Presentando la Biblioteca de la Libertad

Nos satisface presentarles hoy la Biblioteca de la Libertad, un proyecto realizado por el Instituto Cato y Liberty Fund. Esta biblioteca permitirá a nuestros visitantes conocer clásicos de la libertad en español que abarcan una amplia gama de disciplinas, incluyendo economía, derecho, historia, filosofía y teoría política, y se encuentran disponibles en distintos formatos de descarga.

La Biblioteca incluye estos primeros diez libros de gran envergadura:

  • Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina  de Juan Bautista Alberdi
  • Camino de servidumbre de Friedrich A. Hayek
  • Ensayo sobre la naturaleza del comercio en general de Richard Cantillon
  • Ensayos sobre la libertad y el poder de John Emerich Edward Dalberg-Acton
  • La Declaración de Independencia y la Constitución de los Estados Unidos de América Thomas Jefferson, James Madison y otros
  • La libertad y la ley de Bruno Leoni
  • Obras escogidas de Frédéric Bastiat
  • Planificación para la libertad de Ludwig von Mises
  • Sobre el poder de Bertrand de Jouvenel
  • Teoría de las cortes ó grandes juntas nacionales de los Reinos de León y Castilla de Francisco Martínez Marina

En el mundo hispano-parlante este proyecto es de particular importancia, considerando la casi hegemonía de textos que promueven ideas e interpretaciones históricas contrarias a la existencia de sociedades de individuos libres. Es un mundo donde muchos estudiantes de economía y ciencias sociales nunca han sido expuestos a clásicos como Camino de servidumbre, o incluso ni siquiera han escuchado de su autor, galardonado con el Premio Nobel de Economía, F.A. Hayek. Aun si uno tuviera conocimiento de estos libros y el deseo de leerlos, es típicamente difícil encontrarlos en una librería en América Latina o España.

España y sus ex colonias cargan con el pesado legado de siglos de un imperio mercantilista y absolutista. No debería sorprender, entonces, que gocen de escasa difusión obras clásicas que demolieron ese sistema económico, como por ejemplo, el Ensayo sobre la naturaleza del comercio en generalde Richard Cantillon. Asimismo, gozan de poca difusión trabajos clásicos donde se destruyó la justificación del absolutismo. Son desconocidas en el mundo hispano-parlante incluso aquellas obras cuyos autores fueron influyentes próceres de las repúblicas latinoamericanas, como por ejemplo aquellas del argentino Juan Bautista Alberdi. En su obra Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina Alberdi explica que:

“Las colonias españolas eran formadas para el fisco, no el fisco para las colonias. Su legislación era conforme a su destino: eran máquinas para crear rentas fiscales. Ante el interés fiscal era nulo el interés del individuo. Al entrar en la revolución, hemos escrito en nuestras constituciones la inviolabilidad del derecho privado; pero hemos dejado en presencia subsistente el antiguo culto del interés fiscal. De modo que, a pesar de la revolución y de la independencia, hemos continuado siendo Repúblicas hechas para el fisco”.

En la Biblioteca de la Libertad tendrán la oportunidad de acceder a obras clásicas que retan a la concentración del poder, como Sobre el poder de Bertrand de Jouvenel o Ensayos sobre la libertad y el poder de John Emerich Edward Dalberg-Acton.

Como dice David Boaz en su introducción a Liberalismo, una aproximación:

“En cierto sentido, a lo largo de la historia no han existido más que dos filosofías políticas: libertad y poder. O bien se debería disponer de libertad para vivir la vida como se desee, siempre y cuando se respeten los derechos iguales de los otros, o bien se debería otorgar a algunos la facultad de utilizar la fuerza y obligar a otros a actuar de una forma distinta a la que elegirían por voluntad propia”.  

Esperamos que la Biblioteca de la Libertad, que continuará expandiéndose, contribuya a la difusión de las ideas de la libertad en español a fin de que las sociedades persigan, en palabras de Acton, la libertad como “el más alto de los fines políticos. No se persigue en vistas a obtener una buena administración pública, sino para permitir que puedan perseguirse los fines más altos de la sociedad civil y de la vida privada”.

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