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Un siglo de engaños

Este febrero se cumple el primer centenario de la Revolución Rusa, una serie de sucesos que condujeron al derrocamiento del régimen zarista entre febrero y octubre de 1917 y que llevó a la creación de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia.

La Revolución de febrero tuvo como sucesor a un gobierno provisional, que fue derrocado por la revolución de octubre, estableciéndose el gobierno de los bolcheviques. A continuación, se desencadenó una guerra civil que fue ganada por el nuevo régimen soviético. Años después, en 1922 se creó la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Tras la muerte del primer líder soviético, Vladimir Ilich (Lenin), en 1924, Iósif Stalin acabó ganando la lucha por el poder. Stalin, unos de los dictadores tiránicos más sangrientos de la historia, perpetuó el comunismo. A él se le atribuyen cerca de 10 millones de muertes: 4 por represión y 6 por hambruna, esta última producto de la centralización de los factores de producción.

Cuando se repasan los hechos que hicieron posible que hace 100 años se fundara el Estado soviético, primer estado comunista de la historia, se debe rescatar: 1) la arrogancia de absolutistas y conservadores, solo superada por la ingenuidad política de supuestos socialdemócratas y 2) la tibieza que permitió llegar al poder a quienes, inspirados por el resentimiento, no escatimaron en medios para llegar a un solo fin: acceder al poder y perpetuarse en nombre de la igualdad, la justicia social y la construcción de una sociedad sin clases.

Luego de un siglo de comunismo en el mundo, no cabe celebrar. De hecho, hay que recordar las causas y los nefastos efectos del legado criminal del comunismo: regímenes totalitarios y sangrientos, millones de muertos en todo el mundo, violencia sin justificación, abolición de la libertad, pisoteo de la dignidad humana, y asesinos con fama y camisetas como Ernesto, el Che Guevara, cuyas frases siguen repitiendo nuestros gobernantes; o como el revolucionario Fidel Castro, un tonto útil de la URSS, a quienes muchos admiran a pesar de haber dejado una Cuba en miseria. Hablando de esas paradojas, Stalin fue nominado al Premio Nobel de la Paz en 1945 y 1948. No es broma.

En teoría el comunismo soviético cayó en 1989 y, con él, su ‘muro de la vergüenza’; dos años más tarde colapsó la URSS. Sin embargo, y aunque parezca otra mala broma, todavía en pleno siglo XXI hay naciones que juegan al comunismo: mientras sus gobernantes concentran poder y se enriquecen pero dicen odiar la riqueza, los ciudadanos comen basura. ¿La cereza del pastel? Terminan sus discursos con un intrépido ¡hasta la victoria siempre!

Que este primer centenario del inicio de una barbaridad llamada comunismo, sirva para honrar aún más la Libertad y evitar caer en engaños de caudillos populistas. Como dice Luis Alfonso Herrera, abogado y filósofo venezolano, que este aniversario sirva “para calificar al comunismo y sus promotores como la teología política más peligrosa y abominable de la historia, por su capacidad de ‘viralizarse’ por los cinco continentes con gran acogida y legitimidad, al dirigirse a las emociones más básicas y negativas de las personas y aprovecharse de su ignorancia o su desesperación para engañarlos, manipularlos y luego destruirlos, sin remordimientos, con tal de lograr sus fines de poder absoluto”.

Este artículo fue publicado originalmente en El Universo (Ecuador) el 6 de febrero de 2017.

Videojuegos terroristas

El número dos y portavoz parlamentario de Podemos, Íñigo Errejón, aprovechó el reciente atentado terrorista en Berlín para criminalizar a los videojuegos violentos. Según manifestó en una entrevista en la Cadena Ser: “Creo que también hay un efecto imitación. Estoy convencido de que el que ha hecho lo de Berlín no lo habría hecho de la misma forma si no es porque conoce lo de Niza y porque ha visto videojuegos similares y películas similares”. Uno esperaría de nuestros representantes un poco más de prudencia a la hora de efectuar declaraciones tan gratuitas y aventuradas que, en última instancia, sólo contribuyen a colocar el foco de la sospecha sobre centenares de miles de adolescentes que disfrutan de su tiempo libre sin dañar ni entrometerse en la vida de nadie. Si en asuntos de Justicia solemos aplicar la máxima de la “presunción de inocencia” y exigimos pruebas suficientes como para despejar toda “duda razonable” antes de efectuar una declaración de culpabilidad, sería conveniente emplear reglas igualmente prudenciales a la hora de juzgar de un modo tan severo las consecuencias presuntamente derivadas de jugar a los videojuegos. Sobre todo porque la evidencia disponible a la hora de efectuar tales afirmaciones es más bien escasa.

