. Marzo 12, 2016.

Su elección de pareja y la desigualdad

Los llamados “progresistas” o “socialistas del siglo XXI” suelen, a menudo, recordar a concepciones profundamente conservadoras. Por ejemplo, considere al profesor invitado de la FLACSO en Ecuador, Fander Falconí (también ex canciller del gobierno de Rafael Correa) y su reciente comentario en Twitter acerca de cómo otro factor que genera desigualdad es la “homogamia” –que los ricos y más educados se casan entre ellos. Leyendo esos comentarios y, conociendo el mensajero, hay que prestar atención porque hay quienes comparten sus ideas en el poder y se les podría ocurrir limitar todavía otra libertad individual: la de elegir libremente con quién casarse.

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Pero dado que Falconí cita como fuente de su interesante descubrimiento de la homogamia a Branko Milanovic, es de esperar que no sufra tanto porque hay gente que elige libremente casarse con alguien de su mismo alto nivel de ingreso y educación, cuando se entere de la buena nueva que el mismo autor nos dio en un estudio publicado a fines de 2013. En ese estudio Milanovic y Christopher Lakner concluyen que la desigualdad ha caído a nivel mundial durante los 20 años entre la caída del Muro de Berlín y 2008.

En una reseña de este estudio publicada en el New York Times, el economista Tyler Cowen concluyó:

“el verdadero igualitarista debería seguir la inclinación del economista de buscar políticas que maximicen la riqueza, y eso implica preocuparse menos acerca de la desigualdad dentro de la nación.

Si, podríamos considerar revisiones a los actuales debates acerca de la desigualdad. Pero los igualitarios con conciencia global deberían ser más optimistas acerca de la historia reciente, reconociendo que el capitalismo y el crecimiento económico continúan desempeñando su papel histórico como los mayores y más efectivos igualadores que el mundo ha conocido”.

Lo bueno de ser optimistas acerca del progreso humano es que nos mantiene apegados a los hechos y evitamos sufrir por libertades legítimas de las cuáles hoy afortunadamente goza la mayor parte de la humanidad. En este caso, la libertad para elegir con quien pasar el resto de tu vida.

El ABC de la educación son los modales

Recuerdo una de las tantas conversaciones que mantuve con el gran Leonard Read en su oficina de la Foundation for Economic Education, cuando trabajaba en la tesis para mi primer doctorado, becado por esa benemérita institución, en 1968. Siempre me beneficié enormemente con sus consejos y reflexiones.

En la oportunidad a que me refiero destacó la importancia y la necesidad de reiterar conceptos sobre los fundamentos éticos, económicos y jurídicos de la sociedad abierta hasta que se comprendieran y adoptaran. Al fin y al cabo —con humor traía a colación el conocido aforismo— “para novedades, los clásicos”, lo cual desde luego no desmerece las nuevas contribuciones que se acoplan a la línea argumental a favor de la libertad y el respeto recíproco. En esta misma dirección tengo presente que en ESEADE Pascal Salin entonces en la Universidad de París IV, comenzó una conferencia con una pregunta retórica “¿prefieren que sea original o que diga lo que creo es la verdad?”. En este sentido, ahora en gran medida vuelvo sobre lo que escribí hace años sobre la importancia de los buenos modales.

“El hábito no hace al monje” reza un conocido proverbio a lo que  Jacques Perriaux agregaba “pero lo ayuda mucho”. Las formas no necesariamente definen a la persona pero ayudan al buen comportamiento y hace la vida más agradable a los demás.

Hoy en día, en gran medida se ha perdido el sentido del buen hablar. En primer lugar, debido al uso reiterado de expresiones soeces. Las denominadas “malas palabras” remiten a lo grotesco, a lo íntimo, a lo repugnante y a lo escandaloso. Los que no recurren a esas expresiones no es porque carezcan de imaginación, es debido a la comprensión del hecho de que si se extiende esa terminología todo se convierte en un basural lo cual naturalmente se aleja de la excelencia y las conversaciones bajan al nivel del subsuelo. Por su parte, los términos obscenos empobrecen el lenguaje y como éste sirve para pensar y para la comunicación, ambos propósitos se ven encogidos y limitados a un radio estrecho.

