Su elección de pareja y la desigualdad

Los llamados “progresistas” o “socialistas del siglo XXI” suelen, a menudo, recordar a concepciones profundamente conservadoras. Por ejemplo, considere al profesor invitado de la FLACSO en Ecuador, Fander Falconí (también ex canciller del gobierno de Rafael Correa) y su reciente comentario en Twitter acerca de cómo otro factor que genera desigualdad es la “homogamia” –que los ricos y más educados se casan entre ellos. Leyendo esos comentarios y, conociendo el mensajero, hay que prestar atención porque hay quienes comparten sus ideas en el poder y se les podría ocurrir limitar todavía otra libertad individual: la de elegir libremente con quién casarse.

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Pero dado que Falconí cita como fuente de su interesante descubrimiento de la homogamia a Branko Milanovic, es de esperar que no sufra tanto porque hay gente que elige libremente casarse con alguien de su mismo alto nivel de ingreso y educación, cuando se entere de la buena nueva que el mismo autor nos dio en un estudio publicado a fines de 2013. En ese estudio Milanovic y Christopher Lakner concluyen que la desigualdad ha caído a nivel mundial durante los 20 años entre la caída del Muro de Berlín y 2008.

En una reseña de este estudio publicada en el New York Times, el economista Tyler Cowen concluyó:

“el verdadero igualitarista debería seguir la inclinación del economista de buscar políticas que maximicen la riqueza, y eso implica preocuparse menos acerca de la desigualdad dentro de la nación.

Si, podríamos considerar revisiones a los actuales debates acerca de la desigualdad. Pero los igualitarios con conciencia global deberían ser más optimistas acerca de la historia reciente, reconociendo que el capitalismo y el crecimiento económico continúan desempeñando su papel histórico como los mayores y más efectivos igualadores que el mundo ha conocido”.

Lo bueno de ser optimistas acerca del progreso humano es que nos mantiene apegados a los hechos y evitamos sufrir por libertades legítimas de las cuáles hoy afortunadamente goza la mayor parte de la humanidad. En este caso, la libertad para elegir con quien pasar el resto de tu vida.

El ABC de la educación son los modales

Recuerdo una de las tantas conversaciones que mantuve con el gran Leonard Read en su oficina de la Foundation for Economic Education, cuando trabajaba en la tesis para mi primer doctorado, becado por esa benemérita institución, en 1968. Siempre me beneficié enormemente con sus consejos y reflexiones.

En la oportunidad a que me refiero destacó la importancia y la necesidad de reiterar conceptos sobre los fundamentos éticos, económicos y jurídicos de la sociedad abierta hasta que se comprendieran y adoptaran. Al fin y al cabo —con humor traía a colación el conocido aforismo— “para novedades, los clásicos”, lo cual desde luego no desmerece las nuevas contribuciones que se acoplan a la línea argumental a favor de la libertad y el respeto recíproco. En esta misma dirección tengo presente que en ESEADE Pascal Salin entonces en la Universidad de París IV, comenzó una conferencia con una pregunta retórica “¿prefieren que sea original o que diga lo que creo es la verdad?”. En este sentido, ahora en gran medida vuelvo sobre lo que escribí hace años sobre la importancia de los buenos modales.

“El hábito no hace al monje” reza un conocido proverbio a lo que  Jacques Perriaux agregaba “pero lo ayuda mucho”. Las formas no necesariamente definen a la persona pero ayudan al buen comportamiento y hace la vida más agradable a los demás.

Hoy en día, en gran medida se ha perdido el sentido del buen hablar. En primer lugar, debido al uso reiterado de expresiones soeces. Las denominadas “malas palabras” remiten a lo grotesco, a lo íntimo, a lo repugnante y a lo escandaloso. Los que no recurren a esas expresiones no es porque carezcan de imaginación, es debido a la comprensión del hecho de que si se extiende esa terminología todo se convierte en un basural lo cual naturalmente se aleja de la excelencia y las conversaciones bajan al nivel del subsuelo. Por su parte, los términos obscenos empobrecen el lenguaje y como éste sirve para pensar y para la comunicación, ambos propósitos se ven encogidos y limitados a un radio estrecho.