Es verdad que en los experimentos controlados en laboratorio sí suele encontrarse una cierta relación positiva entre exposición a videojuegos violentos y pulsiones agresivas u hostiles: es decir, aquellas personas que han dedicado parte de su tiempo a visualizar o participar en videojuegos violentos tienen ulteriormente respuestas, pensamientos o actitudes algo más agresivas que el resto. Pero un cierto aumento de la agresividad según los artificiales parámetros experimentales de un laboratorio no equivale a un incremento de los comportamientos violentos en el mundo real y, mucho menos, a un aumento de las actividades terroristas. Precisamente, uno de los últimos estudios publicados al respecto (Violent Video Games and Violent Crime, de Cunningham, Engelstätter y Ward) no encuentra relación alguna entre mayor exposición a los videojuegos violentos e incrementos de la delincuencia; más bien al revés, los autores constatan que, de existir algún tipo de conexión, sería más bien negativa. A más videojuegos violentos, menor criminalidad: “no hallamos ninguna evidencia de los videojuegos aumenten la delincuencia, si acaso la reducen”. Antes de seguir degenerando hacia el meapilismo doctrinario, más valdría que Podemos le echara un vistazo a la evidencia disponible y contuviera su incontrolable ansia de ingeniería social.

Publicado originalmente en La Razón (España) el 23 de diciembre de 2016.

Un crimen sin víctimas

La reciente publicidad de una empresa de muebles, donde una modelo aparece desnuda ha despertado las reacciones más campechanas en el país. Los activistas han salido a criticar el spot como machista, degradante contra la mujer, llegando a pedir sanciones penales contra la empresa. Incluso el mismo defensor del pueblo ha acusado a la empresa de “cosificación de la mujer” y otros supuestos delitos. Tal vez el hecho de que un tipo mediocre que llegó al cargo por servilismo y para no molestar al partido de gobierno se involucre en la demanda, demuestra lo pueril de la misma.

Al parecer ciertos sectores de la sociedad creen que la empresa cometió un delito y quieren una sanción penal. Pero para que exista un delito debe existir una víctima y entonces viene la pregunta ¿dónde está la víctima? La modelo que participó del spot, es mayor de edad, posee plenas facultades mentales e hizo lo que hizo por una remuneración mutuamente acordada y con pleno conocimiento de los requisitos y las consecuencias de sus actos. Es más, ella está contenta con toda la repercusión mediática. Entonces ¿quién es la víctima? La respuesta que quieren dar algunos es que las víctimas son la mujer, todas las mujeres lo cual equivale a decir que nadie es la víctima.

Durante la mayor parte de la historia de la humanidad, la mujer tuvo un rol de servidumbre y sumisión, algo que en realidad existe hasta nuestros días en mayor o menor medida de acuerdo a cada sociedad. Si el ideal es dar a la mujer igualdad de condiciones, pues ese ideal debe traducirse en libertad para las mujeres: libertad para ser modelos publicitarias y salir desnudas en un spot, libertad para ser ingenieras civiles, pilotos de avión, prostitutas, jugadoras de fútbol, dueñas de empresas, abogadas, políticas, etc. Los grupos que intentan criminalizar los spot sexistas lo hacen bajo el argumento de que quieren proteger y dignificar a la mujer. En realidad lo que hacen es robarle su dignidad al tratarlas como niños incapaces de tomar sus decisiones, quieren robarle su libertad y encasillarlas en un molde único de lo que ellos creen que debería ser el rol y la imagen de la mujer, de manera similar a como se las trataba en la edad media.

