¡Cuidado con los líderes carismáticos!

Muchas personas se asombran de que Venezuela, siendo un país tan rico en recursos naturales, esté sumida en la pobreza más atroz. Allí escasea hasta lo más elemental para poder llevar una existencia digna. La carestía abarca desde el papel higiénico hasta los alimentos más indispensables e incluso, los medicamentos. La conjunción de los dos últimos factores mencionados ha provocado la muerte de algunas personas, primordialmente de niños pequeños.

Los que se asombran de este estado de situación, provienen esencialmente de los países subdesarrollados porque en los culturalmente avanzados, hace siglos que han comprendido que la prosperidad es hija de las ideas, hábitos y leyes que caracterizan a un pueblo. En otras palabras, proviene del espíritu de la nación.

La mentalidad científica es una de las notas distintivas de los países desarrollados. La experiencia pasada por el tamiz de la razón, es lo que orienta el accionar tanto individual como de los gobernantes. No se asumen como verdades las “palabras seductoras” sino aquello que ha sido investigado rigurosamente y corroborado en los hechos.

Montesquieu afirmó que las leyes son las grandes responsables de la calidad de vida que hay dentro de un territorio. La buena legislación incentiva el progreso, tanto individual como del país en su conjunto; la mala, miseria generalizada. Las normas jurídicas a su vez, hunden sus raíces en las costumbres y doctrinas dominantes de ese pueblo.

Es importante resaltar que para llegar a esa conclusión, este autor no hizo filosofía barata, sino que investigó y comparó las leyes que tenían diferentes comunidades de su tiempo (siglo XVIII) con los resultados obtenidos tanto económicos como de libertades.

Por su parte Max Weber analizó las características de diferentes tipos de personas que han alcanzado –para bien o mal de sus conciudadanos- una posición política encumbrada. Fue él quien describió a los líderes carismáticos. Este autor define el carisma, como un atributo de ciertas personalidades que sobresalen, por salirse de lo común de una manera difícil de imitar por otros.

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La Secretaría del Buen Vivir en Ecuador

Estos son extractos de programas realizados por la Secretaría del Buen Vivir, organismo estatal con rango de ministerio en Ecuador, donde aparece el ministro de dicha cartera recomendando actividades que comprenden el “buen vivir”. Aquí les dejo un par de extractos en el que el Secretario del Buen Vivir Freddy Ehlers nos recomienda hacer siesta y abrazar árboles. Creo que esto solo debe pasar en Ecuador…


Todo esto, por supuesto, se deriva de la muy anti-liberal idea de que al Estado le corresponde promover la felicidad de los individuos.

Adam Smith sobre esos profesores “aburridos”

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Encontré este pasaje acerca de la educación superior en el Libro V de La riqueza de las naciones y me sentí plenamente identificada, pues a lo largo de una vida estudiantil desde pre-kinder hasta la maestría, salvo las brillantes excepciones de profesores valiosísimos, tuve muchos profesores que se merecían esta crítica:

“En vez de explicar él mismo a sus alumnos la ciencia en la que se propone instruirlos, puede leerles algún libro; y si este libro está escrito en una lengua extranjera y muerta puede traducirlo a sus alumnos o, lo que le causaría menos problemas, puede hacer que se lo traduzcan ellos, y al dejar caer algún comentario aquí y allá puede fantasear con la idea de que está dando una lección. Podrá hacerlo con un mínimo de conocimiento y esfuerzo, y no se expondrá al menosprecio y la mofa, ni a decir nada que sea verdaderamente tonto, absurdo o ridículo. La disciplina del colegio, al mismo tiempo, le permitirá obligar a todos sus alumnos a que asistan regularmente a sus seudolecciones, y a que se comporten con la máxima decencia y respeto mientras dure su actuación”.

Smith explicaba que estos profesores eran el resultado de un sistema en el que los incentivos estaban pervertidos, pues cada vez más el profesor dependía menos del estudiante para obtener su ingreso, todo lo cual mermaba una rendición de cuentas efectiva del profesor ante sus estudiantes. Él escribía en una época en que estaba disminuyendo la práctica de que los estudiantes le pagaran directamente al profesor y aumentando aquella de pagarle a una universidad por un “paquete” de profesores. La educación universitaria gratuita en aquellos países donde todavía no existe, terminaría cercenando la conexión, al menos indirecta, que existe entre el profesor y el estudiante en las instituciones de educación superior.