Entonces, aquello de que “el hábito no hace al monje, pero lo ayuda mucho” pone en evidencia una gran verdad y es que las apariencias, los buenos modales y, en general, la estética, tienen una conexión subliminal con la ética. Cuanto más refinados y excelentes sean los comportamientos y más cuidados los ámbitos en los que la gente se desenvuelve, más proclive se estará a lograr buenos resultados en la cooperación social y el indispensable respeto recíproco como su condición central.

Esto  no significa que un asesino serial pueda estar encubierto y amurallado tras aparentes buenos modales, significa más bien que se tiende a reforzar y a abrir cauce al antes mencionado respeto recíproco. Se ha dicho en diversas oportunidades que en la era victoriana había mucho de hipocresía, lo cual es cierto de todas las épocas pero no cambia el hecho de que en esa etapa de la historia el ocultamiento de lo malo traducía un sentido de vergüenza que luego se perdió bajo el rótulo de la sinceridad que pusieron al descubierto las inmoralidades más superlativas con la pretensión de hacerlas pasar por acciones nobles.

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Arte que conquista la libertad

Mural Danilo Maldonado UFM

Danilo Maldonado, El Sexto, plasmó su huella en la ciudad de Guatemala al pintar un gigantesco graffiti en las instalaciones de la Universidad Francisco Marroquín (UFM). La obra de arte se titula “La libertad por medio del conocimiento” y en ella Maldonado evoca la relación entre la educación y la libertad.

Maldonado es parte de los defensores de derechos humanos y libertad que han tomado el arte en sus manos para expresar su opinión en contra del régimen castrista.

Los gobiernos totalitarios dictan la educación de una población. También hacen lo posible por controlar qué dicen los individuos, cómo lo expresan y cuáles son sus vías de comunicación. Al coartar el arte y la educación —dos alas que forman la mente de los individuos— una población está atada.

La obra fue develada el lunes 14 de marzo en la UFM. En el evento Maldonado criticó a los gobiernos comunistas y el adoctrinamiento a los niños desde una edad temprana por medio de todo tipo de símbolos. Uno muy notorio es que los niños siempre levantan banderas en las escuelas. “No veo justo que un niño tenga que estar cargando una bandera con una carga política específica; porque un niño no sabe nada, solamente sabe de belleza, de amor”, expresó el autor.

Las obras de los artistas que se expresan en contra de sus gobiernos están llenas de simbolismos. En el caso de La libertad por medio del conocimiento, las cadenas expresan la realidad de una población cuando carece de educación y sufre el yugo de los regímenes totalitarios. Las alas, la manera en que la educación libera a las personas.

A lo largo de la historia los gobiernos han censurado, perseguido y asesinado a artistas que por medio de sus obras —pinturas, libros, ensayos, canciones— critican el statu quo. En las décadas de 1920 y 1930 Stalin encarceló a 2000 artistas, Hitler dejó en manos del Ministerio de Propaganda toda forma de expresión artística. En palabras de George Orwell son sociedades en las que “solo una opinión es permisible en cualquier momento”.

En el libro Por qué la libertad, Sarah Skwire, miembro del Liberty Fund, escribió un ensayo titulado “Sin libertad, no hay arte: Sin arte no hay libertad” en el que explica el rol de las expresiones artísticas como crítica al poder. La autora cita al músico y liberal Lindy Vopnfjord; “El deseo de la libertad es la fuerza creativa más potente del artista; por eso, incluso en los lugares más opresivos se produce el arte más hermoso y poderoso”.