No hablo aquí de la calidad estética o moral del spot. Quienes lo consideren ofensivo, tienen todo el derecho a protestar y repudiarlo y expresar su descontento cambiando el canal y no comprando productos a la empresa. Pero entre el repudio civil y la criminalización del hecho existe una gran diferencia que quienes defienden la libertad y la dignidad de las mujeres no debemos cruzar.

Publicado originalmente el 27 de septiembre de 2016.

Hebe de Bonafini: ¿Defensora de los derechos humanos?

Hebe de Bonafini -una de las fundadoras de la ONG “Madres de Plaza de Mayo”- suele ser presentada como una activista a favor de los derechos humanos. Esa designación se repite sin mucho análisis y presentándolo como un dato de la realidad. Pero, ¿realmente será así?

Bonafini saltó a la palestra pública durante la última dictadura militar argentina (1976-1983). Al igual que tantas otras madres cuyos hijos habían sido detenidos por las fuerzas de represión en circunstancias poco claras, realizaba pacíficamente todos los esfuerzos imaginables por averiguar su paradero y rescatarlos con vida.

En momentos en que la mayoría de los habitantes se movían entre la ignorancia, la indiferencia y el miedo por lo que estaba sucediendo en su país, estas madres demostraron un coraje admirable. Se reunían todos los jueves de 15,30 a 16 hrs. en la Plaza de Mayo (que queda frente a la Casa Rosada, la sede gubernamental) con la intención de ser recibidas por el entonces presidente de facto Jorge Videla. Con el fin de reconocerse –y como símbolo de sus hijos- usaban un pañuelo blanco sobre sus cabezas, que en un principio eran hechos con la tela que se usaba para los pañales de los bebés.

Poco a poco estas mujeres comenzaron a ser notadas por la gente común y por la prensa internacional. Pero principalmente, su presencia irritaba al régimen quien mandaba a la guardia policial a amedrentarlas. Incluso, algunas de ellas fueron secuestradas por los militares como advertencia hacia las otras, con el objetivo de que dejaran de “molestar”.

En 1981 se instauraron las denominadas “Marchas de la resistencia” que eran anuales y cuyo fin era reclamar por la vigencia de los derechos humanos en Argentina.

Una vez recuperada la democracia, la Madres de Plaza de Mayo volcaron sus energías en lograr que fueran castigados los culpables de los crímenes de lesa humanidad, que se supiera la verdad sobre lo sucedido en aquellos tiempos oscuros y que en lo posible, se reparara económicamente a las víctimas y familiares de los desparecidos.

Con el correr del tiempo, Hebe de Bonafini se fue convirtiendo en la cabeza más visible de esa organización.

Los hechos aquí narrados muestran a unas madres angustiadas que guiadas por el amor hacia sus hijos, se comportaron de forma valerosa y digna de admiración. Y por supuesto que esa definición también comprende a Bonafini.

Pero, ¿esa circunstancia, por sí sola, las convierte en activistas a favor de los derechos humanos, entendido este término en sentido cabal? Es decir, ¿en defensoras de la dignidad intrínseca de todo ser humano, de los derechos inalienables de toda persona, en denunciantes de toda dictadura sin importar en base a qué “cuento” subyuga y atormenta a los ciudadanos?

Nosotros no creemos en los “colectivos”  sino que pensamos que cada persona se mueve de acuerdo a sus propios intereses e incentivos, por más que en un momento determinado se asocie con otros en procura de alcanzar objetivos comunes. En el caso de las Madres de Plaza de Mayo, el propósito era rescatar con vida a sus respectivos hijos. Ese era el fin principal. La defensa de los DD.HH. era sólo un elemento adicional, un argumento más para alcanzar esa meta.

Hubiera sido posible que Bonafini, tras la terrible tragedia personal que sufrió y movida por la empatía, se hubiera convertido en una auténtica defensora de los DD.HH. Ella misma reconoce el papel relevante que jugó la Asociación Neerlandesa de Mujeres (SAAM) para ayudar a difundir su causa y contribuir a aliviar su dolor. La propia Hebe expresa la siguiente:

“Tal vez la que marcó fue lo que te digo ahora, que las mujeres holandesas se comunicaran con nosotras ni bien nos vieron dar vueltas, esa vuelta que nadie conocía y ya tenía más de un año”.

