Video: “Ley, moral y libertad”

El 30 de marzo presenté una charla sobre la ley, la moral y la libertad en la Aduana de Oribe en Montevideo, Uruguay. Aquí la puedes ver:

Una mala broma para los ecuatorianos

El proceso electoral que debió haber culminado el 2 de abril en una victoria incuestionable de un candidato a la presidencia ha sido cualquier cosa menos transparente y justo. Súmele a eso las múltiples irregularidades que ponen en duda el resultado oficial. A una mayoría de los ecuatorianos, quienes desconfían del CNE, esto no debería sorprender. Lo que si nos ha sorprendido es el respaldo casi impulsivo que ha obtenido el candidato oficialista de gran parte de los mandatarios de otros países, así como también de la OEA y de la prensa internacional.

Pero siempre hay brillantes excepciones. Entre ellas, se encuentra la columnista para las Américas del Wall Street Journal Mary Anastasia O’Grady, quien tildó estas elecciones como “dudosas” y reportó acerca de la persecución montada por el gobierno ecuatoriano contra aquellas personas y organizaciones que resultaban incómodas para legitimar el resultado oficial–la encuestadora Cedatos-Gallup Poll International, el candidato de oposición Guillermo Lasso, y empresas involucradas en su campaña presidencial. “O’Grady explica:

El lunes posterior al día de la elección, la misión observadora de la Organización de Estados Americanos–liderada por Leonel Fernández, un ex presidente izquierdista de la República Dominicana–respaldó la narrativa de Correa de que el Sr. Moreno había ganado. La OEA le dijo al Sr. Lasso que presente sus quejas ante al Tribunal Contencioso Electoral (TCE) controlado por Correa. El Departamento de Estado de EE.UU. dijo algo similar.

Esa recomendación es una mala broma. El Sr. Correa ha sido presidente desde 2007. Controla el grupo mediático más grande del país, el congreso, la justicia, y la cúpula militar, así como también la policía nacional. Todos los miembros del Consejo Nacional Electoral tienen vínculos con el gobierno o con su partido, Alianza PAÍS. El presidente del TCE es el hermano del fiscal general de Correa.

Hay cosas tan evidentes para el que quiere hacer bien su tarea de reportar acerca de la situación en Ecuador, pero gran parte de los reporteros y corresponsales reflejan un desconocimiento de incluso los detalles más básicos acerca del muy inusual proceso electoral que acabamos de vivir. O el oficialismo tiene un parlante mucho más grande–con la importante ayuda de cajas repetidoras como la amigable misión observadora de la OEA–con el cual resulta difícil competir y/o la prensa internacional y los líderes políticos de otros países tienen un fuerte sesgo hacia las fuentes oficiales de información y/o la oposición ecuatoriana no ha comunicado exitosamente su situación. Pero una mínima dosis de pensamiento crítico debería hacer dudar de estas fuentes a cualquiera que comprenda la realidad ecuatoriana: un país con un sistema de gobierno autoritario en el que las instituciones del Estado son todas controladas por el partido Alianza PAÍS. Como concluye O’Grady:

Para robarse una elección, un gobierno necesita de un poder ilimitado en casa y de tontos útiles en el extranjero. El Sr. Correa tiene ambas cosas a su disposición. Luego de una década de abusos, los ecuatorianos tienen justa razón para demandar un reconteo voto a voto.

Cantinflas cruzando el muro en la frontera

Vía el twitter de Mary Anastasia O’Grady encontré esta joya de video, donde Cantinflas parece tener más sentido común que el guardia fronterizo de EE.UU. Cantinflas, personaje representado magistralmente en múltiples películas mexicanas por Mario Moreno, solía hacernos reír de los políticos, las élites y en este caso en particular, de lo absurdo que puede llegar a ser el sistema migratorio de EE.UU. “¿Como qué quiero?…Podía haberle dado vuelta al poste, pero soy respetuoso con las leyes…¿Para qué tantas preguntas si no más vengo a gastarme mis dolarianos?”

Un siglo de engaños

Este febrero se cumple el primer centenario de la Revolución Rusa, una serie de sucesos que condujeron al derrocamiento del régimen zarista entre febrero y octubre de 1917 y que llevó a la creación de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia.