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Un segundo tiempo complicado

Se cumplieron los primeros dos años del mandato de la presidente Bachelet y se hacen alusiones a cómo será el “segundo tiempo” de este gobierno. Pero, ¿cómo va el resultado hasta el primer tiempo en términos económicos? La principal preocupación es el déficit fiscal, que cerró en alrededor del 2,2% del PIB en el 2015. Luego de una reforma tributaria polémica, son más las inversiones que se ahuyentan que los recursos que se suman. Esto queda evidenciado con los dos años consecutivos de confianza empresarial negativa según el Indicador Mensual de Confianza Empresarial (IMCE) elaborado por Icare y la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibañez. También se observa el deterioro en la Encuesta de Expectativas Económicas (EEE) elaborado por el Banco Central, revelando un escenario de debilidad por tercer año consecutivo. Hay que ser honestos, el partido va 1 a 0 abajo.

Ante una evidente situación de déficit complicada, Bachelet decide realizar cambios en el equipo. Así en el primer tiempo se realizan varias modificaciones. Una de los cambios más prometedores fue el del Ministro de Hacienda. Sale Alberto Arenas y entra Rodrigo Valdés. Sin lugar a dudas, el actual ministro aporta su cuota de realismo al partido. Es plenamente consciente que el gasto público debe moderarse. El problema es que un ajuste de US$540 millones no parecen ser suficientes para revertir la situación. Que quede claro, la culpa no puede caer exclusivamente sobre Valdes. Esto es un equipo y por más consciencia que tenga el ministro de Hacienda, necesitará el apoyo del gobierno el cual no siempre es fácil de consensuar.

No sólo se va perdiendo el partido, sino que además se debe jugar en una cancha complicada. El escenario internacional no ayuda y esto hace que sea aún más difícil dar vuelta el resultado. Sin embargo, lo más inexplicable de todo es que la Nueva Mayoría decida dejar a los mejores jugadores en el banco: los emprendedores. Si hay algo que logró mostrar Chile en las últimas décadas, es que con reglas de juego claras y libre comercio se puede ir disminuyendo la pobreza. Con un escenario como ese, los emprendedores salen a la cancha con inversiones y generan puestos de trabajo impulsando la economía. Con este gobierno, sucede exactamente lo contrario. Las polémicas reformas no hacen más que ahuyentar a los emprendedores. En resumidas cuentas, se va perdiendo el partido y en una cancha difícil. Esperemos que en el segundo tiempo, este resultando no acabe en goleada.

A una mente que nunca estuvo en alquiler

Hace demasiados meses que este espacio lo he dedicado a exponer mis quejas y críticas sobre la constante —y por ocasiones insultante— mediocridad de nuestra gestión pública y lo vergonzantes que son las reacciones típicas de la oposición en el país. Por tanto, quiero hacer referencia hoy a quienes recorren un camino diferente y se han embarcado en la aventura emocionante del ejercicio de un espíritu crítico.

Hace una semana, en la ciudad de Guatemala falleció un mentor y un gran amigo. El valiente académico y exrector de mi Alma Mater (la Universidad Francisco Marroquín), Giancarlo Ibargüen Segovia, cedió tras años de lucha a una enfermedad degenerativa y nos ha dejado de acompañar.

Durante toda su vida, Giancarlo fue un admirable defensor de los ideales de libertad y nunca titubeó a la hora de pelear por que usted y yo podamos hacer pleno uso de la soberanía sobre nuestras vidas y nuestros recursos. Además, lo hizo con una sonrisa en el rostro y una mente, como diría Rush en su canción Tom Sawyer, que nunca estuvo en alquiler.

Giancarlo le declaró la guerra a la mediocridad y en toda iniciativa en la que participó dio el cien por ciento de sí mismo. Él era un guerrero y caminó toda la vida eligiendo la consistencia y pidiéndonos no claudicar y nunca abandonar nuestros ideales, en un mundo donde ser constante es generalmente superado por ser popular.