No obstante no ha sido así. Asusta su indiferencia e incluso la crueldad exhibida frente al dolor ajeno. Resulta obvio que para ella sólo algunos son dignos de gozar de DD.HH. Por ejemplo, condena a Estados Unidos porque tortura y enseña a hacerlo, pero alaba a Fidel Castro que hace otro tanto. Apoya a grupos violentos como la ETA o las FARC, que destrozan y mutilan vidas inocentes. Pontifica acerca de quiénes “merecen” una muerte atroz y quiénes no. Para colmo, encima lo hace mediante la falsedad o mala fe. En base a esa tesitura es que cuando sucedió el atentado de los Torres Gemelas en Nueva York el 11 de setiembre de 2011, afirmó:

“Por eso cuando pasó lo del atentado […], sentí alegría. No voy a ser hipócrita, no me dolió para nada. […] Ahí [en las Torres Gemelas] no murieron pobres, no murieron poblaciones, no murieron viejos. […] El día del atentado yo sentí que había hombres y mujeres muy valientes […] Declararon la guerra con sus cuerpos, manejando un avión para estrellarse y hacer mierda al poder más grande del mundo. Brindé por mis hijos, brindé por tantos muertos, contra el bloqueo, por todo lo que se me venía a la cabeza”.

En los hechos, ese día murieron  2992 personas de todo tipo, nacionalidad, religión y condición social: mujeres, niños, bebes, hombres, ancianos; ricos y pobres; blancos, negros y amarillos. Entre ellos, 247 latinoamericanos.

En otra ocasión apoyó públicamente a las madres de los presos vascos. En el 2000 publicó una carta abierta en la página web de su agrupación, afirmando que esos individuos estaban tras las rejas simplemente por expresar sus ideas o “conocer a alguien que conoce a alguien”. Sus acusaciones fueron respondidas por Amnistía Internacional, quien la desmintió señalando que dicha organización internacional de defensa de los DD.HH “no tiene constancia de casos de presos de conciencia en las prisiones españolas”.

Pero Bonafini no siente empatía por ciertas madres de presos políticos como por ejemplo las Damas de Blanco cubanas. Mujeres que tiene conciencia de la proporción y no se visten con ropajes ajenos. Las antillanas no se autodefinen con palabras grandilocuentes, sino como simples mujeres de diferentes credos e ideologías, que están unidas por el dolor que sienten por la encarcelación injusta de sus seres queridos por la dictadura castrista, y que luchan por su liberación.

Hebe no usa el prestigio adquirido por las Madres argentinas para ayudarlas –como en su momento hicieron las mujeres holandesas con ellas- sino que por el contrario, apoya a los violadores de los DD.HH. en Cuba, Venezuela y en cualquier otro país que comulgue con su ideología.

En conclusión, Hebe de Bonafini no puede ser catalogada de activista a favor de los DD.HH., sino simplemente como una mujer que en el pasado combatió a una dictadura específica porque la afectaba directamente.

Nunca olvidar la masacre del 4 de junio

Plaza de Tiananmen

27 años atrás, tanques de guerra y ametralladoras del Ejército Popular mataron a cientos de estudiantes y civiles desarmados que se manifestaron pacíficamente a lo largo de 50 días en la plaza de Tiananmen. Esa fue la sangrienta masacre del 4 de junio que tomó al mundo por asombro y sobre la cual el gobierno chino intentó duramente ocultar la verdad y los hechos durante los últimos 27 años. Los jóvenes en China hoy en día ignoran completamente este acontecimiento o bien se muestran indiferentes debido al lavado de cerebro que la propaganda del Partido Comunista Chino (PCC) ha perpetrado sobre este tema.

El Internet ha sido bloqueado en China y un buscador chino —Baidu— reemplazó a Google, cuando esta empresa se vio obligada a salir de China hace 6 años.

Hay numerosas fechas sensibles en el país y las actividades de las personas están restringidas durante estos días. Por ejemplo, las personas no tienen permitido visitar la plaza de Tinanmen durante fechas cercanas al 4 de junio y al Día de la Limpieza de Tumbas, que se conmemora el 5 de abril, etc.

