Los 50 años del embargo a Cuba

Mañana hace 50 años, EE.UU. impuso sanciones a Cuba en lo que llegaría a ser un embargo integral en contra del comercio, las finanzas y los viajes. Aunque el embargo no es la causa de las desastrosas y cada vez peores condiciones económicas y sociales del país, tampoco ha logrado cambiar las políticas cubanas o siquiera ha derivado en un cambio de régimen.

Es hora de acabar con el embargo. Hacerlo no salvará al comunismo de sus inherentes defectos. Aquel sistema colapsó de manera espectacular alrededor del mundo en lugares con los que Occidente mantuvo o estableció relaciones comerciales. Mantener las sanciones solamente les seguirá permitiendo a la dictadura y a sus partidarios evitar asumir la culpa de los fracasos del propio régimen. Sería mejor para los cubanos y para el mundo ver cómo el comunismo cubano se derrumba sin la intervención de EE.UU. Cuando finalmente surja una Cuba libre, florecerá más fácilmente si los enemigos de la sociedad abierta no pueden hacer uso de una narrativa falsa acerca de cómo el coloso del Norte finalmente acabó con el experimento socialista de la isla.

Una buena manera de empezar sería eliminando la prohibición a que los estadounidenses viajen a la isla. Esa medida expondría a los cubanos a cientos de miles de ciudadanos estadounidenses, lo cual, inevitablemente, expandiría la economía informal de Cuba y establecería innumerables relaciones que harían a los ciudadanos cubanos más independientes del Estado. Puede ser que el régimen trate de beneficiarse de mayores recaudaciones, pero esta política habrá desencadenado una dinámica social que será difícil de controlar.

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