Yo le conocí cuando entré a la Universidad y aun sabiendo que era un laureado intelectual, siempre sentí la confianza de abordarlo y expresarle mis dudas sobre cualquier tema. Giancarlo nunca siguió el sendero de la arrogancia o la prepotencia que puede conllevar el conocimiento. En cambio, practicaba constantemente la humildad y honestidad intelectual, y quienes lo conocimos y compartimos con él tenemos la responsabilidad de continuar su lucha por la libertad y su búsqueda de la excelencia. Mientras descansa en un lugar mejor, Giancarlo Ibargüen puede estar tranquilo pues su mensaje está siendo retomado por quienes quieren defender la autonomía del individuo.

Una prueba de ello es lo que está sucediendo en Costa Rica. Cansados del secuestro que los sectores tradicionales han hecho de la palabra libertad, un grupo de profesionales ha decidido lanzar su propio vehículo para lograr significativos avances en el largo camino de apartar al Estado de sus intervenciones innecesarias en nuestras vidas.

La Plataforma Liberal Progresista es un valiente esfuerzo por alcanzar la consistencia y ofrecer una alternativa a los ticos que consideran que las amenazas a sus libertades y a su prosperidad pueden venir de todos los colores políticos.

En sus primeros meses, esta plataforma ha realizado audaces críticas a temas que el “mainstream” político no se atreve a discutir con argumentos técnicos, fuera de ideas moralistas o emocionales: posible legalización de algunas drogas, la igualdad matrimonial o el desmantelamiento de las redes de clientelismo que enriquecen a sectores ineficientes.

Además de sacudir su vetusto sistema, buscan elevar el estándar de exigencias del ciudadano tico. Como dice Silvia, una buena amiga e integrante de la plataforma, esta “es una oportunidad para sentirme representada en el escenario político nacional”. ¿Cuántos salvadoreños quisiéramos lo mismo?

La Plataforma Liberal Progresista ha demostrado que es posible y deseable seguir la clave provista en su momento por Giancarlo Ibargüen: “¿Cómo acertar? Aférrense siempre a la libertad”.

A Giancarlo, nuestros agradecimientos por un vida inspiradora y por ser un ejemplo para los que, sin importar sus ideas, actúan de acuerdo a su mensaje: “Caminen siempre con dignidad (…) sabiendo que viven una vida coherente con sus principios”. A Silvia y la Plataforma Liberal Progresista, quienes amamos la libertad dentro y fuera de Costa Rica les deseamos el mayor de los éxitos. Ojalá que su consistencia sea contagiosa en la región.

Y a los políticos de nuestro país, ojalá que en algún momento se comprometan a dejar la senda del lugar común, la crítica absurda y maniqueísta y la insultante mediocridad. ¡Tomen buenos ejemplos!

Publicado originalmente en El Diario de Hoy (El Salvador) el 15 de marzo de 2016.

El problema es la causalidad

El reciente discurso de Mauricio Macri para abrir las sesiones ordinarias del Congreso dejó algo de esperanza respecto de la normalización de la economía y el sinceramiento de las variables macroeconómicas. Entre otros puntos, el Presidente de la Nación prometió déficit fiscal cero para su cuarto año de mandato, lo que está directamente relacionado con la baja de la inflación.

Macri pretende alcanzar el equilibrio fiscal corrigiendo parcialmente el sobre-empleo público y el exceso de subsidios, pero también con una mejora de la recaudación tributaria, que aumentaría una vez que la economía argentina retorne al crecimiento económico.

Aquí es donde aparece el problema de causalidad. El crecimiento económico depende de la inversión, pero es ilusorio pensar que ésta aumentará en un país con 7 % de déficit fiscal e inflación por encima del 30%. El equipo económico se propone reducir el déficit y con ello la inflación a partir de la mayor inversión, cuando en realidad la inversión será consecuencia –y no causa– de resolver los problemas macroeconómicos.