El PCC incluso controla estrictamente las redes sociales. Las personas no pueden usar Twitter, Facebook, YouTube, etc., a no ser que logren violar servidor de seguridad.

En WeChat, la red social más popular en China, blogs, comentarios o envíos de mensajes pueden ser bloqueados, eliminados, o bien pueden desaparecer o no ser mostrados por contener las palabras clave o temas, supuestamente sensibles.

Muchas personas en el mundo occidental parecieran haber olvidado que China es todavía un país con una dictadura comunista. Tienden a admirar la prosperidad económica mientras ignoran el deterioro de los derechos humanos y la pérdida de libertades individuales, que incrementaron durante el periodo de la reforma y apertura al mundo hace tres décadas.

Creo que el PCC no mantendrá su tiránico control por mucho más tiempo. Algunas crisis están acercándose y las personas esperarían e incluso podrían llegar a ser parte del cambio fundamental de las instituciones existentes.

Arte que conquista la libertad

Mural Danilo Maldonado UFM

Danilo Maldonado, El Sexto, plasmó su huella en la ciudad de Guatemala al pintar un gigantesco graffiti en las instalaciones de la Universidad Francisco Marroquín (UFM). La obra de arte se titula “La libertad por medio del conocimiento” y en ella Maldonado evoca la relación entre la educación y la libertad.

Maldonado es parte de los defensores de derechos humanos y libertad que han tomado el arte en sus manos para expresar su opinión en contra del régimen castrista.

Los gobiernos totalitarios dictan la educación de una población. También hacen lo posible por controlar qué dicen los individuos, cómo lo expresan y cuáles son sus vías de comunicación. Al coartar el arte y la educación —dos alas que forman la mente de los individuos— una población está atada.

La obra fue develada el lunes 14 de marzo en la UFM. En el evento Maldonado criticó a los gobiernos comunistas y el adoctrinamiento a los niños desde una edad temprana por medio de todo tipo de símbolos. Uno muy notorio es que los niños siempre levantan banderas en las escuelas. “No veo justo que un niño tenga que estar cargando una bandera con una carga política específica; porque un niño no sabe nada, solamente sabe de belleza, de amor”, expresó el autor.

Las obras de los artistas que se expresan en contra de sus gobiernos están llenas de simbolismos. En el caso de La libertad por medio del conocimiento, las cadenas expresan la realidad de una población cuando carece de educación y sufre el yugo de los regímenes totalitarios. Las alas, la manera en que la educación libera a las personas.

A lo largo de la historia los gobiernos han censurado, perseguido y asesinado a artistas que por medio de sus obras —pinturas, libros, ensayos, canciones— critican el statu quo. En las décadas de 1920 y 1930 Stalin encarceló a 2000 artistas, Hitler dejó en manos del Ministerio de Propaganda toda forma de expresión artística. En palabras de George Orwell son sociedades en las que “solo una opinión es permisible en cualquier momento”.

En el libro Por qué la libertad, Sarah Skwire, miembro del Liberty Fund, escribió un ensayo titulado “Sin libertad, no hay arte: Sin arte no hay libertad” en el que explica el rol de las expresiones artísticas como crítica al poder. La autora cita al músico y liberal Lindy Vopnfjord; “El deseo de la libertad es la fuerza creativa más potente del artista; por eso, incluso en los lugares más opresivos se produce el arte más hermoso y poderoso”.

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Presentando la Biblioteca de la Libertad

Nos satisface presentarles hoy la Biblioteca de la Libertad, un proyecto realizado por el Instituto Cato y Liberty Fund. Esta biblioteca permitirá a nuestros visitantes conocer clásicos de la libertad en español que abarcan una amplia gama de disciplinas, incluyendo economía, derecho, historia, filosofía y teoría política, y se encuentran disponibles en distintos formatos de descarga.