Entonces, aquello de que “el hábito no hace al monje, pero lo ayuda mucho” pone en evidencia una gran verdad y es que las apariencias, los buenos modales y, en general, la estética, tienen una conexión subliminal con la ética. Cuanto más refinados y excelentes sean los comportamientos y más cuidados los ámbitos en los que la gente se desenvuelve, más proclive se estará a lograr buenos resultados en la cooperación social y el indispensable respeto recíproco como su condición central.

Esto  no significa que un asesino serial pueda estar encubierto y amurallado tras aparentes buenos modales, significa más bien que se tiende a reforzar y a abrir cauce al antes mencionado respeto recíproco. Se ha dicho en diversas oportunidades que en la era victoriana había mucho de hipocresía, lo cual es cierto de todas las épocas pero no cambia el hecho de que en esa etapa de la historia el ocultamiento de lo malo traducía un sentido de vergüenza que luego se perdió bajo el rótulo de la sinceridad que pusieron al descubierto las inmoralidades más superlativas con la pretensión de hacerlas pasar por acciones nobles.

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Arte que conquista la libertad

Mural Danilo Maldonado UFM

Danilo Maldonado, El Sexto, plasmó su huella en la ciudad de Guatemala al pintar un gigantesco graffiti en las instalaciones de la Universidad Francisco Marroquín (UFM). La obra de arte se titula “La libertad por medio del conocimiento” y en ella Maldonado evoca la relación entre la educación y la libertad.

Maldonado es parte de los defensores de derechos humanos y libertad que han tomado el arte en sus manos para expresar su opinión en contra del régimen castrista.

Los gobiernos totalitarios dictan la educación de una población. También hacen lo posible por controlar qué dicen los individuos, cómo lo expresan y cuáles son sus vías de comunicación. Al coartar el arte y la educación —dos alas que forman la mente de los individuos— una población está atada.

La obra fue develada el lunes 14 de marzo en la UFM. En el evento Maldonado criticó a los gobiernos comunistas y el adoctrinamiento a los niños desde una edad temprana por medio de todo tipo de símbolos. Uno muy notorio es que los niños siempre levantan banderas en las escuelas. “No veo justo que un niño tenga que estar cargando una bandera con una carga política específica; porque un niño no sabe nada, solamente sabe de belleza, de amor”, expresó el autor.

Las obras de los artistas que se expresan en contra de sus gobiernos están llenas de simbolismos. En el caso de La libertad por medio del conocimiento, las cadenas expresan la realidad de una población cuando carece de educación y sufre el yugo de los regímenes totalitarios. Las alas, la manera en que la educación libera a las personas.

A lo largo de la historia los gobiernos han censurado, perseguido y asesinado a artistas que por medio de sus obras —pinturas, libros, ensayos, canciones— critican el statu quo. En las décadas de 1920 y 1930 Stalin encarceló a 2000 artistas, Hitler dejó en manos del Ministerio de Propaganda toda forma de expresión artística. En palabras de George Orwell son sociedades en las que “solo una opinión es permisible en cualquier momento”.

En el libro Por qué la libertad, Sarah Skwire, miembro del Liberty Fund, escribió un ensayo titulado “Sin libertad, no hay arte: Sin arte no hay libertad” en el que explica el rol de las expresiones artísticas como crítica al poder. La autora cita al músico y liberal Lindy Vopnfjord; “El deseo de la libertad es la fuerza creativa más potente del artista; por eso, incluso en los lugares más opresivos se produce el arte más hermoso y poderoso”.

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Un segundo tiempo complicado

Se cumplieron los primeros dos años del mandato de la presidente Bachelet y se hacen alusiones a cómo será el “segundo tiempo” de este gobierno. Pero, ¿cómo va el resultado hasta el primer tiempo en términos económicos? La principal preocupación es el déficit fiscal, que cerró en alrededor del 2,2% del PIB en el 2015. Luego de una reforma tributaria polémica, son más las inversiones que se ahuyentan que los recursos que se suman. Esto queda evidenciado con los dos años consecutivos de confianza empresarial negativa según el Indicador Mensual de Confianza Empresarial (IMCE) elaborado por Icare y la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibañez. También se observa el deterioro en la Encuesta de Expectativas Económicas (EEE) elaborado por el Banco Central, revelando un escenario de debilidad por tercer año consecutivo. Hay que ser honestos, el partido va 1 a 0 abajo.