La Revolución de febrero tuvo como sucesor a un gobierno provisional, que fue derrocado por la revolución de octubre, estableciéndose el gobierno de los bolcheviques. A continuación, se desencadenó una guerra civil que fue ganada por el nuevo régimen soviético. Años después, en 1922 se creó la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Tras la muerte del primer líder soviético, Vladimir Ilich (Lenin), en 1924, Iósif Stalin acabó ganando la lucha por el poder. Stalin, unos de los dictadores tiránicos más sangrientos de la historia, perpetuó el comunismo. A él se le atribuyen cerca de 10 millones de muertes: 4 por represión y 6 por hambruna, esta última producto de la centralización de los factores de producción.

Cuando se repasan los hechos que hicieron posible que hace 100 años se fundara el Estado soviético, primer estado comunista de la historia, se debe rescatar: 1) la arrogancia de absolutistas y conservadores, solo superada por la ingenuidad política de supuestos socialdemócratas y 2) la tibieza que permitió llegar al poder a quienes, inspirados por el resentimiento, no escatimaron en medios para llegar a un solo fin: acceder al poder y perpetuarse en nombre de la igualdad, la justicia social y la construcción de una sociedad sin clases.

Luego de un siglo de comunismo en el mundo, no cabe celebrar. De hecho, hay que recordar las causas y los nefastos efectos del legado criminal del comunismo: regímenes totalitarios y sangrientos, millones de muertos en todo el mundo, violencia sin justificación, abolición de la libertad, pisoteo de la dignidad humana, y asesinos con fama y camisetas como Ernesto, el Che Guevara, cuyas frases siguen repitiendo nuestros gobernantes; o como el revolucionario Fidel Castro, un tonto útil de la URSS, a quienes muchos admiran a pesar de haber dejado una Cuba en miseria. Hablando de esas paradojas, Stalin fue nominado al Premio Nobel de la Paz en 1945 y 1948. No es broma.

En teoría el comunismo soviético cayó en 1989 y, con él, su ‘muro de la vergüenza’; dos años más tarde colapsó la URSS. Sin embargo, y aunque parezca otra mala broma, todavía en pleno siglo XXI hay naciones que juegan al comunismo: mientras sus gobernantes concentran poder y se enriquecen pero dicen odiar la riqueza, los ciudadanos comen basura. ¿La cereza del pastel? Terminan sus discursos con un intrépido ¡hasta la victoria siempre!

Que este primer centenario del inicio de una barbaridad llamada comunismo, sirva para honrar aún más la Libertad y evitar caer en engaños de caudillos populistas. Como dice Luis Alfonso Herrera, abogado y filósofo venezolano, que este aniversario sirva “para calificar al comunismo y sus promotores como la teología política más peligrosa y abominable de la historia, por su capacidad de ‘viralizarse’ por los cinco continentes con gran acogida y legitimidad, al dirigirse a las emociones más básicas y negativas de las personas y aprovecharse de su ignorancia o su desesperación para engañarlos, manipularlos y luego destruirlos, sin remordimientos, con tal de lograr sus fines de poder absoluto”.

Este artículo fue publicado originalmente en El Universo (Ecuador) el 6 de febrero de 2017.

El croissant no es 100% francés

En la moda populista actual el nacionalismo cultural ha ganado apoyo popular en diversos países. Ya no es característica particular de América Latina, sino ahora también de gobiernos en países desarrollados de Europa e incluso en EE.UU. Por eso ahora es cuándo es más importante que nunca recordar cómo la globalización nos ha beneficiado a todos lo largo de la historia en múltiples ámbitos, hasta en lo que comemos. La semana pasada me topé con una divertida revista del Smithsonian titulada “Atlas of Eating” (El Atlas de Comer) que resalta cómo la cultura culinaria de diversos países está en constante evolución y cómo las distintas culturas constantemente se influencian entre ellas a través del comercio y cómo también son alteradas por circunstancias particulares como el terrorismo, las guerras y las crisis económicas.

Por ejemplo, ¿sabía que el croissant tiene raíces austríacas que se remontan al año 1227 y que hasta el relativamente reciente siglo 19 los parisinos lo consideraban como una novedad extranjera disponible solamente en las pastelerías vienesas de las partes más pudientes de París? El “kipfel” de Viena se convirtió en el parisino croissant mediante la no desdeñable innovación de los panaderos parisinos, quienes tuvieron la idea de hacerlo con masa de hojaldre. El artículo de la revista sobre los croissants resalta que antes de 1850 no hay mención alguna en la historia de Francia del croissant y que quizás el primero en introducir dicho tipo de pan en Francia fue un inmigrante austríaco llamado August Zang.