La Biblioteca incluye estos primeros diez libros de gran envergadura:

  • Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina  de Juan Bautista Alberdi
  • Camino de servidumbre de Friedrich A. Hayek
  • Ensayo sobre la naturaleza del comercio en general de Richard Cantillon
  • Ensayos sobre la libertad y el poder de John Emerich Edward Dalberg-Acton
  • La Declaración de Independencia y la Constitución de los Estados Unidos de América Thomas Jefferson, James Madison y otros
  • La libertad y la ley de Bruno Leoni
  • Obras escogidas de Frédéric Bastiat
  • Planificación para la libertad de Ludwig von Mises
  • Sobre el poder de Bertrand de Jouvenel
  • Teoría de las cortes ó grandes juntas nacionales de los Reinos de León y Castilla de Francisco Martínez Marina

En el mundo hispano-parlante este proyecto es de particular importancia, considerando la casi hegemonía de textos que promueven ideas e interpretaciones históricas contrarias a la existencia de sociedades de individuos libres. Es un mundo donde muchos estudiantes de economía y ciencias sociales nunca han sido expuestos a clásicos como Camino de servidumbre, o incluso ni siquiera han escuchado de su autor, galardonado con el Premio Nobel de Economía, F.A. Hayek. Aun si uno tuviera conocimiento de estos libros y el deseo de leerlos, es típicamente difícil encontrarlos en una librería en América Latina o España.

España y sus ex colonias cargan con el pesado legado de siglos de un imperio mercantilista y absolutista. No debería sorprender, entonces, que gocen de escasa difusión obras clásicas que demolieron ese sistema económico, como por ejemplo, el Ensayo sobre la naturaleza del comercio en generalde Richard Cantillon. Asimismo, gozan de poca difusión trabajos clásicos donde se destruyó la justificación del absolutismo. Son desconocidas en el mundo hispano-parlante incluso aquellas obras cuyos autores fueron influyentes próceres de las repúblicas latinoamericanas, como por ejemplo aquellas del argentino Juan Bautista Alberdi. En su obra Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina Alberdi explica que:

“Las colonias españolas eran formadas para el fisco, no el fisco para las colonias. Su legislación era conforme a su destino: eran máquinas para crear rentas fiscales. Ante el interés fiscal era nulo el interés del individuo. Al entrar en la revolución, hemos escrito en nuestras constituciones la inviolabilidad del derecho privado; pero hemos dejado en presencia subsistente el antiguo culto del interés fiscal. De modo que, a pesar de la revolución y de la independencia, hemos continuado siendo Repúblicas hechas para el fisco”.

En la Biblioteca de la Libertad tendrán la oportunidad de acceder a obras clásicas que retan a la concentración del poder, como Sobre el poder de Bertrand de Jouvenel o Ensayos sobre la libertad y el poder de John Emerich Edward Dalberg-Acton.

Como dice David Boaz en su introducción a Liberalismo, una aproximación:

“En cierto sentido, a lo largo de la historia no han existido más que dos filosofías políticas: libertad y poder. O bien se debería disponer de libertad para vivir la vida como se desee, siempre y cuando se respeten los derechos iguales de los otros, o bien se debería otorgar a algunos la facultad de utilizar la fuerza y obligar a otros a actuar de una forma distinta a la que elegirían por voluntad propia”.  

Esperamos que la Biblioteca de la Libertad, que continuará expandiéndose, contribuya a la difusión de las ideas de la libertad en español a fin de que las sociedades persigan, en palabras de Acton, la libertad como “el más alto de los fines políticos. No se persigue en vistas a obtener una buena administración pública, sino para permitir que puedan perseguirse los fines más altos de la sociedad civil y de la vida privada”.

Violencia “pacífica”

Hace un algunos días escuché por la radio a un dirigente del transporte hablando sobre los bloqueos de carreteras que su gremio está realizando. Al ser cuestionado sobre actos vandálicos respondió que que no habían tirado piedras a las oficinas de impuestos, porque no era su intención destruir propiedad pública y que solo habían lanzado huevos porque su marcha era pacífica al igual que sus bloqueos. La lógica del dirigente, es tan estúpida como popular en Bolivia. Por algún motivo que escapa a mi entendimiento, en este país muchos creen que bloquear una calle no es un acto violento, o que se puede avasallar una propiedad agrícola y destruir los bienes pacíficamente mientras nadie salga apaleado.

Por supuesto, si quienes son dañados por estos pacifistas, ya sea porque no pueden transitar de su casa a su trabajo o porque no pueden cosechar su siembra, deciden hacer uso de su legítimo derecho a la defensa, corren el riesgo de terminar hospitalizados e incluso pasar a mejor vida.