Ante una evidente situación de déficit complicada, Bachelet decide realizar cambios en el equipo. Así en el primer tiempo se realizan varias modificaciones. Una de los cambios más prometedores fue el del Ministro de Hacienda. Sale Alberto Arenas y entra Rodrigo Valdés. Sin lugar a dudas, el actual ministro aporta su cuota de realismo al partido. Es plenamente consciente que el gasto público debe moderarse. El problema es que un ajuste de US$540 millones no parecen ser suficientes para revertir la situación. Que quede claro, la culpa no puede caer exclusivamente sobre Valdes. Esto es un equipo y por más consciencia que tenga el ministro de Hacienda, necesitará el apoyo del gobierno el cual no siempre es fácil de consensuar.

No sólo se va perdiendo el partido, sino que además se debe jugar en una cancha complicada. El escenario internacional no ayuda y esto hace que sea aún más difícil dar vuelta el resultado. Sin embargo, lo más inexplicable de todo es que la Nueva Mayoría decida dejar a los mejores jugadores en el banco: los emprendedores. Si hay algo que logró mostrar Chile en las últimas décadas, es que con reglas de juego claras y libre comercio se puede ir disminuyendo la pobreza. Con un escenario como ese, los emprendedores salen a la cancha con inversiones y generan puestos de trabajo impulsando la economía. Con este gobierno, sucede exactamente lo contrario. Las polémicas reformas no hacen más que ahuyentar a los emprendedores. En resumidas cuentas, se va perdiendo el partido y en una cancha difícil. Esperemos que en el segundo tiempo, este resultando no acabe en goleada.

A una mente que nunca estuvo en alquiler

Hace demasiados meses que este espacio lo he dedicado a exponer mis quejas y críticas sobre la constante —y por ocasiones insultante— mediocridad de nuestra gestión pública y lo vergonzantes que son las reacciones típicas de la oposición en el país. Por tanto, quiero hacer referencia hoy a quienes recorren un camino diferente y se han embarcado en la aventura emocionante del ejercicio de un espíritu crítico.

Hace una semana, en la ciudad de Guatemala falleció un mentor y un gran amigo. El valiente académico y exrector de mi Alma Mater (la Universidad Francisco Marroquín), Giancarlo Ibargüen Segovia, cedió tras años de lucha a una enfermedad degenerativa y nos ha dejado de acompañar.

Durante toda su vida, Giancarlo fue un admirable defensor de los ideales de libertad y nunca titubeó a la hora de pelear por que usted y yo podamos hacer pleno uso de la soberanía sobre nuestras vidas y nuestros recursos. Además, lo hizo con una sonrisa en el rostro y una mente, como diría Rush en su canción Tom Sawyer, que nunca estuvo en alquiler.

Giancarlo le declaró la guerra a la mediocridad y en toda iniciativa en la que participó dio el cien por ciento de sí mismo. Él era un guerrero y caminó toda la vida eligiendo la consistencia y pidiéndonos no claudicar y nunca abandonar nuestros ideales, en un mundo donde ser constante es generalmente superado por ser popular.

Yo le conocí cuando entré a la Universidad y aun sabiendo que era un laureado intelectual, siempre sentí la confianza de abordarlo y expresarle mis dudas sobre cualquier tema. Giancarlo nunca siguió el sendero de la arrogancia o la prepotencia que puede conllevar el conocimiento. En cambio, practicaba constantemente la humildad y honestidad intelectual, y quienes lo conocimos y compartimos con él tenemos la responsabilidad de continuar su lucha por la libertad y su búsqueda de la excelencia. Mientras descansa en un lugar mejor, Giancarlo Ibargüen puede estar tranquilo pues su mensaje está siendo retomado por quienes quieren defender la autonomía del individuo.

Una prueba de ello es lo que está sucediendo en Costa Rica. Cansados del secuestro que los sectores tradicionales han hecho de la palabra libertad, un grupo de profesionales ha decidido lanzar su propio vehículo para lograr significativos avances en el largo camino de apartar al Estado de sus intervenciones innecesarias en nuestras vidas.

La Plataforma Liberal Progresista es un valiente esfuerzo por alcanzar la consistencia y ofrecer una alternativa a los ticos que consideran que las amenazas a sus libertades y a su prosperidad pueden venir de todos los colores políticos.