¿Habrá nuevo techo para la deuda?

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El debate sobre el límite al endeudamiento público empieza a encenderse en medio de la crisis de recursos que atraviesa el Gobierno. Y dado que en los últimos meses del año es cuando el déficit fiscal se presenta con fuerza, se acentuará de aquí a diciembre. Suenan dos caminos dentro del Régimen: el aumento del techo de la deuda pública (40% del PIB), y una nueva colocación de bonos de deuda externa por $1.000 millones. El primero se camuflaría con la construcción de la Refinería del Pacífico, el segundo se trataría de una reapertura de los Bonos 2020.

Por lógica financiera es común que la falta de recursos empiece a sentirse conforme se aproxima el fin del periodo fiscal. Pero este año el Presupuesto General del Estado ha empezado a sufrir esos estragos muy fuerte y con mucha anticipación. El déficit apareció en mayo, antes de la mitad del año, con un monto bastante elevado de –$772 millones, y al cierre de junio ya supera los $1.148 millones. Esto equivale a casi el triple del déficit registrado el mismo mes de 2014 y 2015 cuando recién empezaba a aparecer.

Aún más, en el presupuesto anual (codificado) el déficit ya es más de $4.609 millones, que sumado a lo que se necesita para el pago de deudas da como resultado un requerimiento financiero de $8.883 millones. Por eso se empieza a debatir sobre el límite de endeudamiento. El Gobierno necesita nuevos desembolsos de por lo menos $4.000 millones para el resto del año y el ratio deuda/PIB se encuentra en 35%.

La otra opción es ajustar el gasto público, pero para el oficialismo eso no es una opción por el severo impacto económico recesivo que ocasionaría y que le pasaría factura en las próximas elecciones presidenciales de febrero de 2017. Por esta razón, el Gobierno tratará a toda costa de mantener el nivel de gasto público. Incluso ha proyectado gastar $2.869 millones más (+10%) de lo presupuestado inicialmente ($29.835 millones). Este escenario solo deja un camino, mayor endeudamiento a como dé lugar. Eso explica la necesidad de esos $4.000 millones, ya sea con nuevos desembolsos provenientes de China y/o una nueva emisión de bonos de deuda externa. Ante esta situación es previsible que el Presupuesto del 2017 empiece con una millonaria deuda por los atrasos que queden pendientes del 2016. La nueva deuda es inminente.

Totalmente consciente de esto el Gobierno ya piensa en un plan para los próximos años. Al ser año electoral el Presupuesto del 2016 regirá hasta el 2017 hasta la llegada del nuevo régimen, justo en mayo cuando comienzan los problemas fiscales. Pero asumiendo que el oficialismo continúe en el poder, les sería imposible considerar 1 solo dólar de déficit. Pues no sería posible financiar el Presupuesto con el límite actual de endeudamiento. Peor si tomamos en cuenta que la economía se contraerá este año y el próximo, incrementando el ratio deuda/PIB muy cerca del límite (40%) y dejando prácticamente sin opciones al Gobierno. Por eso el Gobierno busca la salida fácil: subir el techo de la deuda. Reforma que busca justificar legalmente asociándola al financiamiento para la Refinería del Pacífico. Es un hecho que 2017 tendrá un nuevo techo de deuda pública de por lo menos 50% del PIB.

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Publicado originalmente en el blog Panchonomics el 1 de julio de 2016.

Bolivia no es Suiza

Cuando Evo Morales asumió la presidencia de la República de Bolivia, afirmó que en 10 o 20 años el país estaría mejor que Suiza. Ya van 10 años de su mandato y el PIB per cápita boliviano es de $us 3.150, mientras que el PIB per cápita suizo es de US$83.718. Si consideramos el PIB per cápita con paridad de poder adquisitivo, acortamos la diferencia: US$6.449 de Bolivia versus US$51.578 de Suiza, pero seguimos lejísimo de igualar a Suiza económicamente y lo peor de todo es que estamos yendo por el camino contrario al desarrollo.