En el debate sobre shock o gradualidad de las políticas públicas, la causalidad es un argumento fundamental. El gradualismo promete equilibrios fiscal, monetario y cambiario para 2019, pero si es así, sólo el próximo gobierno podrá observar un retorno al crecimiento y a la generación genuina de empleo.

El diagnóstico que Macri ofreció en su discurso muestra a un paciente realmente enfermo. Me parece que las medidas para atacar estos males deben acelerarse.

Publicado originalmente en el blog Punto de Vista Económico (Argentina) el 14 de marzo de 2016.

De la mano de Macri, Argentina se inserta en el mundo

Ciertamente uno de los peores aspectos que atravesó la Argentina en la última década ha sido el de la relaciones internacionales para con el mundo civilizado. El resultado fue un coctel tóxico que se componía de una pésima dirigencia y poco profesionalismo de los ministros asignados al tema, sumado al complejo de inferioridad por parte del matrimonio Kirchner que sentían que el planeta tierra tenía como objetivo hacerles la contra sin motivo alguno. Resultado: el país tuvo la peor de las fortunas en esta materia.

Como es la Argentina 2016: todo parece haber tomado un rumbo absolutamente diferente y ya se pueden destacar varios cambios bajo la nueva conducción del presidente electo en noviembre del año pasado, el ingeniero Mauricio Macri, de 57 años de edad, formado en el sector privado y que sabe, o por lo menos así lo da a entender, que un país más integrado al mundo es un país que avanza en beneficio y progreso de las personas que viven en él.

Y he aquí tres cambios para mi punto de vista fundamentales que conforman que la política exterior argentina haya dado un giro de 180 grados:

  1. La designación de Susana Malcorra, quien desde 2012 fue escogida por Ban Ki-moon como Jefa de Gabinete de la Naciones Unidas, ahora Canciller – Ministra de Relaciones Exteriores y Culto de la Nación Argentina en el nuevo gobierno.
    Esta elección fue primeramente llamativa, dado que no era una mujer política ni del medio argentino, sino todo lo contrario, una persona de carrera que conoce íntegramente a los actores involucrados en la política exterior y que dedicó la mayor parte de su vida adulta a la relaciones internacionales. Hoy trabaja, entre otros aspectos, para insertar en el mundo a la Argentina como primera prioridad, lograr fortalecer el comercio regional y transamericano y recomponer las más que degradadas relaciones diplomáticas con sus vecinos (nunca en su historia el país tuvo peores vínculos con Uruguay, Chile, Brasil y Paraguay que durante el funesto kirchnerinato). Incluso, una posible consecuencia que se comenta es la eventual inclusión de Argentina en el Programa Visa Waiver, que permite viajar a los Estados Unidos como turista sin solicitar previamente el permiso. Dicho sea de paso, bajo la presidencia de Carlos Menem (que se caracterizó por un notable acercamiento con la potencia del norte), en la década de 1990, la Argentina ya disfrutó de este beneficio.
  2. Macri “se puso los pantalones”, expresión argentina que denota la fortaleza y el liderazgo en una decisión. Sucede que en toda Latinoamérica no existe hoy en día un referente de la región que luche verdaderamente por los derechos humanos y las libertades de los individuos. Brasil, que podría por peso propio haber liderado ese rol, increíblemente renunció a ello. Y es aquí donde Macri está ocupando ese espacio vacío y convirtiéndose, de a poco, en guía de la región. Un auspicioso comienzo de este proceso se dio cuando, apenas pasados los 10 días de haber asumido, pidió en una reunión del MERCOSUR por la liberación de Leopoldo López (encarcelado injustamente desde hace más de dos años en Venezuela por la cuasi dictadura de Nicolás Maduro) y de todos los presos políticos en ese país, destacable hecho, dado que ningún mandatario lo había pedido con la firmeza con que Macri lo hizo.
  3. “Muy al oriente está occidente” dicen los chinos… Y es justamente lo que el nuevo presidente está haciendo. Durante los 12 años de kirchnerismo, las relaciones internacionales estuvieron atadas a los países latinoamericanos del eje comunista. Aliados con Cuba, Venezuela, Ecuador y Bolivia, no tuvo mejor suerte que seguir los pasos de sus líderes populistas en el camino de servidumbre que profesaban. Del otro lado del Atlántico, Irán era el principal aliado.
    Hoy las cosas cambiaron. En la convención de Davos, Suiza, a la que la Argentina había faltado los últimos 12 años, Macri tuvo importantes reuniones privadas, por solo mencionar algunas, con David Cameron del Reino Unido, el vicepresidente de Estados Unidos Joe Biden, el primer ministro holandés Mark Rutte y la reina Máxima, el premier francés Manuel Valls, el presidente de la Confederación Suiza Johan Schneider-Ammann, y el primer ministro de Israel Benjamin Netanyahu. Ciertamente todo un cambio, más que nada dado que todos estos países ignoraban completamente a los Kirchner en todos los actos internacionales en que participaban. También se reunió con numerosos empresarios, deseosos de certificar que la Argentina retornaba al mundo.
    A todo esto hay que sumarle las visitas que realizaron, en la últimas semanas, el primer ministro italiano Matteo Renzi, país con numerosos descendientes en Argentina, y el mandatario francés François Hollande. Como broche de oro, para fin de este mes se espera la llegada de Barack Obama y su familia, más que destacable situación, dado que la última visita oficial y exclusiva de un presidente americano fue la de Bill Clinton en 1997. Y todo esto, en un gobierno que aún no ha cumplido 100 días desde su asunción.

