¿Qué no quiere el Departamento de Estado que sepamos acerca de Honduras?

El Senador Jim DeMint de Carolina del Sur recientemente viajó a Honduras y encontró–sin sorpresa–un país pacífico y amplio respaldo a la destitución del Presidente Zelaya entre miembros de la sociedad civil, la Corte Suprema, los partidos políticos y otros. En un artículo de opinión de este fin de semana en el Wall Street Journal, DeMint describe su viaje en vista de la contínua política de Washington de respaldar a Zelaya y su condena de lo que denomina un “golpe”. La política estadounidense sorprende ya que la destitución del presidente fue un ejemplo poco común en Latinoamérica de una defensa institucional de la democracia tal como está concebida en la constitución y como ha sido interpretada por la Corte Suprema, la cual ordenó que el presidenta sea removido (Aquí y aquí hay opiniones independientes al respecto).

No obstante, el Senador cita un análisis legal del Departamento de Estado preparado por su principal abogado que aparentemente ha influenciado la política de Washington pero que no se ha hecho público ni ha sido revelado a DeMint a pesar de sus frecuentes pedidos. Por la democracia y la transparencia, el Departamento de Estado debería hacer público, inmediatamente, su reporte legal. Quizás entonces nosotros (lo cual incluye a gran parte del hemisferio) empezaremos a entender lo que está detrás de la política de Washington hacia Honduras. O por lo menos tendremos una mejor idea de lo que la administración entiende por democracia.

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