En sus primeros meses, esta plataforma ha realizado audaces críticas a temas que el “mainstream” político no se atreve a discutir con argumentos técnicos, fuera de ideas moralistas o emocionales: posible legalización de algunas drogas, la igualdad matrimonial o el desmantelamiento de las redes de clientelismo que enriquecen a sectores ineficientes.

Además de sacudir su vetusto sistema, buscan elevar el estándar de exigencias del ciudadano tico. Como dice Silvia, una buena amiga e integrante de la plataforma, esta “es una oportunidad para sentirme representada en el escenario político nacional”. ¿Cuántos salvadoreños quisiéramos lo mismo?

La Plataforma Liberal Progresista ha demostrado que es posible y deseable seguir la clave provista en su momento por Giancarlo Ibargüen: “¿Cómo acertar? Aférrense siempre a la libertad”.

A Giancarlo, nuestros agradecimientos por un vida inspiradora y por ser un ejemplo para los que, sin importar sus ideas, actúan de acuerdo a su mensaje: “Caminen siempre con dignidad (…) sabiendo que viven una vida coherente con sus principios”. A Silvia y la Plataforma Liberal Progresista, quienes amamos la libertad dentro y fuera de Costa Rica les deseamos el mayor de los éxitos. Ojalá que su consistencia sea contagiosa en la región.

Y a los políticos de nuestro país, ojalá que en algún momento se comprometan a dejar la senda del lugar común, la crítica absurda y maniqueísta y la insultante mediocridad. ¡Tomen buenos ejemplos!

Publicado originalmente en El Diario de Hoy (El Salvador) el 15 de marzo de 2016.

El problema es la causalidad

El reciente discurso de Mauricio Macri para abrir las sesiones ordinarias del Congreso dejó algo de esperanza respecto de la normalización de la economía y el sinceramiento de las variables macroeconómicas. Entre otros puntos, el Presidente de la Nación prometió déficit fiscal cero para su cuarto año de mandato, lo que está directamente relacionado con la baja de la inflación.

Macri pretende alcanzar el equilibrio fiscal corrigiendo parcialmente el sobre-empleo público y el exceso de subsidios, pero también con una mejora de la recaudación tributaria, que aumentaría una vez que la economía argentina retorne al crecimiento económico.

Aquí es donde aparece el problema de causalidad. El crecimiento económico depende de la inversión, pero es ilusorio pensar que ésta aumentará en un país con 7 % de déficit fiscal e inflación por encima del 30%. El equipo económico se propone reducir el déficit y con ello la inflación a partir de la mayor inversión, cuando en realidad la inversión será consecuencia –y no causa– de resolver los problemas macroeconómicos.

En el debate sobre shock o gradualidad de las políticas públicas, la causalidad es un argumento fundamental. El gradualismo promete equilibrios fiscal, monetario y cambiario para 2019, pero si es así, sólo el próximo gobierno podrá observar un retorno al crecimiento y a la generación genuina de empleo.

El diagnóstico que Macri ofreció en su discurso muestra a un paciente realmente enfermo. Me parece que las medidas para atacar estos males deben acelerarse.

Publicado originalmente en el blog Punto de Vista Económico (Argentina) el 14 de marzo de 2016.

De la mano de Macri, Argentina se inserta en el mundo

Ciertamente uno de los peores aspectos que atravesó la Argentina en la última década ha sido el de la relaciones internacionales para con el mundo civilizado. El resultado fue un coctel tóxico que se componía de una pésima dirigencia y poco profesionalismo de los ministros asignados al tema, sumado al complejo de inferioridad por parte del matrimonio Kirchner que sentían que el planeta tierra tenía como objetivo hacerles la contra sin motivo alguno. Resultado: el país tuvo la peor de las fortunas en esta materia.

Como es la Argentina 2016: todo parece haber tomado un rumbo absolutamente diferente y ya se pueden destacar varios cambios bajo la nueva conducción del presidente electo en noviembre del año pasado, el ingeniero Mauricio Macri, de 57 años de edad, formado en el sector privado y que sabe, o por lo menos así lo da a entender, que un país más integrado al mundo es un país que avanza en beneficio y progreso de las personas que viven en él.