Como conclusión final, en un mundo globalizado como el de hoy en día, conectado como nunca antes en la historia, con cada vez más tratados de libre comercio, con cada vez menos restricciones a la libre circulación de las personas y con cada vez menos barreras lingüísticas, recomponer las relaciones internacionales es uno de los desafíos, paradójicamente, más fáciles que tiene la nueva gestión en Argentina si persiste en este correcto camino.

Sobre la superioridad moral de los indígenas

Es indudable que en Bolivia hay racismo y seguramente existen personas cuya mayor molestia hacia Evo Morales es que un indio sea presidente. Y también hay una tesis racista opuesta que sostiene que los indios poseen virtudes únicas y que son la reserva moral de la humanidad. Uno de los mayores impulsores de esta idea es el propio Evo Morales.

Tristemente ha sido ha sido el propio Morales quien se ha encargado de destruir su argumento sobre la superioridad moral de los indígenas. Durante la reforma de la constitución el 2009 prometió postularse una vez más, pero luego de su victoria electoral se volvió a postular a un tercer mandato inconstitucional (pero permitido por un Tribunal Constitucional afín al partido), bajo una nueva promesa de que sería el último. Hoy nuevamente quiere postularse, incumpliendo por segunda vez su promesa. La corrupción millonaria del fondo indígena manejada por indígenas para indígenas es otra evidencia contraria a la hipótesis de la superioridad moral de los mismos. Y por supuesto el escandaloso caso de una amante de Evo Morales quien consigue millonarios contratos estatales sin licitación derrumba cualquier duda sobre la incorruptibilidad del presidente.

Los quechuas tienen un lindo lema: “ama sua, ama llulla, ama quella” que significa no seas ladrón, no seas flojo, no seas mentiroso. Estos principios que, de una u otra manera son universales a todas las culturas y religiones, han sido incluso plasmados en la constitución boliviana impulsada por Morales. Tal vez ahora lo único que no se le puede achacar al presidente es que sea flojo.