Por otro lado, ¿sabía que gran parte de las variedades de tomates que gozamos hoy en el mundo le deben su herencia genética a unos tomatillos silvestres que solamente se encuentran en el sur del Ecuador y el norte del Perú? Los botánicos los conocen como “solanum pimpinellifolium” o simplemente “pimp” en inglés. Estos tomates fueron llevados por barco a América del Norte y Europa en los siglos 15 y 16, haciendo posible la multiplicidad de variedades de tomates ampliamente disponible que tenemos hoy.

Y mucha de la promoción de una cultura culinaria ocurre por accidentes y de forma espontánea. Considere que las múltiples comidas que rastrean sus orígenes a las guerras y épocas en que poblaciones sufrieron de violencia política. Por ejemplo, la famosa cocina siciliana de Italia se benefició tremendamente de los granos y el azúcar que trajeron consigo los tunisios que emprendieron una conquista religiosa de la zona. Sin estos granos no se hubiera podido hacer la pasta. Los árabes introdujeron el cous cous que ahora es también considerado un elemento integral de la cocina siciliana tradicional. Asimismo, los militares japoneses introdujeron innovaciones importantísimas en la comida japonesa, como el curry o los fideos ramen (que son en realidad de origen chino). Victoria Pope dice: “La comida evoluciona…y muchas veces la encontramos en lugares lejos de su hogar original”.

Sin irnos a tiempos tan remotos de la historia, el reciente boom culinario del Perú, según Marco Avilés, se inició en las calles de Lima, llenas de inmigrantes desplazados por el terrorismo del Sendero Luminoso hacia la ciudad capital, todos clamando por los olores y sabores de la comida de hogares que habían dejado atrás. Otro factor es que los líderes de esta revolución culinaria del Perú estuvieron influenciados por la alta cocina Europea y se propusieron tratar con el mismo cuidado y respeto los platos “tradicionales” de la comida peruana, que a su vez había recibido influencias foráneas de, por ejemplo, los inmigrantes japoneses.

También es importante reconocer el crucial papel que han jugado a lo largo de la historia aquellos arriesgados empresarios que permitieron esa maravillosa mezcla internacional de ingredientes que hoy consideramos tan básicos en cualquier cocina. Un comerciante quebrado de Venecia, Roberto Mairano, decidió en 1173 arriesgarse importando lo que en ese entonces era considerado un artículo de lujo y una especia de lo más exótica y útil: la pimienta. Como él, hubieron muchos otros, que importaron no solo pimienta sino también jengibre, canela, nuez moscada, entre otras especias desde lugares extremadamente remotos: desde Malasia, pasando por la India y Oriente Medio hasta llegar a Europa.

Las historias que cuenta la comida también nos revelan como lo que alguna vez fue alta cocina, rápidamente pasa a ser cocina popular y viceversa. Así pasó con el goulash, que tuvo sus orígenes entre campesinos húngaros, para poco a poco pasar a ser parte de una tradición húngara urbana. Luego, a fines de los 1800s, “el rey de los chefs y el chef de los reyes”, el francés Auguste Escoffier sirvió goulash en Montecarlo en 1879. Para 1969, dicho plato se encontraba entre los cinco platos de carne más conocidos por los encuestados en EE.UU. por Gallup Poll.

Así que no hay comida 100% autóctona o tradicional. Toda cultura está en constante evolución y las más predominantes actualmente, lo son en no poca medida gracias a que se han dejado influenciar por lo mejor de otras a las que han sido expuestas mediante el comercio y la inmigración.

El agua no es un derecho humano

Un derecho humano no es algo que el Estado otorga, sino al contrario es una libertad inherente al ser humano que el Estado no debería conculcar. Por ejemplo, la libertad de expresión es un derecho humano. Cada persona desarrolla sus propias ideas y pensamientos el Estado no debería castigar o prohibir el derecho de las personas para expresar tales ideas.

El agua no es un derecho humano, es un bien económico, que efectivamente es indispensable para vivir, pero que para obtenerse requiere de trabajo, al igual que requiere de trabajo hornear pan o cosechar trigo.