Un sencillo concepto, propio del sentido común, es que uno debería imitar las prácticas de los países que generan mayor riqueza y desarrollo y evitar las prácticas de aquellos países que no salen del subdesarrollo y la pobreza. Entonces, si la meta de Evo Morales es igualar y superar a Suiza, uno imaginaría que sería secundada por medidas políticas y económicas similares a las que tiene Suiza. Lamentablemente Morales ha mirado a Cuba y Venezuela para orientar sus políticas. Es de tontos suponer que vamos a estar como Suiza siguiendo las recetas de estas dos tiranías; más sensato es suponer que siguiendo a Cuba y Venezuela, en 10 años vamos a estar igual que Cuba o Venezuela.

Una rápida comparación en el Índice de Libertad Económica 2016 elaborado por la Fundación Heritage y el Wall Street Journal muestra que el país alpino tiene un puntaje de 81 mientras que el país andino 47. Mientras Suiza se ha mantenido e incluso a mejorado su puntuación en los último años, Bolivia ha decaído desde los 68 puntos que llegó a tener en 1998, con lo que podía considerarse un país moderadamente libre hasta donde estamos ahora, en la categoría de los países con libertades económicas reprimidas. Mientras que Suiza ocupa el 4to puesto en este ranking, Bolivia ocupa el puesto 160, por debajo de Ecuador, aunque por encima de Venezuela (puesto 176) y Cuba (puesto 177).

¿Cuáles son las cosas que deberíamos imitar de Suiza? Sólidos derechos de propiedad, una baja corrupción con un gobierno fuerte pero limitado en sus poderes, bajo gasto estatal, facilidad para abrir y cerrar negocios, leyes laborales flexibles. En general, la premisa, comprobada una y otra vez a lo largo de la historia, es que si damos libertad a la gente para progresar, la gente lo hace y en dos o tres generaciones puede estar substancialmente mejor. En cambio, si dejamos el progreso a cargo del Estado, progresan quienes manejan el aparato estatal, a costa de la mayoría de la población. En Bolivia los nuevos ricos lo saben muy bien y no piensan soltar la mamadera.

Publicado originalmente en el blog de Javier Paz el 24 de abril de 2016.

Hambre en Venezuela

Protestas de oposición en Caracas

Protestas de oposición en Caracas

El hambre es muy una palabra fuerte. Esta evoca imágenes de la hambruna y la miseria en las naciones fallidas al otro lado del mundo. Yo era reacio a utilizarla para describir la situación en Venezuela. He visitado ese país cuatro veces en los últimos siete años y he presenciado su declive económico de cerca. Durante un viaje a la ciudad industrial de Barquisimeto, en noviembre de 2014, vi por primera vez los efectos de la escasez, con cientos de personas haciendo fila fuera de una farmacia para conseguir papel higiénico y pasta de diente. Yo sabía que las cosas se habían deteriorado aún más, dado a los informes de escasez generalizada de alimentos en todo el país. Pero, ¿hambre?

Regresé a Venezuela el mes pasado esperando multitudes caóticas y filas en todas partes de la ciudad. Y ciertamente ese fue el caso: Vi líneas afuera de supermercados, farmacias, panaderías y, reveladoramente, embajadas (personas que tratan de conseguir su papeleo listo para salir del país). Pero no estaba preparado para descubrir que mis amigos y colegas están luchando para comer adecuadamente. Ellos no lo dicen abiertamente. Después de todo, los venezolanos son un pueblo orgulloso. Pero después de mis primeras interacciones con ellos, me di cuenta de que el tema principal en todas las conversaciones era la comida: ¿Cuándo fue la última vez que comieron carne? ¿Cuánto tiempo han estado sin beber leche, etc.?

Es cierto que en este viaje no interactué mucho con venezolanos pobres. Mis amigos y colegas son de clase media, o lo que queda de ellos: el salario mínimo es de sólo $ 33 por mes, y los salarios de la clase media no son mucho más elevados que eso. Aún así, me horroricé al darme cuenta de que si las personas que conozco están luchando para comer adecuadamente, los más pobres de hecho pasan hambre.

Esta semana el New York Times publicó un reporte desgarrador acerca de la magnitud del hambre en Venezuela. El país que recibió cerca de $1 billón (“trillion” en inglés) en ingresos petroleros durante la última década y media, ahora sufre una crisis humanitaria de proporciones significativas. No olvidemos nunca, o permitamos que otros olviden, que este es el resultado final de todavía otro fracasado experimento socialista.