Utilizar la corrupción de un indígena para afirmar que los indígenas no tienen ética, sería tan equivocado como pregonar su superioridad moral. Más razonable a mi juicio sería dejar de lado los prejuicios y juzgar a las personas por sus actos y no por su condición racial; reconocer que tanto las virtudes como los vicios están presentes en todos los pueblos y culturas; que en cada cultura podemos encontrar a personas maravillosas y admirables, como también a otras deleznables; que la moralidad, más que un atributo de los pueblos, es un atributo de cada persona, de cada individuo; y que no hay una superioridad moral de los indígenas, como tampoco la hay de los mestizos, negros o blancos, sino más bien que podemos reconocer en ciertos individuos una superioridad ética que los convierte en dignos de admiración y ejemplo a seguir. Tales individuos no están circunscritos a ciertas razas o culturas.

Recordando a Giancarlo Ibárgüen (1963-2016)

Giancarlo Ibárgüen, el ex rector de la Universidad Francisco Marroquín (UFM) en Guatemala, falleció hoy.

Giancarlo fue amigo y maestro de muchos de nosotros en el movimiento liberal, especialmente en América Latina. Su influencia en la universidad, el centro del pensamiento liberal de la región, fue enorme. Él fue un impulsor de técnicas innovadoras y clásicas para promover ideas y aprender. Como señala el profesor argentino, Martín Krause, fue un entusiasta partidario del programa “New Media” de la universidad y del método socrático como forma de enseñanza. Como su fundador, fue el promotor del “Antigua Forum”, una manera novedosa de reunir a pensadores destacados, empresarios y otros para resolver problemas del mundo real. Giancarlo jugó un papel importante en posicionar a la UFM entre las universidades más modernas de la región, algo que sus miles de alumnos y numerosos profesores visitantes de las Américas pueden atestiguar. Me siento orgulloso de que, bajo el estímulo de Giancarlo, comenzamos con la primera de nuestras Universidades ElCato para latinoamericanos en la UFM hace siete años.

Además, de afianzar el liberalismo clásico a través de la UFM, Giancarlo fue miembro del consejo directivo de Liberty Fund, presidente y vicepresidente de la Association of Private Enterprise Education y secretario de la Mont Pelerin Society. Su interés en hacer el mundo de las ideas relevante para mejorar el bienestar de las personas, lo llevó a avocarse por la importancia de los principios liberales y de la reforma de políticas públicas. Respecto a esto último, Giancarlo fue un arquitecto, junto con Tom Hazlett, de la privatización exitosa de las telecomunicaciones en Guatemala, que colocó al país a la vanguardia en esta área.

Quienes conocíamos a Gianca, como sus amigos lo llamaban, lo recordaremos por su compromiso con los “principios éticos, jurídicos y económicos de una sociedad de personas libres y responsables”, que es también la misión de la UFM. Al igual que su mentor Muso Ayau, el fundador de la universidad, Gianca encarnó el espíritu del liberalismo. Fue tolerante, curioso, modesto sobre su conocimiento y logros, cortés, de mente abierta y lleno de confianza en el potencial humano. Instó a los estudiantes a cuestionar todo, incluso a ellos mismos. Cuando Muso Ayau falleció, me contó que una de las cosas que más lo impresionaba acerca de Muso era que había tenido “un fuerte sentido del bien y del mal”. Lo mismo puede decirse de Giancarlo.

Giancarlo murió de una enfermedad debilitante contra la cual luchó por varios años. Para aquellos quienes nos comunicábamos con él mayormente a la distancia, nunca hubo un indicio de que algo andaba mal, a pesar de que su condición era conocida y nosotros, por supuesto, lo sabíamos. Se mantuvo extremadamente activo, respondiendo rápido los correos, enviando notas y sugerencias personales, recomendando lecturas en Twitter, etc. Fue una constante fuente de optimismo e inspiración. Hacia el final, fue un modelo de dignidad.

Presentando la Biblioteca de la Libertad

Nos satisface presentarles hoy la Biblioteca de la Libertad, un proyecto realizado por el Instituto Cato y Liberty Fund. Esta biblioteca permitirá a nuestros visitantes conocer clásicos de la libertad en español que abarcan una amplia gama de disciplinas, incluyendo economía, derecho, historia, filosofía y teoría política, y se encuentran disponibles en distintos formatos de descarga.