Para entender la diferencia entre en verdadero derecho humano y un bien económico, podemos imaginar este sencillo test: si una persona se traslada al medio de un desierto o a lo más inhóspito de una selva, sigue manteniendo su derecho a la libertad de expresión, es decir, el Estado no debe prohibirle expresarse donde sea que esté. El lugar donde viva no afecta en nada la libertad de expresión de esta persona y el Estado no necesita hacer nada adicional para garantizar tal derecho. En cambio si el agua fuera un derecho humano, como proclaman muchos, el Estado estaría en la obligación de llevarle agua a ese ermitaño (y a cada habitante dentro de su territorio) donde sea que se encuentre, a construirle pozos, hacer canales y asegurarse que no le falte el líquido vital. Imagine que la inversión necesaria para llevarle agua a este único ermitaño fuera de 1 millones de dólares anuales: por supuesto que sería absurdo hacerlo. Aunque entre los derechos que tenemos los seres humanos está el de elegir donde vivir, y por tanto si alguien quiere vivir en el desierto, el Estado no debería prohibirlo, esto no significa que el Estado deba procurarle el sustento o proveerle agua potable.

Es indudable que el agua es prioritaria para la vida, pero eso no la convierte en un derecho humano; es un bien económico que requiere de inversiones y de trabajo, al igual que el pan, la carne o las verduras. No garantizamos el pan, la carne o las verduras declarándolas “derechos humanos”, sino generando condiciones para que hayan panaderos, carniceros y agricultores. Dar condiciones para que las empresas puedan proveer de agua a la población es la mejor forma de garantizar su suministro. Hacerla un “derecho humano” y ponerla en manos del Estado es la mejor forma de lograr su escasez.

Santa Cruz de la Sierra, 08/01/17

Videojuegos terroristas

El número dos y portavoz parlamentario de Podemos, Íñigo Errejón, aprovechó el reciente atentado terrorista en Berlín para criminalizar a los videojuegos violentos. Según manifestó en una entrevista en la Cadena Ser: “Creo que también hay un efecto imitación. Estoy convencido de que el que ha hecho lo de Berlín no lo habría hecho de la misma forma si no es porque conoce lo de Niza y porque ha visto videojuegos similares y películas similares”. Uno esperaría de nuestros representantes un poco más de prudencia a la hora de efectuar declaraciones tan gratuitas y aventuradas que, en última instancia, sólo contribuyen a colocar el foco de la sospecha sobre centenares de miles de adolescentes que disfrutan de su tiempo libre sin dañar ni entrometerse en la vida de nadie. Si en asuntos de Justicia solemos aplicar la máxima de la “presunción de inocencia” y exigimos pruebas suficientes como para despejar toda “duda razonable” antes de efectuar una declaración de culpabilidad, sería conveniente emplear reglas igualmente prudenciales a la hora de juzgar de un modo tan severo las consecuencias presuntamente derivadas de jugar a los videojuegos. Sobre todo porque la evidencia disponible a la hora de efectuar tales afirmaciones es más bien escasa.

Es verdad que en los experimentos controlados en laboratorio sí suele encontrarse una cierta relación positiva entre exposición a videojuegos violentos y pulsiones agresivas u hostiles: es decir, aquellas personas que han dedicado parte de su tiempo a visualizar o participar en videojuegos violentos tienen ulteriormente respuestas, pensamientos o actitudes algo más agresivas que el resto. Pero un cierto aumento de la agresividad según los artificiales parámetros experimentales de un laboratorio no equivale a un incremento de los comportamientos violentos en el mundo real y, mucho menos, a un aumento de las actividades terroristas. Precisamente, uno de los últimos estudios publicados al respecto (Violent Video Games and Violent Crime, de Cunningham, Engelstätter y Ward) no encuentra relación alguna entre mayor exposición a los videojuegos violentos e incrementos de la delincuencia; más bien al revés, los autores constatan que, de existir algún tipo de conexión, sería más bien negativa. A más videojuegos violentos, menor criminalidad: “no hallamos ninguna evidencia de los videojuegos aumenten la delincuencia, si acaso la reducen”. Antes de seguir degenerando hacia el meapilismo doctrinario, más valdría que Podemos le echara un vistazo a la evidencia disponible y contuviera su incontrolable ansia de ingeniería social.