No pretendo con esto hacer una condena inequívoca de la violencia. Al contrario, considero legítimo el uso de la misma en casos extremos. Creo que si un ladrón entra a mi casa, yo tengo el deber de defender a mi familia y que en legítima defensa debería poder matarlo a tiros sin que el Estado me persiga por ello. Creo también, al igual que John Locke, que la sociedad civil tiene el derecho a derrocar a un gobierno tiránico. Pero la violencia debe ser un recurso extremo, debe ser ejercida excepcionalmente solo con fines defensivos dirigida exclusivamente a quienes amenazan la vida, la libertad, la integridad y la propiedad ajena.

En Bolivia, sin embargo, se ha popularizado el bloqueo de rutas, una forma de violencia que perjudica a miles de personas inocentes, a trabajadores asalariados, empresarios y transportistas, a toda una sociedad que no tiene culpa, poder o responsabilidad con relación al reclamo que provocó el bloqueo. En este país folclórico y carnavalesco, hay bloqueo por todo y por nada: Algunos bloquean para obtener privilegios especiales del Estado, otros para luchar por la democracia y los derechos civiles, uno porque su novia lo dejó, otro porque la justicia en Bolivia es una mierda. Hay razones más valederas que otras, pero no deberíamos caer en el eufemismo de calificar a ningún bloqueo como pacífico. Todo bloqueo, en tanto y en cuanto coarta el derecho de otros a movilizarse libremente por las vías públicas es un acto de violencia, aunque nadie termine con un ojo morado o un palazo en la cabeza.

Santa Cruz de la Sierra, 04/02/16

El viaje de Obama a Cuba

Al inicio del año hubo mucha especulación sobre si el Presidente Obama podía superar su histórica reconciliación con Cuba con una visita igual de histórica a la isla. La especulación se acabó con el anuncio de ayer acerca de su viaje en marzo.

Muchas cosas han cambiado durante el último año en la relación entre EE.UU. y Cuba: los lazos diplomáticos se han restaurado, los líderes de ambos países se han reunido dos veces, docenas de vuelos comerciales al día han sido autorizados, cientos de miles de estadounidenses están viajando a la otrora isla prohibida, y muchas sanciones económicas se han levantado.

Aún así hay una cosa que no ha cambiado: la naturaleza represiva de la dictadura comunista de Cuba. Si en algo ha cambiado, es que podría haber intensificado la represión. El columnista del Miami Herald, Andrés Oppenheimer, recientemente reportó que el número de trabajadores autónomos en Cuba de hecho ha caído durante los últimos seis meses. Las detenciones arbitrarias de activistas pacíficos de oposición están aumentando. Las reformas económicas todavía son demasiado tímidas. Si hay mucho entusiasmo acerca de Cuba últimamente, esto tiene que ver más con lo que Washington está haciendo que con lo que la Havana realmente está haciendo.

Esto no es para decir que la reconciliación de Obama con Cuba ha fracasado: la anterior política de Washington de aislar a la isla fue totalmente contraproducente. Pero no deberíamos engañarnos acerca de un cambio inminente en la naturaleza del régimen de los Castro.

El Presidente Obama ha dicho que el principal objetivo de su viaje será “mejorar las vidas de los cubanos”. Si es así, debería seguir los pasos de Jimmy Carter cuando visitó la isla en 2002: el ex presidente se reunió con los disidentes y se le permitió hablarle a la nación en un discurso sin censura que fue transmitido en televisión nacional, discurso en el que hizo un llamado a que se celebren elecciones democráticas, se respeten los derechos humanos y haya más libertades civiles.

Si Obama no logra obtener concesiones similares, su viaje solamente fortalecerá la posición del régimen de los Castro. Se tratará todo acerca de asegurar su legado y no acerca de tratar de mejorar las vidas de los cubanos de a pie.

Space Act: un regreso a los principios fundadores de EE.UU.

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Hace un par de meses se aprobó la ley denominada SPACE Act of 2015 (SPACE, según sus siglas en inglés), presentada en el congreso por el representante Kevin McCarthy (Republicano, California, Distrito No. 23) y ya aprobada por el presidente Barack Obama, lo que convierte a EE.UU. en un pionero en relación al campo de la minería en el espacio estelar.

