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Videojuegos terroristas

El número dos y portavoz parlamentario de Podemos, Íñigo Errejón, aprovechó el reciente atentado terrorista en Berlín para criminalizar a los videojuegos violentos. Según manifestó en una entrevista en la Cadena Ser: “Creo que también hay un efecto imitación. Estoy convencido de que el que ha hecho lo de Berlín no lo habría hecho de la misma forma si no es porque conoce lo de Niza y porque ha visto videojuegos similares y películas similares”. Uno esperaría de nuestros representantes un poco más de prudencia a la hora de efectuar declaraciones tan gratuitas y aventuradas que, en última instancia, sólo contribuyen a colocar el foco de la sospecha sobre centenares de miles de adolescentes que disfrutan de su tiempo libre sin dañar ni entrometerse en la vida de nadie. Si en asuntos de Justicia solemos aplicar la máxima de la “presunción de inocencia” y exigimos pruebas suficientes como para despejar toda “duda razonable” antes de efectuar una declaración de culpabilidad, sería conveniente emplear reglas igualmente prudenciales a la hora de juzgar de un modo tan severo las consecuencias presuntamente derivadas de jugar a los videojuegos. Sobre todo porque la evidencia disponible a la hora de efectuar tales afirmaciones es más bien escasa.

Es verdad que en los experimentos controlados en laboratorio sí suele encontrarse una cierta relación positiva entre exposición a videojuegos violentos y pulsiones agresivas u hostiles: es decir, aquellas personas que han dedicado parte de su tiempo a visualizar o participar en videojuegos violentos tienen ulteriormente respuestas, pensamientos o actitudes algo más agresivas que el resto. Pero un cierto aumento de la agresividad según los artificiales parámetros experimentales de un laboratorio no equivale a un incremento de los comportamientos violentos en el mundo real y, mucho menos, a un aumento de las actividades terroristas. Precisamente, uno de los últimos estudios publicados al respecto (Violent Video Games and Violent Crime, de Cunningham, Engelstätter y Ward) no encuentra relación alguna entre mayor exposición a los videojuegos violentos e incrementos de la delincuencia; más bien al revés, los autores constatan que, de existir algún tipo de conexión, sería más bien negativa. A más videojuegos violentos, menor criminalidad: “no hallamos ninguna evidencia de los videojuegos aumenten la delincuencia, si acaso la reducen”. Antes de seguir degenerando hacia el meapilismo doctrinario, más valdría que Podemos le echara un vistazo a la evidencia disponible y contuviera su incontrolable ansia de ingeniería social.

Publicado originalmente en La Razón (España) el 23 de diciembre de 2016.

Cómo Chávez y Maduro han arruinado a los venezolanos

Venezuela es un país sumido en la miseria debido a las políticas antiliberales aplicadas durante años por Hugo Chávez y Nicolás Maduro. En este video de apenas 15 minutos relato las claves de estas políticas antiliberales que han arruinado al pueblo venezolano.

Sobre el Online Madrid Manuel Ayau

Las siglas OMMA se corresponden con Online Madrid Manuel Ayau. De ellas no puede desprenderse demasiada información salvo que se trata de “algo” on-line, sito en Madrid, e inspirado de algún modo en la figura de D. Manuel Ayau. Pero aconsejo encarecidamente al lector que se pase por la página web del centro para entender de un mejor modo cómo todas estas variables se interrelacionan en un proyecto empresarial y educativo digno de consideración.

En efecto, se trata de un programa de enseñanza online, a saber, las clases se imparten en directo fundamentalmente desde internet. Se distingue así de la educación a distancia, donde los materiales se remiten por correo postal o electrónico y el contacto con el profesor no va más allá de los foros o las cartas. En la enseñanza online, el alumno interactúa con el maestro allí donde esté, permitiendo una continua realimentación durante el horario de la clase pero también después de ella: dado que los videos de cada sesión lectiva quedan grabados, el alumno puede repasarlos cuantas veces desee y asaltar al profesor con sus dudas en la siguiente clase.

Asimismo, esta sito en Madrid. Diría que la ubicación es importante por dos circunstancias. La primera, operativa: aunque la enseñanza de OMMA es fundamentalmente online, el alumno también cuenta con la posibilidad de asistir presencialmente a las clases. ¿Dónde? En Madrid. Pero el otro motivo por el que conviene mencionar el origen madrileño de este centro es que, como le gusta decir al profesor Jesús Huerta de Soto, “Madrid es la nueva Viena”. Puede, desde luego, que no sea parta tanto, pero en cualquier caso sí es cierto que Madrid se ha convertido en un muy importante núcleo de la moderna Escuela Austriaca, precisamente una de las señas de identidad del OMMA: el utilizar como herramienta de análisis económico el rico y realista marco teórico elaborado durante más de un siglo por los científicos sociales de la Escuela Austriaca.

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El recorte que debería haber aprobado Rajoy

El gobierno del Partido Popular aprobó el pasado viernes una injusta y contraproducente subida de impuestos, propia del peor Zapatero. Su justificación la encontró en la desviación extraordinaria del déficit público para este año, del 6 al 8% del PIB: resultaba imprescindible incrementar los gravámenes del IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas) para compensar el ensanchamiento de ese agujero. ¿Seguro? ¿Acaso no había otras partidas de las que recortar antes de subir impuestos?

Echemos algunas cuentas. Con la estocada tributaria, los de Rajoy esperan recaudar unos 6.200 millones de euros, cifra a la que se añade una minoración del gasto público de 8.900 millones. En total, pues, 15.100 millones de reducción del déficit, lo que dejaría éste en el 6,5% del PIB, dos puntos por encima del 4,4% comprometido para finales de año.

La cuestión es, por consiguiente, si podemos alcanzar ese 4,4% sin subir los impuestos. Y la respuesta es que sí, se puede; pero falta voluntad política. A continuación les dejo un desglose de las partidas de los presupuestos generales del Estado de 2011 que podrían eliminarse y que permitirían reducir los gastos de la administración central en cerca de 32.000 millones. Con este recorte, el déficit público quedaría en el 5% del PIB, sólo seis décimas por encima del objetivo para este año.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que esta reducción del gasto afectaría sólo al Estado central: si realizáramos un ejercicio parecido en las comunidades autónomas —donde el incumplimiento de los objetivos del déficit ha sido mayor—, el ajuste podría ser muy superior, lo que probablemente nos dejaría cerca del compromiso del 3% de déficit para 2013.

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