Publicado originalmente en La Razón (España) el 23 de diciembre de 2016.

Texas vs. Venezuela

La edición dominical de El Deber hace una comparación entre el estado de Texas y la República Bolivariana de Venezuela indicando que el PIB per cápita venezolano es de $us 13.000 y su índice de desarrollo humano es de 0,697 mientras los indicadores texano son de $us 45.000 y 0,914 respectivamente. El factor que mejor explica esta diferencia es el régimen de propiedad privada. En Texas quien es dueño del suelo, es dueño de sus recursos y si encuentra oro o petróleo, le pertenecen, se hará rico y pagará impuestos razonables sobre su explotación. En Venezuela decidieron que el petróleo debía ser del Estado para que así se reparta y no haya pobreza; el resultado es que en Venezuela abundan los pobres (ahora y siempre). En Texas, donde el Estado no es dueño de los recursos naturales, la pobreza es mucho menor tanto en cantidad de personas pobres como en su calidad de vida: ser pobre en Venezuela es peor que ser pobre en Texas.

Y si comparamos otros elementos, como los niveles de violencia, de asaltos y asesinatos vamos a encontrar nuevamente pierde Venezuela. Según Wikipedia en Venezuela hay 39 homicidios con armas de fuego por cada 100.000 habitantes lo que la hace uno de los países más violentos del mundo, donde muere más gente por armas de fuego que incluso lugares que se encuentran en guerra. Texas por el contrario tiene una tasa de 3,2 homicidios por 100.000 habitantes, guarismo levemente inferior al promedio de los Estados Unidos de 3,5. En Texas, como en todo Estados Unidos, el poseer armas es legal y de hecho el derecho a poseer armas de fuego tiene protección constitucional y este estado norteamericano es uno de los lugares con mayor índice de armas en el mundo. En Venezuela las armas son prohibidas y el Estado las controla, lo que significa que solo los criminales tienen armas, mientras se priva a la gente decente de poseerlas. Otro ejemplo de cómo la intromisión del Estado genera consecuencias contraproducentes.

La pobreza de Venezuela es producto del estatismo desde antes de Chávez, el extremo al que ha llegado de crisis humanitaria es producto del socialismo impuesto por Chávez. Si los venezolanos quieren salir de la crisis política, económica y de derechos humanos en la que se encuentran, deben dejar el socialismo; si quieren reducir significativamente la pobreza, deben acabar con el estatismo, implementar un verdadero régimen de propiedad privada y abrazar el capitalismo, como lo hizo Texas.

Santa Cruz de la Sierra, 06/11/16

El consumidor

¿Cual tiene que ser el objetivo último de la política económica? La respuesta es sencilla: generar las condiciones institucionales para que las familias maximicen su nivel de bienestar dado el ingreso que obtienen de su actividad productiva y, a través de esta maximización familiar, que se traduzca a que también se maximice el bienestar de la sociedad en su conjunto. Para que ello pueda suceder obviamente se requieren varias condiciones.

Primero, es indispensable que los mercados, tanto de bienes y servicios como de factores de la producción, operen en condiciones de competencia. Para ello se requiere que haya bajas barreras regulatorias de entrada y salida de los mercados. Una regulación eficiente facilita la movilidad intersectorial, intrasectorial y regional de los factores de la producción (capital, mano de obra) y le permite a cada agente económico privado, poseedor de recursos productivos, decidir con libertad cómo y dónde asignarlos. La escasez de recursos es una realidad de la cual no nos podemos escapar y, ante ello, cada agente económico buscará asignar sus recursos hacia aquella actividad en la cual espere obtener la mayor rentabilidad ya que ello le permite generar el mayor ingreso posible que le permita, a su vez, maximizar su bienestar y el de su familia a través del consumo. Más aún, con mercados de bienes y servicios operando en condiciones de competencia, implica que los consumidores tendrán una mayor diversidad de bienes entre los cuales elegir, mayor calidad de los mismos y menores precios. Además, tener una eficiente y transparente regulación de los mercados se refleja en una menor incidencia de corrupción, mayor inversión, mayor creación de empleos y mayor crecimiento.