La Biblioteca incluye estos primeros diez libros de gran envergadura:

  • Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina  de Juan Bautista Alberdi
  • Camino de servidumbre de Friedrich A. Hayek
  • Ensayo sobre la naturaleza del comercio en general de Richard Cantillon
  • Ensayos sobre la libertad y el poder de John Emerich Edward Dalberg-Acton
  • La Declaración de Independencia y la Constitución de los Estados Unidos de América Thomas Jefferson, James Madison y otros
  • La libertad y la ley de Bruno Leoni
  • Obras escogidas de Frédéric Bastiat
  • Planificación para la libertad de Ludwig von Mises
  • Sobre el poder de Bertrand de Jouvenel
  • Teoría de las cortes ó grandes juntas nacionales de los Reinos de León y Castilla de Francisco Martínez Marina

En el mundo hispano-parlante este proyecto es de particular importancia, considerando la casi hegemonía de textos que promueven ideas e interpretaciones históricas contrarias a la existencia de sociedades de individuos libres. Es un mundo donde muchos estudiantes de economía y ciencias sociales nunca han sido expuestos a clásicos como Camino de servidumbre, o incluso ni siquiera han escuchado de su autor, galardonado con el Premio Nobel de Economía, F.A. Hayek. Aun si uno tuviera conocimiento de estos libros y el deseo de leerlos, es típicamente difícil encontrarlos en una librería en América Latina o España.

España y sus ex colonias cargan con el pesado legado de siglos de un imperio mercantilista y absolutista. No debería sorprender, entonces, que gocen de escasa difusión obras clásicas que demolieron ese sistema económico, como por ejemplo, el Ensayo sobre la naturaleza del comercio en generalde Richard Cantillon. Asimismo, gozan de poca difusión trabajos clásicos donde se destruyó la justificación del absolutismo. Son desconocidas en el mundo hispano-parlante incluso aquellas obras cuyos autores fueron influyentes próceres de las repúblicas latinoamericanas, como por ejemplo aquellas del argentino Juan Bautista Alberdi. En su obra Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina Alberdi explica que:

“Las colonias españolas eran formadas para el fisco, no el fisco para las colonias. Su legislación era conforme a su destino: eran máquinas para crear rentas fiscales. Ante el interés fiscal era nulo el interés del individuo. Al entrar en la revolución, hemos escrito en nuestras constituciones la inviolabilidad del derecho privado; pero hemos dejado en presencia subsistente el antiguo culto del interés fiscal. De modo que, a pesar de la revolución y de la independencia, hemos continuado siendo Repúblicas hechas para el fisco”.

En la Biblioteca de la Libertad tendrán la oportunidad de acceder a obras clásicas que retan a la concentración del poder, como Sobre el poder de Bertrand de Jouvenel o Ensayos sobre la libertad y el poder de John Emerich Edward Dalberg-Acton.

Como dice David Boaz en su introducción a Liberalismo, una aproximación:

“En cierto sentido, a lo largo de la historia no han existido más que dos filosofías políticas: libertad y poder. O bien se debería disponer de libertad para vivir la vida como se desee, siempre y cuando se respeten los derechos iguales de los otros, o bien se debería otorgar a algunos la facultad de utilizar la fuerza y obligar a otros a actuar de una forma distinta a la que elegirían por voluntad propia”.  

Esperamos que la Biblioteca de la Libertad, que continuará expandiéndose, contribuya a la difusión de las ideas de la libertad en español a fin de que las sociedades persigan, en palabras de Acton, la libertad como “el más alto de los fines políticos. No se persigue en vistas a obtener una buena administración pública, sino para permitir que puedan perseguirse los fines más altos de la sociedad civil y de la vida privada”.