Zootopia y la actitud liberal

Walt Disney está conformando una colección formidable de películas que presentan de manera entretenida un mensaje liberal. “The Incredibles” (2004) es una celebración de la individualidad y una condena de lo mediocre o uniforme, “Toy Story 3” (2010) es una defensa de la propiedad privada como un mecanismo para asegurar la prosperidad y la armonía social, y ahora “Zootopia” (2016) viene a ser una fina crítica a varias facetas del Estado moderno y un tributo a la mentalidad de crecimiento. Consideremos varios temas abordados en esta última.

Jeffrey Tucker de la Foundation for Economic Education (FEE) considera que “Zootopia” nos presenta una crítica al estado grande e hiper regulador que hoy está presente en muchas de las grandes ciudades. Un estado que aún siendo así, no llega a sofocar todos los emprendimientos y si logra que las personas pierdan mucho tiempo mientras que genera conflictos entre ellas.

“Zootopia” constituye una crítica al papel que juega el Estado en tratar de promover la convivencia pacífica en centros urbanos con una población altamente diversificada. A lo largo de la película hay una burla velada de las políticas estatales de acción afirmativa y de la corrección política en cuanto a los estereotipos. El Estado en la película no es un agente que promueve la paz social, sino más bien todo lo contrario. Vemos como funcionarios públicos estaban involucrados en un plan para fomentar el conflicto entre los distintos segmentos de la población.

También en la película vemos como el Estado suele ser ineficiente incluso para aquellas tareas que casi nadie cuestiona que le corresponden: la seguridad y la regulación del tránsito. En cuanto a la seguridad, vemos que el capitán de la policía antepone sus gustos personales –que no estén los conejos a cargo del trabajo de la policía– a las necesidades de los ciudadanos de Zootopia –que se encuentren las personas misteriosamente desaparecidas. Otro ejemplo de esta ineficiencia –y uno de los momentos más cómicos de la película— es la escena en la que la conejita Judy Hopps, la protagonista, descubre que el Departamento de Tránsito está manejado por osos perezosos. Para agregarle insulto a la ofensa, uno de ellos se llama “Flash” y viola el límite de velocidad con su auto personal.

Pero el mensaje principal de la película y el que encuentro de mayor relevancia para sembrar principios liberales en niños es uno que también es recomendado por expertos en desarrollo infantil para lograr el éxito en sus vidas. En el libro Mind in the Making: The Seven Essential Life Skills Every Child Needs, Ellen Galinsky destaca la importancia de inculcarle a los niños desde sus primeros años una “mentalidad de crecimiento”, de que no importa quién seas, con esfuerzo y concentración siempre puedes mejorar. Esta mentalidad se opone a la “mentalidad estática”, según la cual si importa quién eres, pues naces con ventajas y desventajas de nacimiento que en gran medida determinan tu destino. La conejita Hopps, a diferencia de sus padres y muchos otros personajes en la película, posee una mentalidad de crecimiento y está convencida que con esfuerzo y determinación logrará ser la primera coneja policía. Esa mentalidad de superación personal, de romper esquemas, de desafiar estereotipos entronizados en una sociedad, es claramente parte de una actitud liberal.

Otro mensaje de la película es aquel de la tolerancia, y no una versión idealizada de esta, sino una versión aterrizada en la realidad. Incluso las personas con la más buena fe, como Hopps por ejemplo, albergan estereotipos en contra de ciertas minorías. Lo importante es que el Estado garantice igualdad ante la ley y, en lo personal, mantener la mente abierta a nuevas experiencias y estar dispuesta a intentar distintas cosas con distintas personas, como lo hizo Hopps con su amigo el zorro Nick –con todos los costos y recompensas que este proceso de prueba y error comprende.

Al final triunfan quienes creen en un orden social complejo y diverso, donde las distintas especies, lejos de exterminarse, aprenden a cooperar. La cereza encima del pastel es la canción interpretada por Shakira “Try everything“, cuya letra refleja la humildad tan inherente en la actitud liberal: todos nos equivocamos, todos aprendemos de nuestros errores, si nos caemos tenemos que levantarnos y volverlo a intentar, tenemos que asumir los retos aún cuando parezca que hay probabilidades de fracasar (habilidad #6 en el libro de Galinsky: asumir retos).