Segundo, es indispensable que haya estabilidad macroeconómica, con una inflación baja y estable. La inflación es un impuesto expropiatorio de la riqueza individual y, peor aún, es el impuesto más regresivo que existe ya que las familias de menor ingreso no tienen acceso a instrumentos financieros que los protejan de la inflación, además de que como porcentaje de su ingreso familiar su tenencia de dinero en efectivo es mayor que el de las familias de mayor ingreso. Tener un escenario de bajas y estables tasas de inflación, además de mantener el poder adquisitivo del dinero, le permite a los individuos poder hacer una mejor y más eficiente planeación de sus decisiones de consumo intertemporal.

Tercero, el papel del gobierno en la corrección de las fallas de mercado. Ofrecer bienes públicos financiados con la recaudación general de impuestos, gravar las externalidades negativas (como la contaminación ambiental generada por acciones individuales) y subsidiar las positivas (como la educación) y combatir las prácticas monopólicas que llevan a un perjuicio para los consumidores y un costo en el bienestar de la sociedad. Una eficiente labor del gobierno en la corrección de las fallas del mercado permite acercarse al óptimo social. Adicionalmente, es papel del gobierno asumir una política de subsidiaridad para generar un arreglo institucional que derive en igualdad de oportunidades.

Cuarto, relacionado con el primero, es la necesidad de tener un libre comercio internacional de bienes y servicios así como la libre movilidad internacional de capital (con tipos de cambio flexibles) y de mano de obra. Esto no solo amplía el abanico para los consumidores sino que también se traduce en una más eficiente asignación de recursos en las diferentes regiones del mundo y, en consecuencia, mayor generación de ingreso y mayores niveles de bienestar familiar.

Donald Trump (igual que muchos en México) no lo entiende; que alguien se lo explique, por favor.

Publicado originalmente en Asuntos Capitales el 6 de diciembre de 2016.

Lo que la victoria de Trump significa para la Corte Suprema

Algunos pensamientos, agradeciendo a Josh Blackman por iniciar estas reflexiones:

La nominación de Garland está muerta. ¿Significa esto que Trump de hecho seleccionará a alguien de su lista de 21 potenciales nominados? Esa lista fue tal vez más notable por incluir a 9 juristas a nivel de los estados; ¿tendremos a uno de esos en la Corte Suprema por primera vez desde que Sandra Day O’Connor fue elegida en 1981?

La estrategia de los Republicanos en el Senado de ni siquiera considerar al Juez del Circuito del Distrito de la Capital Merrick Garland, de dejar que el pueblo estadounidense decida acerca de quién llenará el vacío dejado por el juez Scalia, funcionó. No solo eso, sino que no perjudicó en absoluto a los senadores vulnerables que estaban haciendo campaña para ser reelectos. Anthony Kennedy casi seguramente continuará siendo el “juez dirimente” en asuntos más controversiales; él podría haber sido el ganador más importante de ayer.

Siento pena por Garland, un jurista respetado y un hombre honorable que ha estado en el limbo por casi ocho meses. Dicho esto, esto no se trataba acerca de él y hubiese recomendado votar en contra de él.

Una pregunta abierta es qué sucederá cuando Trump se de cuenta de que los tipos de jueces que le han recomendado nominar fallarían en contra de él en varias cuestiones.

Si usted vive en torno a la acción ejecutiva, usted muere donde muere la acción ejecutiva –lo que significa que muchos casos de alto perfil que están pendientes en la agenda de la Corte Suprema simplemente desaparecerán. La Acción Diferida para Padres de Estadounidenses y Residentes Legales (DAPA), la acción ejecutiva para la inmigración, y el Plan de Energía Limpia serán anulados, las organizaciones religiosas sin fines de lucro serán exentas de Obamacare, los servicios de salud de Trump no harán los pagos ilegales que han conducido al caso House vs. Burwell, y más. Esto podría incluir las guías respecto de los transexuales en los baños, las cuales si son anuladas removerían la controversia más grande del periodo actual de la Corte Suprema.

Con la selección de (mi amigo y profesor de leyes en la Universidad de Missouri) Josh Hawley como el nuevo fiscal general de Missouri, el todavía no agendado caso de Trinity Lutheran probablemente será decidido.

Ojalá la junta editorial del New York Times incluya “Resulta que Ilya Shapiro tenía razón” en su editorial urgiendo a los senadores para que rechacen las nominaciones a la Corte Suprema de Trump. Además, no puedo esperar a que Paul Krugman argumente esto en su columna.