Hong Kong: Diez años bajo gobierno chino

El 1 de julio se cumplirán diez años desde que Hong Kong, desde donde escribo estas líneas, volvió a ser parte de China bajo el gobierno de Pequín. Lo sorprendente es que la libertad en uno de los lugares más libres del mundo no ha sufrido de todo tipo de violaciones por parte del gobierno comunista. Hasta ahora, el esquema “un país, dos sistemas” ha mantenido un nivel alto de estado de derecho y libertad económica en Hong Kong. De hecho, según el reporte anual sobre La Libertad Económica en el Mundo, la ciudad sigue ocupando el primer lugar. Hasta los liberales críticos de Pequín de acá reconocen que se han mantenido las libertades tradicionales de la ciudad. El conocido periodista Kin-ming Liu me dijo que por suerte los hechos no le han dado la razón y que lo que él temía que iba a ocurrir no llegó a realizarse.

Lo que todavía no hay es democracia. Hay una cámara legislativa, pero sus poderes son limitados y el ejecutivo del gobierno no es elegido por el pueblo de Hong Kong sino por los dictadores de Pequín (a través de representantes en Hong Kong). En ese sentido la situación es semejante a la de los tiempos bajo el gobierno inglés: altos grados de libertades civiles y económicas, gobierno limitado, estado de derecho, prosperidad, pero no democracia.

La situación no parece ser sostenible. Pequín les tiene poca confianza a los activistas que favorecen a la democracia, y vice versa. Pequín ha prometido democracia, pero teme hacerla una realidad y lo ha pospuesto; los demócratas se manifiestan en las calles y cada vez más piden un gobierno activista, algunos con una agenda bastante izquierdista (Hasta vi un diputado en plena cámara usando una camiseta del Che). La opinion pública tiene mucho peso en Hong Kong.

Pero a Pequín no le interesan las demandas populares. Los líderes comunistas son pragmáticos y quieren mantener a Hong Kong próspero y no democrático, modelo que hasta ahora tanto le ha beneficiado a China. El gobierno de Hong Kong, mientras tanto, pierde cada vez más su habilidad de promover la política pública. Por lo tanto, hay poca actividad por parte del gobierno de Hong Kong. Para algunos es paradójico que tal inactividad coincida con una economía fuerte.

El futuro de Hong Kong todavía se ve bien pero es obvio que tarde o temprano tendrá que ser democrático. Cuando llegue ese día, esperemos que los liberales organicen un partido fuerte a favor de los valores que han hecho de Hong Kong un milagro de libertad personal y económica.

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