Éxito improbable: Chile

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Una nueva entrega de la serie documental “Éxito improbable” (Improbable Success) se transmitió el pasado fin de semana en más de 40 canales a lo largo y ancho de EE.UU. “Éxito improbable ” trata sobre países que han logrado alcanzar altas tasas de crecimiento económico gracias a políticas de libre mercado. El nuevo episodio (en inglés) analiza las reformas llevadas a cabo en Chile a partir de la década de 1980. José Piñera, Ian Vásquez y Richard Rahn son algunos de los expertos que aparecen en este documental. La semana pasada se estrenó el primer episodio sobre Estonia (en inglés) y la semana que viene será el turno de Suiza.

Historia al estilo de Plutarco

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En el libro Mexicanos eminentes, Enrique Krauze nos introduce a las vidas de estos personajes dándonos una pequeña lección de historia o, más bien, de distintas perspectivas a través de las cuáles se la puede analizar, juzgar, escribir, y contar. Casi al inicio del ensayo “Plutarco entre nosotros” Krauze aporta su definición de la historia:

“la historia es un proceso abierto; sujeto, es verdad, a la acción de fuerzas impersonales, azarosa y suprapersonales, pero esencialmente abierto a la libre voluntad emprendedora de los hombres. La historia nos condena a la perplejidad pero no a la impotencia”.

Luego procede a describir una colección de historiadores que interpretan la historia como un proceso predeterminado en el cual a los individuos poca responsabilidad o esperanza les queda de influir para que este cambie su curso. Este sería el historicismo, que Krauze indica que ha sido tan usual en los rusos y que para Isaiah Berlin implicaba una renuncia a la libertad (y a la responsabilidad individual):

“Asustar a los seres humanos sugiriéndoles que están en los brazos de fuerzas impersonales sobre las que tienen poco control o no tienen ninguno, es alimentar mitos … equivale a propagar la fe de que existen formas inalterables de desarrollo en los acontecimientos. Liberando a los individuos del peso de la responsabilidad personal, estas doctrinas alimentan la pasividad irracional en unos y una fanática actividad, no menos irracional, en otros”.

Este determinismo histórico es un componente esencial del marxismo. Dice Krauze: “En Marx, la grandeza de unos y otros es una máscara: lo único real es el baile de la Historia”. La historia, al menos como la entendía Plutarco, en cambio, colocaba en primer plano a los individuos:

“Escribo vidas, no historias. Y no es en los hechos más ruidosos donde se manifiesta la virtud o el vicio. Muchas veces una acción momentánea, un dicho agudo, una niñería sirven más para calibrar las costumbres que las batallas en las que mueren miles de hombres”.

Rescatando aquella tradición de Plutarco, Krauze relata la vida de algunos mexicanos que considera eminentes. Entre ellos, algunas de las mentes liberales más destacadas en América Latina como Francisco Zarco, Octavio Paz, Jesús Reyes Heroles, Gabriel Zaid.

Venezuela y las poco confiables cifras del FMI

El World Economic Outlook (abril de 2016) del Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que la inflación de Venezuela llegue a 720 por ciento para fines de 2016. Esta cifra, que no es nada más que una estimación muy a la ligera, ahora está impresa en piedra. La prensa, desde Bloomberg, hasta el New York Times, el Washington Post, el Wall Street Journal, e innumerables fuentes que en otros casos son creíbles, repiten esta estimación aproximada sin cansancio.

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En lugar de reportar estimaciones realizadas a la ligera acerca de las futuras tasas de inflación en Venezuela, la prensa debería dejar de colocar en un altar al FMI y, en su lugar, limitarse a reportar la tasa de inflación actual. Estas tasas son actualizadas regularmente y están disponibles en el Proyecto de Monedas en Problemas de Johns Hopkins University y el Instituto Cato. La actual tasa anual de inflación implícita es de 153 por ciento; mientras que si es la más alta del mundo hoy, todavía está muy por debajo de la proyección del FMI de 720 por ciento, que tan frecuentemente es citada en la prensa.