Y he aquí tres cambios para mi punto de vista fundamentales que conforman que la política exterior argentina haya dado un giro de 180 grados:

  1. La designación de Susana Malcorra, quien desde 2012 fue escogida por Ban Ki-moon como Jefa de Gabinete de la Naciones Unidas, ahora Canciller – Ministra de Relaciones Exteriores y Culto de la Nación Argentina en el nuevo gobierno.
    Esta elección fue primeramente llamativa, dado que no era una mujer política ni del medio argentino, sino todo lo contrario, una persona de carrera que conoce íntegramente a los actores involucrados en la política exterior y que dedicó la mayor parte de su vida adulta a la relaciones internacionales. Hoy trabaja, entre otros aspectos, para insertar en el mundo a la Argentina como primera prioridad, lograr fortalecer el comercio regional y transamericano y recomponer las más que degradadas relaciones diplomáticas con sus vecinos (nunca en su historia el país tuvo peores vínculos con Uruguay, Chile, Brasil y Paraguay que durante el funesto kirchnerinato). Incluso, una posible consecuencia que se comenta es la eventual inclusión de Argentina en el Programa Visa Waiver, que permite viajar a los Estados Unidos como turista sin solicitar previamente el permiso. Dicho sea de paso, bajo la presidencia de Carlos Menem (que se caracterizó por un notable acercamiento con la potencia del norte), en la década de 1990, la Argentina ya disfrutó de este beneficio.
  2. Macri “se puso los pantalones”, expresión argentina que denota la fortaleza y el liderazgo en una decisión. Sucede que en toda Latinoamérica no existe hoy en día un referente de la región que luche verdaderamente por los derechos humanos y las libertades de los individuos. Brasil, que podría por peso propio haber liderado ese rol, increíblemente renunció a ello. Y es aquí donde Macri está ocupando ese espacio vacío y convirtiéndose, de a poco, en guía de la región. Un auspicioso comienzo de este proceso se dio cuando, apenas pasados los 10 días de haber asumido, pidió en una reunión del MERCOSUR por la liberación de Leopoldo López (encarcelado injustamente desde hace más de dos años en Venezuela por la cuasi dictadura de Nicolás Maduro) y de todos los presos políticos en ese país, destacable hecho, dado que ningún mandatario lo había pedido con la firmeza con que Macri lo hizo.
  3. “Muy al oriente está occidente” dicen los chinos… Y es justamente lo que el nuevo presidente está haciendo. Durante los 12 años de kirchnerismo, las relaciones internacionales estuvieron atadas a los países latinoamericanos del eje comunista. Aliados con Cuba, Venezuela, Ecuador y Bolivia, no tuvo mejor suerte que seguir los pasos de sus líderes populistas en el camino de servidumbre que profesaban. Del otro lado del Atlántico, Irán era el principal aliado.
    Hoy las cosas cambiaron. En la convención de Davos, Suiza, a la que la Argentina había faltado los últimos 12 años, Macri tuvo importantes reuniones privadas, por solo mencionar algunas, con David Cameron del Reino Unido, el vicepresidente de Estados Unidos Joe Biden, el primer ministro holandés Mark Rutte y la reina Máxima, el premier francés Manuel Valls, el presidente de la Confederación Suiza Johan Schneider-Ammann, y el primer ministro de Israel Benjamin Netanyahu. Ciertamente todo un cambio, más que nada dado que todos estos países ignoraban completamente a los Kirchner en todos los actos internacionales en que participaban. También se reunió con numerosos empresarios, deseosos de certificar que la Argentina retornaba al mundo.
    A todo esto hay que sumarle las visitas que realizaron, en la últimas semanas, el primer ministro italiano Matteo Renzi, país con numerosos descendientes en Argentina, y el mandatario francés François Hollande. Como broche de oro, para fin de este mes se espera la llegada de Barack Obama y su familia, más que destacable situación, dado que la última visita oficial y exclusiva de un presidente americano fue la de Bill Clinton en 1997. Y todo esto, en un gobierno que aún no ha cumplido 100 días desde su asunción.

Como conclusión final, en un mundo globalizado como el de hoy en día, conectado como nunca antes en la historia, con cada vez más tratados de libre comercio, con cada vez menos restricciones a la libre circulación de las personas y con cada vez menos barreras lingüísticas, recomponer las relaciones internacionales es uno de los desafíos, paradójicamente, más fáciles que tiene la nueva gestión en Argentina si persiste en este correcto camino.