Básicamente, la nueva Ley permite a los ciudadanos de EE.UU. tomar parte en la exploración y explotación comercial de los recursos del espacio, lo que incluye, por ejemplo, al agua y a los minerales que puedan llegar a extraerse de los cuerpos celestes. Esto abre inmensas posibilidades de encontrar nuevas grandes cantidades de los metales ya conocidos, como ser oro, plata, platino o cobre, nuevos lotes de agua para consumo humano, yacimientos de petróleo que prolonguen el uso del mismo para crear energía, y por qué no, nuevos tipos de elementos químicos hoy desconocidos por nosotros pero que pueden llegar a revolucionar nuestra vida cotidiana actual.

Ahora bien, para poner en contexto esta noticia, conviene detenerse unos minutos en el pasado. La historia del mundo ha demostrado que es imposible operar en los mercados sin un marco institucional que nos permita definir claramente sus reglas y, así, asumir o no la posibilidad de tomar riesgos con la intención de minimizar lo más posible los costos en que se van a incurrir. Este contexto no le es, ciertamente, ajeno a la historia de EE.UU. Es que, salvando las distancias, se puede comparar esta novedad directamente con la llamada Gold Rush, o Fiebre del Oro, que se dio en la costa oeste americana hacia el año 1850. En esa época, miles de personas dejaban sus ciudades originarias y tomaban el riesgo (y la aventura) de atravesar el desierto central, para migrar a las costas californianas y así llegar a la posibilidad de hacerse del preciado oro que les cambiaría, tal vez, la vida para siempre. Obviamente esto no solo les trajo ganancias personales a los pioneros, sino que tales beneficios se diversificaron hacia toda la sociedad y permitieron las bases del fabuloso progreso y conquista del Lejano Oeste, con obras monumentales para la época como la construcción de líneas ferroviarias que conectaban el este con el oeste, florecieron incontables pueblos (luego algunos grandes ciudades), los telégrafos, etc.

Es importante resaltar que, finalmente, en el fondo de las causas de la Gold Rush estaba el respeto irrestricto a los derechos individuales de propiedad. Comparativamente, mientras la gente en el norte arriesgaba todo por un poco de oro, en Latinoamérica pasaba todo lo contrario. Y sucede que la diferencia entre América Latina y EE.UU. fue que, en la primera, el Rey durante la colonia era dueño de todo el subsuelo (en ese momento fundamentalmente oro y de la plata), y luego de los distintos procesos independentistas, ese propiedad pasó de la corona a los gobiernos federales (en otras palabras, de un monopolio del monarca a un monopolio gubernamental), mientras en EE.UU. pasó todo lo contrario. Al independizarse y dejar de ser una colonia inglesa, los minerales en el suelo y subsuelo pasaron a ser propiedad de las personas, no de los gobiernos. En definitiva, tomaron el respeto inviolable del Rule of Law, de su anterior colono, y lo aplicaron al nuevo estado naciente.

Hoy, 150 años después, se toma como correcto punto de partida el derecho romano y el concepto res nullius, a través del cual la propiedad no le pertenece a nadie en abstracto, sino hasta que alguien reclama posesión de la misma. Es decir, se enfatiza en el espíritu de la libertad y una estructura de leyes para la defensa de la propiedad de sus ciudadanos.

La Ley SPACE de 2015 es la versión siglo XXI de EE.UU., que ha dado más libertad de ejercicio a sus ciudadanos como nunca en la historia de la humanidad, teniendo en cuenta que el motor del progreso de las civilizaciones es la libre acción humana. Por supuesto, la libertad individual le permitirá a cada uno actuar y proceder por sus propios valores. Los mismos se someterán, claro, a un proceso deliberado de preferencias, elecciones y selecciones de medios para lograr los nuevos fines que les brinda esta nueva Ley. Pero la misma abre un promisorio futuro para la humanidad, tan importante y complejo que hoy no es posible aventurar un pronóstico final acerca de la conquista del espacio. Pero si podemos afirmar que se trata de un excelente primer paso.